El 26 de agosto de 2026 los duques de Sussex tomaron la decisión de regresar al Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet, luego de seis años de haber vivido en los Estados Unidos. Sin embargo, lo que parecía un movimiento que los acercaría a la casa real británica, se ha convertido en una serie de desencuentros para una de las parejas más polémicas de la realeza hoy.
La decisión de regresar se basó en el interés de que sus hijos tuvieran una relación más cercana con el país de origen de su padre, y en la posibilidad de que Meghan volviera a la actuación con un papel importante en una serie británica.

Pero desde que llegaron la seguridad ha sido un problema. Harry perdió la protección policial al abandonar su rol activo en la familia real y, aunque ha mantenido una disputa legal y administrativa para conseguir mayores garantías cuando se encuentra en territorio británico, el Royal and VIP Executive Committee (RAVEC) hasta ahora abrió nuevas evaluaciones de riesgo para los duques.
Este asunto terminó convirtiéndose en una preocupación cotidiana para la familia. Archie y Lilibet fueron matriculados inicialmente en un colegio británico, pero apenas dos días después de iniciar su ciclo lectivo tuvieron que trasladarlos a otro centro.
“La decisión de cambiar a los niños de escuela se tomó tras consultar con el equipo de seguridad de la familia sobre los aspectos prácticos de la logística actual”, mencionó el portavoz de los duques en un comunicado.
Los duques se preocuparon por aclarar que la medida no tuvo nada que ver con la institución propiamente: “Los padres agradecen enormemente a todos los profesores y al personal del centro el cariño, la dedicación y el esfuerzo que han demostrado hacia su familia. Esta decisión no debe interpretarse en modo alguno como un reflejo de la calidad del colegio ni sobre la atención excepcional que los niños han recibido allí”.
La razón estaría asociada a una exclusiva publicada por The Sun, según la cual “la duquesa de Sussex provocó una alerta de seguridad” cuando su número de teléfono móvil personal se filtró de un chat de WhatsApp de la escuela.
El tabloide británico expuso una captura de pantalla en la que Meghan hablaba como una madre más. “¡Hola, mamás! Gracias por la cálida bienvenida (emoji de corazón). Estoy muy feliz de formar parte de esta comunidad”, se pudo leer en el mensaje. El problema no fue el contenido, sino las posibles implicaciones que tendría para la tranquilidad de la familia Sussex.

Los duques y su baja popularidad
Mientras Harry intenta recuperar su visibilidad e imagen positiva entre los habitantes del Reino Unido a través de compromisos benéficos, Meghan estaría buscando volver a ejercer su profesión.
La duquesa, conocida mundialmente por interpretar a Rachel Zane en Suits, recibió una oferta para participar en una producción británica de Netflix. Los reportes la vincularon con The Gentlemen, la serie creada por Guy Ritchie. Reuters señaló que las conversaciones estaban avanzadas, pero a las pocas horas, su llegada quedó descartada.
La razón de este reversazo fue la reacción del pueblo británico con la noticia. Tina Brown, antigua directora de Vanity Fair, reseñó en una de sus columnas que “la reacción en el Reino Unido ha sido tan intensa que seguir adelante se volvió inviable”.

Una encuesta de YouGov, realizada entre 4.506 adultos de Gran Bretaña, compartió el escalafón de los miembros de la realeza más y menos populares entre los británicos. De los 19 miembros evaluados, Harry y Meghan se encuentran fuera del top 10, con el duque en el puesto 11 y la duquesa en el puesto 14 (con apenas 18 % de popularidad). Por su parte, el príncipe William y su esposa, Kate Middleton, lideran el ranking.
Adicionalmente, el 51 % de los ingleses prefería que Harry y Meghan no regresaran a desempeñar funciones como miembros activos de la familia real, frente a un 16 % que quería que lo hicieran en algún momento. Además, 60 % de los consultados decía no estar interesado en la noticia y solo 1 de cada 10 encuestados manifestó estarlo mucho o bastante, lo que marca la distancia de la gente con los duques de Sussex.
Carlos III cierra la puerta
En medio de todos estos movimientos hay una relación que mostró señales de acercamiento: la de Harry con su padre, el rey Carlos III.
El monarca había sido informado de los planes de regreso poco antes de que se hicieran públicos y, según ITV News, veía positivamente la posibilidad de tener a su hijo y a sus nietos más cerca en un ámbito privado y personal. Harry también ha expresado su deseo de reconstruir el vínculo con su padre.
Sin embargo, ese acercamiento familiar no significa un regreso a la monarquía. A través de una carta enviada en nombre del rey por el lord chambelán, el funcionario de mayor rango de la casa real, se dejó claro que Harry y Meghan seguirán sin poder usar los títulos de “Su Alteza Real” y continuarán siendo “ciudadanos privados”.

William y Kate mantienen distancia
No existe actualmente una relación personal o profesional entre Harry y su hermano William. Aunque el príncipe de Gales respalda que su padre mantenga una relación personal con Harry, no quiere volver a cooperar con los Sussex. Ese distanciamiento también lo comparte Kate, princesa de Gales.
Adicionalmente, el mayor de los hijos de Diana y Carlos III se resiste a cualquier reacción apresurada sobre la relación con su hermano menor. Una fuente cercana le contó a People que están barajando todas las situaciones posibles en caso de recuperar ese vínculo.
“Es privado, no sienten la necesidad de decir nada o demostrar nada externamente. La reconciliación será una construcción lenta. Hay una profunda sensación de traición”, comentaron.
El príncipe Harry ha expresado su deseo de restaurar las relaciones con su familia. En mayo de 2025 dijo a la BBC: “Me encantaría la reconciliación con mi familia. Ya no tiene sentido seguir luchando”.