Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/03/23 12:00

Sangre y Coca-Cola para el Señor

En San Juan Chamula, México, los indígenas celebran la Semana Santa con procesiones, sacrificios de gallos y ofrendas de gaseosa en la Iglesia de San Sebastián.

En la Iglesia de San Sebastián, en San Juan Chamula, se mezclan las tradiciones cristianas con las indígenas. Foto: Daniela Soledad Ramírez
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Semana Educación

En Semana Santa, los líderes chamulas avanzan mientras sueltan voladores hacia el cielo, como si quisieran marcarle al Señor los pasos de la procesión. Cuando se acercan a la iglesia, empieza a salir incienso por entre las puertas. Y al entrar, los cientos de velas y las decenas de santos, con rostros lúgubres, adornan su paso. Ahí, en la Iglesia de San Sebastián, en San Juan Chamula, los fieles sacrifican gallos y le ofrecen botellas de Coca-Cola a Jesucristo.

Todo esto ocurre durante Semana Santa, en el Estado de Chiapas, al sur de México. Sin embargo, antes de que empiecen las festividades, los miembros de la comunidad preparan la ceremonia cuidadosamente. Buscan en todos los rincones del bosque el pino más perfecto, le piden perdón al árbol y lo talan para construir una gran cruz. Así, para el sacerdote de San Juan Chamula, Pedro Alarcón, la comunidad demuestra su entrega hacia el cristianismo. 

Después, cuando ya se acerca el Jueves Santo, exhiben un muñeco de trapo que representa a Judas Iscariote. Luego lo castigan con el encierro y la horca, por haber vendido a Jesucristo por trece piezas de plata. Y desde que muere el símbolo de la traición, dejan de sonar las campanas hasta el viernes por la tarde, cuando Jesús fue crucificado. Al menos así lo afirma La Jornada, el periódico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Juan Gallo, un pintor de San Juan Chamula, le contó a la misma publicación mexicana, que en su pueblo la celebración de la resurrección del Señor es muy triste. No se puede tocar el acordeón, el arpa, ni la guitarra. Es una época para reflexionar. Así que cuando se conmemora la muerte de Jesús, la cruz gigante que se ha construido con el pino más perfecto, se levanta, mientras las autoridades se acercan piadosamente con cirios encendidos.

Sin embargo, no todas las prácticas están relacionadas con el cristianismo de Roma. Por ejemplo: el sacrificio de gallos. Según Ramón Mariaca, doctor en Antropología Social, para los pueblos indígenas de la región, las enfermedades provienen del mal comportamiento y de la brujería. Entonces, cuando el cuerpo se enferma, los curanderos mediante las pulsaciones determinan cuántas partes del alma fueron capturadas. Así, las oraciones del médico, las velas de cera, el incienso, la gaseosa, el aguardiente y el gallo, sirven para complacer a los dioses, para que ayuden a curar a los enfermos. 

Por su parte, el padre Alarcón reconoció en una entrevista que le concedió a SDPnoticias, la importancia de las fiestas de Semana Santa en San Juan Chamula para la Iglesia Católica. Desde luego, es consciente de la incorporación de tradiciones indígenas en las prácticas cristianas, y también de las discrepancias con el Vaticano. No obstante, en la opinión del sacerdote, el sentido esencial de compartir se mantiene, y aunque muchos miran despectivamente a los chamulas, para él, ellos no toman bebidas rituales para perder el sentido, sino que hacen un brindis, muy cercano a la eucaristía. Y mientras tanto, hablan en voz alta con el Señor.

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