Dos desayunos reunieron a decenas de líderes del sector educativo, empresarial y público para aportar insumos a la construcción de la agenda de la 13.ª Cumbre Líderes por la Educación de SEMANA y Semana Educación.
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Lo que emergió de estas conversaciones fue un diagnóstico detallado de una “emergencia socioemocional” que atraviesa colegios y universidades, agravada por la violencia digital, el deterioro de la salud mental y una desconexión creciente entre los jóvenes y la educación tradicional.
El punto de partida, coincidieron varios asistentes, ya no puede ser cuántos estudiantes hay matriculados, sino en qué condición emocional y académica están llegando a las aulas.
Una emergencia que ya no cabe en una sola palabra
El tono de esta conversación lo marcó Daniel Tobón, fundador y CEO de Welbin. “Bajemos esto de bienestar y salud emocional, como si fuera una sola nebulosa, y empecemos a trabajar sobre problemas específicos”, planteó, e insistió en la necesidad de sistemas de información más eficientes que permitan articular a los colegios con el sistema de salud, en lugar de tratar el bienestar como un concepto abstracto.
Ese llamado a bajar el discurso a hechos concretos encontró eco de inmediato. Santiago Espinosa, rector del Gimnasio Sabio Caldas, llevó el diagnóstico a lo personal: contó que al asumir la rectoría hace cuatro años llegó con planes pedagógicos ambiciosos, pero que muy rápido entendió que la prioridad real era otra. Describió el colapso de la ruta con el sector salud —jóvenes con intentos de suicidio que no logran una cita a tiempo— y recordó que la crisis también golpea a los docentes, varios de ellos hospitalizados por temas de salud mental.

“La mitad de los estudiantes expresaban tener una tristeza constante, pocas razones para vivir, muchos de ellos con crisis serias y agudas, temas de salud mental no tratados (...) esto se ha vuelto en los colegios la principal realidad, porque sin salud mental, sin un bienestar socioemocional, no hay resultados en calidad, no hay resultados en convivencia y finalmente la educación pierde su propósito y se vuelve irrelevante”, resumió.
De ese testimonio se desprendió uno de los consensos más repetidos en la mesa: que la educación no debería depender del debate político de cada gobierno.
Espinosa propuso impulsar un Acuerdo Nacional por la Educación que garantice unos mínimos —salud mental, lectura, pensamiento crítico— más allá de los cambios de administración, una idea que otros asistentes retomaron a lo largo de la conversación.
La inteligencia artificial, entre el riesgo y la brecha rural
La conversación giró luego hacia un frente que atraviesa por igual a colegios, universidades y al mercado laboral: la inteligencia artificial. Angélica del Pilar Osorio, subdirectora de Formación e Innovación de Computadores para Educar, trajo a la mesa las advertencias del científico Geoffrey Hinton sobre “los riesgos existenciales que tiene la humanidad si le da la espalda al tamaño del problema”, no para generar alarmismo sino para insistir en que el currículo, la evaluación y la formación docente necesitan una revisión estructural y no ajustes cosméticos.
Esa urgencia tiene, además, un respaldo en cifras. William Sánchez, subdirector para las Competencias Digitales de MinTIC, contó que el Ministerio actualizó el año pasado —después de una década sin hacerlo— su estudio sobre la brecha digital laboral. “Vamos a requerir más profesionales que tengan habilidades en temas de tecnología (...) en una tendencia aproximada son cerca de 85.000 profesionales”, explicó, y añadió que ya se observan procesos de “reconversión” laboral, con profesionales de otras disciplinas migrando hacia analítica de datos o blockchain frente a la disrupción que la IA ya está causando en sus propios sectores.
Pero la discusión sobre inteligencia artificial no puede separarse de la desigualdad territorial, advirtió Vicky Colbert, directora de la Fundación Escuela Nueva.
Colbert recordó que ese modelo —nacido para universalizar la primaria rural en Colombia y hoy replicado en países como Vietnam— surgió de la alianza entre lo público, lo privado y la sociedad civil.
Sin conectividad, dijo, la inteligencia artificial corre el riesgo de profundizar la inequidad en América Latina en lugar de cerrarla.
“El joven rural en este momento no tiene sino la oferta del reclutamiento”, advirtió, y llamó la atención sobre una alternativa frente a la cual la escuela rural sigue siendo, según ella, la principal —y a veces única— barrera de contención.
