Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/08/18 18:00

Escuela: la empatía, tan importante como lo académico

Expertos afirman que es necesario transformar las capacidades de las nuevas generaciones desarrollando competencias ciudadanas y socioemocionales

Escuela: la empatía, tan importante como lo académico Foto: Archivo
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Semana Educación

Desde hace casi treinta años el país se ha enfocado en desarrollar las competencias de Matemáticas, Ciencias, Lectura Crítica e Inglés para mejorar los resultados en las pruebas estandarizadas -internacionales y nacionales-. Y desde luego, no es una política desacertada mejorar estas habilidades, sin embargo, el país también debe preguntarse, cómo evaluar y medir otras competencias, como por ejemplo, las competencias ciudadanas y socioemocionales.

Es necesario ampliar el enfoque, formar integralmente. Según la profesora de la Universidad Pedagógica Elsa Amanda Rodríguez, a Colombia no le sirve una población más educada que miente y que mata. Para Rodríguez, debe ser una prioridad enseñar los contenidos de las diferentes áreas del saber, pero también, graduar a individuos éticos.

Precisamente por esta necesidad, ningún país que lidera en las Pruebas Pisa, “duda de la importancia de la perseverancia, la empatía, el sentido de la dignidad humana, el pensamiento crítico sobre lo económico, lo social y lo ambiental o la capacidad de participar en la vida comunitaria y política”,según Óscar Sánchez, Coordinador Nacional del Programa Eduaz.

Oscar Sánchez estará presente en la Cumbre Líderes por la Educación, el mayor evento del sector en el país, que se celebrará en Bogotá el 14 y 15 de septiembre, para hablar sobre la importancia de las competencias socioemocionales.

Desde luego, no es de ninguna manera un trabajo fácil de medir. Para el profesor Álvaro Beltrán, en su experiencia como profesor de Ética, los estudiantes saben qué responder en los exámenes: es sencillo escoger en una prueba de selección múltiple la actitud más cívica. No es fácil, en cambio, que los estudiantes actúen cotidianamente éticamente. Entonces, para evaluar, es necesario usar otros mecanismos de medición, “como los estudios longitudinales y pruebas diversas de aptitud cívica, política, sociolaboral o incluso de bienestar físico, que miden intensamente los resultados de la educación en la formación integral”, según lo sostuvo Óscar Sánchez.

De ninguna manera, según Sánchez, puede ocurrir “que se crea que lo que es más fácil de medir es lo más importante, que las particularidades no importan porque escapan a las pruebas, que ser el primero en una prueba es tener la mejor educación, que los promedios son más importantes que las varianzas que explican las brechas en los resultados”. En especial, en un país que lleva tanto tiempo con altas cifras de violencia, inequidad e injusticia social.

Entonces, en Bogotá, “como en todo el mundo, pero con más apremio dadas las características de nuestra sociedad, necesitamos transformar las capacidades de las nuevas generaciones para la convivencia, la sensibilidad, la autoestima, el pensamiento crítico sobre la sociedad actual, su historia y su futuro, la acción política, la vida comunitarias y el cambio social”, explicó Sánchez. Es necesario, sin embargo, seguir trabajando en disminuir el consumo de drogas y el acoso de pandillas en los establecimientos educativos.

“Ante todo, -según afirmó Sánchez- hay que reconocer que estamos en una sociedad que ha naturalizado la violencia, la injusticia y los prejuicios.  Y los colegios, aunque son espacios protectores para chicos en entornos difíciles, no son la excepción a esa cultura precaria en materia de ciudadanía. Lo que acabamos de ver en el reciente debate sobre la discriminación por homofobia en los colegios nos debe servir de alerta. Construir la Generación de la Paz es un sueño aún lejano”.

Lo invitamos a participar en la Cumbre Líderes por la Educación para que conozca las discusiones más actuales sobre el tema. 

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