Durante nueve días, Manizales vivirá las emociones que transmite el teatro. Las salas, calles y distintos espacios están listos para acoger la edición número 58 del Festival Internacional de Teatro de Manizales, uno de los encuentros escénicos con mayor tradición de Colombia.
La Perla del Ruiz lleva décadas construyendo esa relación con uno de los formatos más tradicionales dentro de las artes escénicas. Este festival nació en 1968, vivió seis ediciones y, después de una pausa de diez años, regresó en 1984. Desde entonces ha mantenido una programación anual en la que se reúnen propuestas de Colombia y de otros países.
De hecho, la organización del festival compartió que desde que tienen registro, hasta 2025, habían pasado por sus escenarios 1.670 agrupaciones nacionales y extranjeras y más de 1,5 millones de espectadores.

Para algunos creadores, Manizales terminó siendo una parte de su propia historia artística. La dramaturga y directora María Adelaida Palacio, por ejemplo, comenzó a viajar al festival cuando era estudiante de artes escénicas. Años después regresó como integrante de La Maldita Vanidad y posteriormente como dramaturga y directora. Ella ha explicado que el festival permitió el crecimiento de las compañías y de los artistas que pasaron por sus escenarios.
Algo similar ocurrió con Juliana Reyes. La directora estuvo en Manizales como actriz y posteriormente llevó obras de L’Explose. En su caso, este encuentro ha sido un espacio capaz de mostrar la evolución de las compañías colombianas y de mantener una mirada sobre el teatro iberoamericano.
Pero el festival no vive solamente dentro de los teatros. Una de sus postales más reconocidas es la de las calles convertidas en escenario. En años anteriores, la programación llegó a parques y plazas públicas, en 2025 la Alcaldía aportó 250 millones de pesos para construir ese camino y este 2026 se espera también una nutrida agenda al aire libre.
En 2024 y 2025 el festival fue un éxito y logró reunir a más de 350 artistas, directores y técnicos de Iberoamérica, provenientes de siete países, y cada año contó con una inversión total de 1.930 millones de pesos entre recursos públicos, privados e internacionales. Sin embargo, el director artístico, Octavio Arbeláez, advirtió en su momento que los aportes que recibía el evento llevaban cerca de 15 años prácticamente sin cambios.
Esa tensión entre la dimensión del festival y los recursos disponibles forma parte de su historia reciente. Mantener durante 58 ediciones un encuentro de estas características implica sostener una plataforma para los artistas y lograr que el público siga encontrándose con ellos.
Del 26 de septiembre al 4 de octubre, la propuesta del festival tiene como eje la “incertidumbre y crisis civilizatoria”, una mirada desde las artes escénicas a algunos de los problemas que atraviesan al mundo.
Bajo esta óptica, la edición 58 llevará las artes escénicas a diferentes escenarios de Manizales, desde espacios como el Auditorio de la Universidad Nacional, el Auditorio Confa y el Teatro El Galpón de la Universidad de Caldas, hasta lugares menos convencionales como la vereda El Arenillo.
La programación reunirá obras de compañías colombianas y extranjeras, entre ellas ‘Sueños del Circo’, ‘Sahara: la barca del desierto’, ‘Me llamo Suleimán’, ‘Plantar bandera’, ‘Portugal no es un país pequeño’ y ‘Uriela y sus cinco hermanas’.
La diversidad de escenarios también refleja justamente la esencia del festival: llevar la magia de las artes escénicas por distintos sectores de la ciudad y acercar sus propuestas a todos los públicos.