Lo que dicen los datos sobre el aula
Más allá de los diagnósticos generales, varios participantes insistieron en que la Cumbre debe apoyarse en evidencia concreta. Sofía Agudelo, Country Manager de Innovamat en Colombia, habló desde los datos: “Nosotros tenemos una experiencia de 9 años, tenemos otra experiencia de 9 países, trabajamos con más de 2.600 colegios y nos dedicamos exclusivamente a la educación de las matemáticas”, explicó. Su organización tiene además un centro de investigación que ha estudiado la ansiedad matemática en 1.500 colegios. Su conclusión es que el problema no es de talento sino de creencias heredadas —la idea de que las matemáticas son solo para “los inteligentes”— y que la clave está en la formación docente.
En esa misma línea de evidencia incómoda, pero necesaria, Mariana Sanz de Santamaría, fundadora y directora de Poderosas, aportó las cifras que más silencio generaron en la mesa: “Ha aumentado un 334 % en los últimos 5 años el acceso a la pornografía”, advirtió, y agregó que el 17 % de los embarazos en Colombia ocurren en adolescentes. Insistió en que la educación sexual no debería tratarse como un debate ideológico, sino como una garantía de derechos, indispensable para prevenir la violencia digital y de género que hoy afecta a niñas, niños y adolescentes.
Un documento vivo para la Cumbre
Con ese conjunto de diagnósticos sobre la mesa, la discusión terminó por aterrizar en una pregunta metodológica: ¿cómo evitar que toda esta información se quede, otra vez, en un ejercicio de diagnóstico sin consecuencias? La respuesta llegó de la coordinación del evento, que propuso replicar en Educación un ejercicio que ya se adelanta en paralelo en la Cumbre de Sostenibilidad. Allí, los asistentes acordaron construir un documento de recomendaciones de política pública para entregarle al Gobierno, con una hoja de ruta a cuatro años.
El comité de expertos dejó, en últimas, un diagnóstico compartido: Colombia ya no enfrenta únicamente una discusión sobre acceso educativo. El reto es construir un sistema capaz de responder a una sociedad marcada por crisis emocionales, transformación tecnológica, nuevas formas de aprender y profundas desigualdades territoriales.

Participantes en los dos desayunos del comité
Primer desayuno: Camila Gómez Afanador, de CESA; Eduardo Behrentz Valencia, de la Fundación Universitaria Colombo Germana; Elizabeth Blandón, del ICFES; Felipe Arango Gardeazábal, de Zedu; Francisco Cajiao, consultor en educación; Francisco Noguera, de McKinsey & Company; Gary Cifuentes, de la Universidad de los Andes; Jhon Carvajal, de Platzi; Javier Ayala Amaya, Ph. D., de la Universidad Militar Nueva Granada; Marcela Bautista, de la CAF; Mauricio Sanabria Rangel, de la Universidad del Rosario; Omar Garzón, de la Pontificia Universidad Javeriana; Oscar Domínguez, de ASCUN, y Ricardo Moreno Patiño, del Ministerio de Educación.
Segundo desayuno: Angélica del Pilar Osorio, subdirectora de Formación e Innovación de Computadores para Educar; Arturo Charria, de la Secretaría de Educación de Bogotá; Carolina Isabel Estrada, de Asocajas; Claudia Sierra, de Innova Schools Colombia; Daniel Tobón, fundador y CEO de Welbin; Hernando Bayona-Rodríguez, de la Universidad Nacional de Colombia; Henry May, de CoSchool; Horacio Álvarez, del Banco Mundial; Iván Darío Carvajal, de CEINFES; Jessica Rodríguez Chila, de ACIET; Julián de Zubiría, del Instituto Alberto Merani; Llamilet Alzate, del Gimnasio Contemporáneo Armenia; Luz Helena Hernández, de la UNAD; Mariana Sanz de Santamaría, fundadora y directora de Poderosas; Paola Andrea Vargas, de ACIET; Rubén Darío Ayala, del MinTIC; Santiago Espinosa, rector del Gimnasio Sabio Caldas; Sofía Agudelo, Country Manager de Innovamat Colombia; Vicky Colbert, directora de la Fundación Escuela Nueva, y William Sánchez, subdirector para las Competencias Digitales del MinTIC.
