Casi tres décadas después de la muerte de Diana de Gales, su hermano, Charles Spencer, decidió volver sobre una de las historias que más han marcado a la familia real británica. El resultado es Swan Song: Diana, My Sister, un libro de memorias que cuenta la vida de la princesa a través de los ojos de su hermano menor, y el cual ya ha despertado interés por los adelantos que se han compartido una semana antes de su lanzamiento.

Spencer, noveno conde Spencer, estuvo junto a Diana durante su infancia en Althorp, vio de cerca su transformación en uno de los personajes más famosos del mundo y fue quien pronunció el histórico discurso durante su funeral en la abadía de Westminster, en septiembre de 1997.
Charles Spencer y Carlos III
El adelanto que más polémica ha causado hasta ahora corresponde a una conversación telefónica que Spencer asegura haber mantenido con el entonces príncipe Carlos pocos días después de la muerte de Diana.
El episodio ocurrió mientras se discutía quiénes debían caminar detrás del féretro durante el funeral. Spencer cuenta que se opuso a que William y Harry, que tenían entonces 15 y 12 años respectivamente, participaran en la procesión pública. Según su relato, consideraba que Diana no habría querido que sus hijos atravesaran aquella exposición, frente a millones de personas, en uno de los momentos más difíciles de su vida.
De acuerdo con el fragmento publicado por Daily Mail, el entonces príncipe Carlos defendió la participación de sus hijos y recordó que él mismo había caminado detrás del féretro de su tío, Lord Mountbatten, en 1979.
Spencer respondió que Carlos tenía 30 años cuando ocurrió aquello, mientras que William y Harry ni siquiera estaban cerca de cumplir la mayoría de edad. El intercambio, según su versión, terminó elevando la tensión entre ambos.
Además, Spencer cuestionó la manera en la que Carlos le comunicó a William y Harry la muerte de su madre, describiendo el momento como particularmente distante y poco emocional.

Fue entonces cuando apareció la frase que rompió todo. El conde asegura que Carlos, durante aquella discusión, le dijo: “Rest assured, we’ll forget her soon enough”, que se traduce en un frívolo: “Puedes estar seguro de que la olvidaremos pronto”. El conde sostiene que interpretó aquellas palabras como una muestra del desprecio que el entonces príncipe sentía hacia su exesposa y de su incomodidad ante la emotiva reacción pública que generó su muerte.
Otro de los fragmentos que ha comenzado a circular es uno en el que el hermano de la princesa asegura que, cuando recibió la llamada del entonces príncipe de Gales, percibió en su voz una reacción que describe como “giddily elated”, una expresión que la prensa ha traducido como una especie de euforia o alegría desbordada. Spencer llegó a compararla con la de alguien que acaba de ganar la lotería.
A partir de esa impresión, plantea en sus memorias que Carlos pudo haber interpretado la muerte de Diana como el final de un obstáculo que le permitiría casarse con Camilla Parker Bowles.
La reacción de Palacio
A través de un comunicado, el portavoz del rey Carlos III señaló que el monarca es consciente de que “el dolor fraternal puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir la memoria” de maneras que otras personas no pueden reconocer, incluso muchos años después. El comunicado cuestiona indirectamente la fiabilidad de un recuerdo contado casi 30 años después.
La respuesta resulta especialmente llamativa porque la familia real suele evitar pronunciarse sobre los contenidos de libros relacionados con asuntos personales. En este caso, la gravedad de la acusación y el hecho de que involucre directamente al actual rey llevaron a romper esa habitual cautela.

Tensiones desde 1997
Los desencuentros de Charles Spencer con la familia real británica no son nuevos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1997, durante el funeral de su hermana Diana en la Abadía de Westminster, cuando pronunció un discurso que fue interpretado como un cuestionamiento directo a la institución monárquica.
Spencer destacó que Diana no necesitaba ningún título real para generar admiración y habló de su dificultad para comprender el trato que recibía de los medios. También prometió proteger a sus sobrinos, Guillermo y Harry, para evitar que atravesaran un destino similar al de su madre. “La familia de sangre protegerá a tus hijos”, dijo entonces, en una referencia que contrastaba con el peso del deber y la tradición dentro de la monarquía.
Aquel discurso marcó además un periodo de tensión entre los Spencer y los Windsor. Las familias no volvieron a coincidir públicamente hasta 2004, durante la inauguración de un memorial dedicado a Diana en Hyde Park.
Otro momento que sacudió a la realeza fue la entrevista que Diana concedió a Panorama en 1995, en lo que fue considerada la “entrevista más explosiva de la historia de la realeza”, según los expertos de la época. El noveno conde de Spencer tuvo un papel relevante en las circunstancias que rodearon el encuentro con el periodista Martin Bashir.
Sin embargo, Spencer aseguró que tanto él como su hermana habían sido engañados y, durante años, cuestionó la manera en que la BBC obtuvo la entrevista. Señaló a Bashir, aportó pruebas y presionó para que se investigara el caso. La revisión posterior del medio concluyó que sí se habían utilizado prácticas indebidas e información falsa para conseguir el encuentro con Lady Di.
