La polarización política que ha marcado todo este año electoral se sintió especialmente en las redes sociales. Un monitoreo realizado por la Misión de Observación Electoral (MOE), la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) encontró que la conversación digital estuvo dominada por insultos, descalificaciones, narrativas de fraude electoral y ataques que, en muchos casos, terminaron trasladando la confrontación política a los propios ciudadanos.
El estudio, elaborado con la herramienta eMonitor+, analizó un universo de 27.305 publicaciones en X y Facebook entre el 11 y el 16 de junio. De ese total se seleccionó una muestra de 653 publicaciones para revisión humana con el propósito de identificar expresiones de comunicación tóxica, discursos de odio y violencias basadas en género.
Los resultados son muy dicientes: el 95,3 por ciento de las publicaciones analizadas correspondieron a comunicación tóxica. Predominaron los insultos y ofensas directas, seguidos por mensajes polarizantes o incendiarios y expresiones degradantes o humillantes. Además, se identificaron discursos de odio, casos de violencia basada en género y ataques contra mujeres en política.
Para Danilo Sepúlveda, coordinador de Inclusión y Diversidad de la MOE y uno de los autores del informe, las cifras son solo una parte de la historia. “Lo que nosotros empezamos a ver, sobre todo para la segunda vuelta, es que esos ataques ya no se concentraban como tal en las candidaturas, sino que empezaban a concentrarse también en las mismas personas que debatían en el espacio digital”, explicó.
De la confrontación política al enfrentamiento entre ciudadanos
Según Sepúlveda, las campañas fueron instalando narrativas que después terminaron siendo apropiadas por miles de usuarios en redes sociales. “Las candidaturas mandaban la parada en lo que tenía que ver con las narrativas o ideas que se posicionaban en el debate público. A partir de esas ideas se movía la discusión pública de las personas”.
El informe advierte que las declaraciones y posturas de candidatos y figuras con alta visibilidad pública tuvieron un efecto amplificador sobre la conversación digital. En un escenario de alta polarización, esas narrativas favorecieron la circulación de mensajes cada vez más hostiles y, en algunos casos, legitimaron expresiones de violencia.
Para la MOE, el fenómeno evolucionó hasta un punto en el que el adversario político dejó de ser visto como un contradictor legítimo para convertirse en un enemigo.
“Lo que veíamos es que ya los escenarios de confrontación no solo superaban el escenario digital, sino que se estaban materializando en la realidad y que, de alguna manera, lo que veíamos en redes sociales era básicamente la legitimación de esa violencia”, explicó Sepúlveda.
Las narrativas de fraude también crecieron
El monitoreo identificó 55 ataques contra organismos electorales, de los cuales el 83,6 por ciento estuvieron dirigidos contra la Registraduría Nacional del Estado Civil y el 7,3 por ciento contra el Consejo Nacional Electoral.
Las acusaciones de fraude y manipulación del proceso, concluye el informe, estuvieron sustentadas principalmente en afirmaciones repetitivas sin evidencia específica y, en algunos casos, dirigidas de manera personalizada contra el registrador nacional, Hernán Penagos.
“Muchas veces estos cuestionamientos al sistema electoral se hacían a partir de informaciones generalizadas. Lo que uno veía era gente replicándolas, pero sin información verídica que pudiera controvertir la información oficial”, dijo Sepúlveda.
Periodistas y mujeres, entre los principales blancos
El estudio encontró 152 ataques contra periodistas y medios de comunicación, centrados en acusaciones de parcialidad, desinformación, supuestos vínculos políticos o criminales y cuestionamientos a su legitimidad. En el caso de las mujeres periodistas, la situación fue aún más delicada.
“Lo que nosotros veíamos era que se les decía ‘prepagos’, ‘muñecas de la mafia’. Incluso alcanzamos a identificar una publicación con referencias explícitas a violencia sexual”, enfatizó el investigador.
El informe sostiene que los ataques contra mujeres en política y periodistas recurrieron con frecuencia a insultos sexualizados y referencias a la vida privada, reproduciendo estereotipos de género como mecanismo de descalificación política.
Cuando el debate deja de ser político
Para Sepúlveda existe una diferencia entre cuestionar la trayectoria o las propuestas de un candidato y utilizar características personales para desacreditarlo.
“Es legítimo cuestionar la capacidad de una candidatura para llegar a la Presidencia. Lo que observamos es que muchos de esos cuestionamientos terminaban echando mano de estereotipos de género, de pertenencia étnico-racial o incluso del estado de salud de las personas. Ahí es cuando dejan de ser cuestionamientos políticos y empiezan a posicionar ideas discriminatorias”, afirmó.
El informe concluye que el género fue la característica protegida más atacada dentro de los discursos de odio, seguida por la pertenencia étnico-racial, la discapacidad, el nivel educativo y la orientación sexual.
La inteligencia artificial cambió la conversación
Otro elemento novedoso de estas elecciones fue el impacto de la inteligencia artificial. Según Sepúlveda, este fue el primer proceso electoral colombiano en el que esta tecnología tuvo un papel significativo en la circulación de contenidos políticos.
Aunque el estudio no atribuye directamente la difusión de contenidos a herramientas de IA, sí advierte que la conversación digital mostró una mayor capacidad para instalar narrativas y reforzar los sesgos de quienes participan en ellas. Además, el equipo detectó mecanismos de saturación del espacio conversacional, con mensajes idénticos replicados desde distintas cuentas.
Para la MOE, el desafío no termina con las elecciones. “La ciudadanía debe tener herramientas para diferenciar contenidos y bajarle un poco a la hostilidad que estábamos viendo en redes sociales, porque ya estaba llegando a niveles en los cuales se legitimaba incluso la violencia entre una campaña y la otra”, concluyó Sepúlveda.
En este enlace puede ver el informe del monitoreo: https://moe.org.co/wp-content/uploads/2026/06/Reporte-02.-eMonitor-19062026.pdf
