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| 11/5/2017 8:33:00 PM

El triste cuento de hadas de Grace Kelly

Un nuevo libro revela que la actriz tuvo una dura infancia, una juventud llena de fracasos amorosos y una triste vida como princesa.

Grace Kelly siempre será recordada como la glamorosa diva de Hollywood que llegó a ser una princesa al casarse con Rainiero de Mónaco. Pero lo que muchos desconocían es que detrás de este cuento de hadas se escondía una oscura y tormentosa niñez a cargo de un padre hostil, una madre maltratadora y una hermana que la trataba de manera violenta. Todos estos detalles salieron a la luz en el nuevo libro Grace Kelly: Hollywood Dream Girl, de Jay Jorgensen y Manoah Bowman.

Los autores narran la historia de Grace desde sus primeros años en su natal Filadelfia, hasta que abandonó su carrera como actriz en 1956 para vivir con su príncipe en el glamoros principado de la riviera francesa. Grace tuvo la fortuna de nacer, en 1929, en una familia adinerada, católica de origen irlandés. Su padre, John B. Kelly, amasó su fortuna en el negocio de la albañilería y a raíz de su prestigio económico logró desempeñar un papel político en Filadelfia. Pero precisamente esa prominencia social y sus múltiples ocupaciones le impedían darle a sus hijos la atención que merecían.

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Grace lo idolotraba a pesar de ser un padre distante. El nunca correspondíó ese cariño de la misma manera y la poca antención que tenía hacia la pequeña Grace se desvaneció en cuanto nació su hermana menor, Elizabeth, más conocida como Lizanne. Cuando el hombre vio a la recién nacida quedó deslumbrado. “Era la hija que siempre había soñado”, sugiere el libro. Su hermana mayor Peggy era la niña de los ojos de su padre y Lizanne la bebé del hogar. Así ls cosas, Grace lamentaría ese incomódo lugar en el medio desde el cual le tocaba competir por el amor de su progenitor.

Ante el constante desprecio y olvido de su padre, la joven buscó refugio en su madre pero sin éxito. Margareth, como se llamaba, creía que todo se resolvía con golpes y maltratos. “Hoy mi mamá sería arrestada por maltrato infantil, ella no perdonaba nada”, reconoció Lizanne en una ocasión.

Así que sin el cariño de su padre ni el de su madre, Grace Kelly buscó apoyo en su hermana menor, pero en ella tampoco encontró la comprensión y la solidaridad que buscaba. Elizabeth se caracterizó por ser una mujer agresiva, quizás alentada por el ejemplo de su madre: “Yo solía golpearla. Realmente sí lo hice, y muchas veces. Yo era una niña malcriada que le gustaba hacerle la vida imposible, en especial cuando estaba con sus novios”, aseguró Lizanne.

Grace no fue una adolescente agraciada. Usaba gafas, estaba un poco pasada de kilos y se sentía insegura de no tener los voluminosos pechos de las luminarias del momento como Jane Mansfield. En cambio, sobresalía por una molesta voz nasal aguda. Pese a eso, en el colegio la joven se destacaba en las clases de actuación. Por eso, al terminar el bachillerato decidió viajar a Nueva York a estudiar artes escénicas y probar suerte por su cuenta, decisión que no contó con la aprobación de su familia. Esperaban que entrara en razón y se casara con un buen hombre.

En medio de su preparación como actriz se enamoró de su instructor, Don Richardson, quien correspondió su amor. Fue una relación tormentosa y secreta pues se trataba de un hombre casado, el primero de una larga lista.

Cuando los padres de Grace insistieron en conocerlo en una visita de la pareja a Filadelfia, Lizanne encontró una carta que revelaba el estado civil del amante de Grace. Inmediatamente le contó a sus padres, quienes echaron a Richardson de la casa. Este incidente no fue suficiente para apartarlos. En otro intento, John Kelly le ofreció un carro Jaguar para que dejara a su hija en paz. El hombre rechazó el soborno pero decidió alejarse de Grace por su propia voluntad.

Después de superar la ruptura, Grace recibió una propuesta para actuar en la película Mogambo, la obra que le permitió ganar un Óscar en 1954, y en la cual se enamoró de Clark Gable, el gran galán de Hollywood que tenía 28 años más que ella. Grace pensó que al ser Gable un hombre soltero que correspondía su amor, el romance iría para largo pero una vez se acabó el rodaje y el actor regresó a Londres y negó haber tenido una relación con la actriz.

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Tras esta nueva decepción amorosa, vino un romance con otro actor, Ray Milland, su pareja en la película Dial M for Murder, casado pero separado al momento, lo que permitió que el romance se diera ante los ojos de todos. Pero la relación terminó en escandalo cuando Milland regresó con su esposa y Kelly fue tildada de arruina hogares. En su lista de romances también está Bing Crosby, su entonces compañero de set en The Country Girl, a quien su padre aprobaba, no tanto por su fama y talento sino porque no era judío como Richardson y eso era una condición importante para el antisemita John Kelly. Crosby nosolo era viudo sino también católico. Grace se negó al matrimonio por el simple hecho de que no lo amaba.

La actriz estuvo a punto de casarse con el actor francés Jean Pierre Aumont pero en uno de sus viajes a Francia alguien sugirió a la princesa conocer al príncipe Rainiero de Mónaco y ese encuentro le hizo cambiar de interés. El amor entre ambos se consolidó en Filadelfia unos meses después cuando Rainier la visitó y pudieron pasar tiempo juntos. John Kelly le dio la bendición a esa unión. Muchos amigos aseguraron que este visto bueno fue lo que impulsó a Grace a dar el sí y a dejar a un lado su carrera profesional. Además “este era el mejor guión que recibirá en su vida. Ella será la estrella por mucho tiempo”, dijo el diseñador Oleg Cassini cuando Grace aceptó el anillo de compromiso.

Y así la diva de Hollywood se casó con su principe azul en abril de 1956, una decisión de la que estuvo siempre muy segura. “Cuando estaba con el (Rainiero) siempre estaba feliz”. En otra ocasión señaló que estaba tan devastada por sus fallidos romances que la llegada del principe a su vida fue una salvación. En 1957 la pareja tuvo su primera hija, Caroline, y al año siguiente tuvo a Albert. Fue entonces cuando ella se dio cuenta de que la vida de princesa no era como la de los cuentos de hadas. Después de dos abortos espontáneos, nació Stephanie. Pero luego otra tragedia llegó a su vida. Otro hijo varón que esperaba murió en su vientre antes de nacer.

Se dice que los constantes abortos llevaron a la princesa a la depresión. Además debía tolerar el temperamento erratico de su marido y la antipatía de los monegascos. En 1964 su esposo le propuso que volviera a la pantalla grande; sin embargo, los rumores de que ella regresaba al cine por supuestos problemas maritales acabaron con ese proyecto. En esa oportunidad la princesa se despidió por siempre de su sueño de actuar y se refugió en el principado donde asumió el papel de esposa y madre, y benefactora de obras sociales.

Grace murió en un accidente automovilístico el 13 de septiembre de 1982, cuando tenía tan solo 52 años. Regresaba al principado con su hija Estefanía. Los reportes iniciales especularon un daño en los frenos pero luego tomó fuerza la teoría de que habia sufrido un derrame cerebral. En su despedida final, muchos de sus amigos de Hollywood estuvieron presentes. Querian despedir a la hermosa actriz que dejó su exitosa carrera como estrella de Hollywood por un principe de carne y hueso.

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