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| 9/27/1982 12:00:00 AM

EMPEZAR POR CASA

Con la orden de reducir su propio sueldo, el presidente dominicano lanza un plan de austeridad.

A pesar de que dispone de amplio apoyo entre la ciudadanía para Atrazar un nuevo rumbo a la debilitada economía dominicana, el recién posesionado gobierno de Jorge Salvador Blanco, comenzó a recibir las primeras quejas y protestas callejeras contra las medidas iniciales de su primera semana de labores.
El plan de austeridad económica del presidente socialdemócrata incluye medidas que van desde la prohibición de importar decenas de artículos entre ellos arroz y fríjoles, reducción y congelación de salarios, hasta la venta del 20% de la flota de automóviles del Estado.
Pero las reducciones salariales impuestas por el nuevo régimen a los sectores público y privado, por el sensible impacto sobre la población trabajadora, han propiciado reclamos de la Asociación Nacional de Empleados Públicos, una entidad gremial, y de los trabajadores de Salud Pública, quienes realizaron una manifestación de protesta contra la medida salarial y la eliminación de cargos en el sector.
Según el gobierno, el área estatal deberá reducir proporcionalmente las asignaciones salariales que superen los 375 dólares mensuales, y congelar el resto de sueldos por un año, para los servidores del sector gubernamental y del sector privado del país.
El nuevo presidente, dando el ejemplo, ordenó la reducción de su propio salario mensual de cinco a tres mil dólares.
Aparejada a la reducción salarial se ha dado una extensión de la jornada de trabajo de una hora en el sector público, así como varios despidos en ese sector. "Los empleados públicos de menor jerarquía nada tienen que ver con los actos de corrupción y mala administración de funcionarios incapaces" reclamó el sindicato de los trabajadores estatales, al proponer que la reduccion de salanos no afectara a los inferiores a los 600 dólares mensuales.
Algunas organizaciones de base del gobernante Partido Revolucionario Dominicano se pronunciaron también en contra de los diversos despidos. Sin embargo, el jefe de Estado ha dado instrucciones para que no se proceda al despido de personal estatal, designando al mismo tiempo una comision que estudie las quejas respectivas.
El gobierno, sin embargo, añade que adoptará otras medidas, como la realización de trabajo voluntario en el sector público, para reactivar la economía del país, ya que éste se encamina hacia un déficit presupuestal superior a los 800 millones de dólares este año.
Pero no todo ha sido anuncios de sacrificios. Desde el 16 de agosto, fecha en que se posesionó el nuevo presidente, el gobierno decidió emprender un programa para la edificación de cinco mil viviendas para el que destinará inicialmente 90 millones de dólares, dentro de un plan masivo de construcciones que contará con el apoyo de la banca hipotecaria privada.
El día de su posesión, Jorge Salvador Blanco, vio cómo la muerte trágica de su antecesor Antonio Guzmán Fernández, le restaba a la ceremonia el carácter festivo que ese acto tuvo en otros días. Hace cuatro años, la ceremonia del juramento del nuevo presidente, con la que se desplazaba del poder a Joaquín Balaguer tras doce años consecutivos de duro régimen, se convirtió en festival popular, en el que la ciudadanía hizo suyo el triunfo que implicaba la llegada al poder del Partido Revolucionario Dominicano y de Guzmán Fernández, tras serias amenazas que contra ese cambio de gobierno formularan sectores de las fuerzas militares.
En esta última posesión, la ciudadanía no repitió la jornada festiva, sino que se retiró a sus casas a ver en la televisión el acto que fue presidido por el economista Jacobo Majluta Azar, presidente interino desde la muerte, el 4 de julio, de Guzmán Fernández en circunstancias en las que no se ha podido establecer plenamente si se trató de un accidente o de un caso de suicidio.
Sin embargo, la posesión de Salvador Blanco, contó con la asistencia de representantes de varios países latinoamericanos, entre ellos el presidente venezolano, Luis Herrera Campins; el de Costa Rica, Luis Alberto Monge; Sergio Ramírez; de la Junta de Reconstrucción Nacional de Nicaragua y el expresidente Alfonso López Michelsen de Colombia.
En materia de política exterior, Blanco precisó que mantendrá prácticamente la misma orientación de su predecesor, especialmente ante Centroamérica y el Caribe. También señaló que las relaciones con Nicaragua, que son más o menos frías, no variarán, que habrá un acercamiento al régimen de La Habana, y que su administración trabajará por el fortalecimiento del sistema interamericano apegado a los principios democráticos, al pluralismo y la no intervención y al respeto por la libre autodeterminación de los pueblos. -
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