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| 11/28/2016 10:06:00 AM

François Fillon, el único capaz de detener a Le Pen

El triunfo del flamante candidato de derecha en las primarias debilita al extremista Frente Nacional de Marine Le Pen.

Para los más pesimistas, la llegada de Marine Le Pen al poder en Francia es inminente, y el Frente Nacional está encaminado a gobernar, con lo que se consolidaría el ascenso mundial del radicalismo y la xenofobia. Pero ese escenario puede haber cambiado, como demuestra que la extrema derecha francesa multiplica los ataques contra François Fillon, el flamante candidato de la derecha a las presidenciales de 2017, cuyo discurso firme y conservador podría seducir a una parte de su electorado.

Con un programa que combina un enfoque liberal en lo económico y conservador en lo social, el ex primer ministro se impuso este domingo en las primarias de la derecha, después de haber sido relegado durante mucho tiempo a un segundo plano.

"Es el peor programa de fractura social que haya existido (...) nunca antes un candidato había ido tan lejos en la sumisión a las exigencias ultraliberales de la Unión Europea", declaró Le Pen, quien según todos los sondeos se calificaría a la segunda vuelta de las presidenciales, en referencia al programa de Fillon.

Si llega a la presidencia de Francia, Fillon promete suprimir medio millón de puestos de funcionarios, recortar 100.000 millones al gasto público, eliminar el impuesto a la fortuna y subir el IVA de dos puntos.

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Para el FN, su mejor rival hubiera sido Alain Juppé, un candidato más moderado, derrotado el domingo por Fillon. Con él, "nos enfrentábamos a un adversario claro en cuanto a nuestras diferencias", reconoció esta semana Marion Marechal-Le Pen, sobrina de Marine Le Pen y estrella emergente del partido. "Es una complejidad adicional para nosotros", admitió.

La línea dura de Fillon en la lucha contra el extremismo islamista y la inmigración podría seducir a una parte del electorado de la derecha más radical y frenar el ascenso del FN.

"Cuando entras en casa de otra persona, por cortesía, no tomas el poder", dijo Fillon durante un debate la semana pasada en el que estimó que los extranjeros que llegan a Francia deben "integrarse". "Francia no es una nación multicultural", zanjó.

De animador a protagonista de las presidenciales

Indiferente ante los sondeos, que lo consideraban como un simple animador en las primarias, Fillon, de 62 años, fue labrándose su camino durante meses "de forma tranquila". Su perseverancia se ha visto recompensada por "una ola", "una potente dinámica", confiesa.

Este apasionado de las carreras de autos, que creció cerca del gran circuito de Le Mans, en el oeste de Francia, tiene grandes posibilidades de convertirse en mayo en el próximo presidente de Francia.

Fillon, que nunca ha escondido su admiración por la "Dama de Hierro" Margaret Thatcher, siempre ha sido subestimado en su partido.

"El primer ministro es un colaborador, el jefe soy yo", había dicho de él en 2007 el entonces presidente Nicolas Sarkozy. Durante cinco años Fillon dirigió el gobierno francés bajo la sombra del "hiperpresidente".

Diez años más tarde, este hombre discreto y austero, que afirma jamás perder los estribos, se emancipó de la tutela abrumadora de Sarkozy. Durante la campaña, Fillon no dudó en atacar a su "exjefe" sobre el balance de su mandato y sus problemas judiciales.

Sarkozy, eliminado en la primera vuelta de las primarias, le brindó su apoyo "pese a sus desacuerdos pasados". Ya que, aunque ambos tienen estilos muy diferentes - uno cultiva una imagen de seriedad, de rigor y de honestidad, el otro defiende la energía, la firmeza e incluso la exceso - ambos se sitúan en plena derecha autoritaria.

Limitar la inmigración

François Fillon, que en 2007 afirmaba ya que el "Estado estaba en bancarrota", propone un programa radical de recortes del gasto público con la supresión de 500.000 puestos de funcionarios y un regreso a la semana laboral de 39 horas en la función pública.

Casado con una británica, con la que tiene cinco hijos, este ferviente católico se posiciona en contra de la adopción plena para las parejas del mismo sexo. También está a favor de limitar la inmigración "al estricto mínimo".

Autor del libro "Vaincre le totalitarisme islamique" (Vencer el totalitarismo islámico), propone retirar la nacionalidad a los franceses que se unan a los yihadistas. "Si son apátridas, no me sacará el sueño", dijo en una ocasión, sin tener en cuenta el derecho internacional.

Asegura que sólo tiene una obsesión: "la soberanía nacional" y el lugar de Francia en el mundo, lo que le lleva a plantar cara a Estados Unidos y a defender un acercamiento hacia Rusia.

En 2012, cuando Nicolas Sarkozy perdió las elecciones, Fillon intentó tomar las riendas del partido, el UMP [ahora Los Republicados], pero su rival, Jean-François Copé, supo imponerse. Tras plantearse crear un grupo disidente, acabó volviendo a las filas para preparar metódicamente su revancha.

Todo inclinado a la derecha

Según los últimos sondeos, Fillon captaría más votos que Marine Le Pen en la primera vuelta, el 23 de abril de 2017. Hasta hace poco, todas las encuestas daban a Le Pen primera, mientras la izquierda alicaída no aparece en las cábalas.

Pero las encuestas se pueden equivocar. Además, algunos observadores estiman que la estrategia de Fillon podría ser contraproducente a largo plazo.

En 2002, cuando el fundador del FN, Jean-Marie Le Pen, se calificó por primera vez en la segunda vuelta de las presidenciales, ante la sorpresa general, frente a un candidato de derecha, Jacques Chirac, la izquierda francesa se resignó a votar por éste último, para impedir que el FN llegara al poder.

El llamado "frente republicano" volvió a funcionar durante las elecciones regionales de 2015 al impedir que el FN, que encabezó la primera ronda con 28% de los votos, no obtuviera ni una sola región.

Pero, si se inclina demasiado a un extremo, el discurso ‘thatcheriano‘ de François Fillon y su visión conservadora podría atrofiar este mecanismo.

*Con información de AFP

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