Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/03/07 00:00

"Pediré el aplazamiento de la deuda externa"

El presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, promete refundar el país. SEMANA lo entrevistó en el palacio de Carondelet.

Pocos presidentes han causado tanta expectativa como el coronel retirado Lucio Gutiérrez, el nuevo gobernante de Ecuador. Sus antecedentes como coronel golpista y su alianza con los movimientos indígenas hacen pensar en un gobierno atípico y los sectores tradicionalistas del país cierran filas para hacerle oposición. Para conocer las opiniones de este gobernante que clama no ser de izquierda ni de derecha, pero sostiene que trabajará para los más pobres del país, SEMANA habló con él.

SEMANA: ¿Usted insiste en hacer una consulta popular. ¿Por qué cree que estará a su favor?

Lucio Gutiérrez: La democracia no es sino hacer lo que la mayoría quiere que se haga. Si yo invito a los ecuatorianos a que se haga una consulta sobre si quieren que se cambien las Cortes de justicia, que están politizadas, creo que se van a pronunciar por ese cambio. Si preguntamos si desean que se reduzca el número de diputados, también. O si quieren que se extradite a los banqueros que se robaron nuestro dinero, igualmente. Esos cambios que prometí quiero materializarlos para que la población no se sienta frustrada, que haya justicia y democracia. Ahora, si el Congreso no quiere o no se sensibiliza con estos pedidos, tendremos que ir por otras opciones.

SEMANA: Usted tiene ya una pelea con el Congreso desde antes de posesionarse. ¿Cree que ese es el camino positivo para su gobierno?

L.G.: Definitivamente ese no es el mejor camino. Pero quedarme de brazos cruzados, viendo cómo violan la Constitución, tampoco es el más adecuado. Estoy invitando a los diputados a dialogar, a poner los problemas sobre la mesa. Y, ¿qué obtengo? Eligen al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de una manera inconstitucional.

SEMANA: También se comenta que las fuerzas tradicionales no le van a dejar gobernar, por lo que pueden suscitarse problemas parecidos a los que hay en Venezuela...

L.G.: Yo no me voy a hacer problema porque tenga oposición: yo tengo que gobernar, cambiar al país, y buscaré los mecanismos constitucionales para hacerlo. Los sectores privilegiados ya han usufructuado demasiado. Es el momento de que la gente pobre tenga mejores días. Hacia allá irá encaminado todo el esfuerzo del gobierno. Queremos llegar a un acuerdo nacional con los distintos sectores. Pero hay políticos que son malos perdedores. Perdieron en las elecciones y no quieren reconocerlo.

SEMANA: ¿Qué piensa de lo que ocurre en Venezuela?

L.G.: No puedo opinar sobre la realidad interna de un país hermano; tampoco voy a hablar de los errores de Hugo Chávez. Yo no pienso pelear ni con los medios, ni con los empresarios. Más bien los voy a involucrar en mi proyecto de transformación. Claro que el que no quiera este cambio se va a excluir solo.

SEMANA: ¿Y qué va a tratar con el presidente Bush?

L.G.: El 11 de febrero iré a Washington y le pediré ayuda para lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); conversaremos sobre el hecho real de que la deuda externa no puede seguir siendo tratada como una estadística sino como lo que es: un gravísimo y lacerante problema social que debe tener una respuesta política. No podremos desarrollarnos pagando por la deuda externa porcentajes de alrededor del 40 por ciento del presupuesto nacional. También pediré apoyo para seguir cumpliendo la protección de la frontera norte. De facilidades para nuestras exportaciones y del apoyo político para la extradición de los corruptos...

SEMANA: ¿O sea que confía en una respuesta política de parte de Estados Unidos?

L.G.: Claro. Le diré a Bush que (para Ecuador) es necesaria una respuesta parecida a la que se dio en 1953, cuando los acreedores de Alemania se reunieron con representantes de ese país en Londres y llegaron a una solución creativa. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial Alemania no podía hacer frente a la deuda; entonces solicitó que le dieran la oportunidad de crecer primero y pagar después. Le aceptaron la propuesta y ahora usted ve lo que es Alemania.

SEMANA: ¿Y en cuanto al conflicto colombiano?

L.G.: Es un problema que deben resolver los propios colombianos. Con el presidente (Alvaro) Uribe hemos hablado del reforzamiento de medidas de seguridad en la frontera. Me he comprometido con él a apoyar y fortalecer su decisión para que, a través de los buenos oficios de la ONU, se logre un cese al fuego y un acuerdo humanitario, porque ese será un gran paso para llegar a la finalización del conflicto. También le he dicho que todo lo que el Ecuador pueda aportar para la solución pacífica lo haremos con entusiasmo. Ecuador, después de Colombia, es el país que más se perjudica con el conflicto.

SEMANA: ¿Y la base de Manta se mantendrá?

L.G.: Nosotros apoyamos el combate al narcotráfico y para eso fueron cedidas a Estados Unidos las instalaciones de la base, pero no puede ser utilizada para otro cometido. Desgraciadamente es una herencia, dolorosa, claro, pero es una herencia, gústenos o no.

SEMANA: ¿Cómo se define usted, de izquierda, derecha o centrista?

L.G.: Centro delantero, como en el fútbol... Amo la libertad, soy nacionalista, creo en la capacidad de nuestra gente y nuestros recursos, soy muy demócrata. Aquí, por ejemplo, sólo el pobre cuando roba va preso, cuando el rico roba no pasa nada; con esa forma de justicia no estoy de acuerdo. Cuando hablo de mis conceptos dicen que soy de izquierda, cuando hablo de empresas me califican como capitalista... Ubíqueme donde quiera.

SEMANA: ¿Es cierto que usted, 'Lula' y Chávez podrían conformar un eje o triángulo de izquierda?

L.G.: Yo no soy parte de ningún eje ni de ningún triángulo. Seré parte de un

círculo en el que no se excluya a ningún país del continente. A mí no me inventen triángulos, más bien pónganme en círculos.

SEMANA: ¿Le costó mucho designar a indígenas en su gabinete?

L.G.: No, yo estoy aquí para romper esquemas. Y los indígenas son gente muy valiosa. No sólo representan un folclor o una cultura, sino un derecho y tienen gente muy preparada que puede aportar a muchas soluciones.

SEMANA: ¿Habrá fuertes medidas económicas?

L.G.: Las medidas serán para los que más tienen. Ahora ellos tendrán que aportar más. Habrá que sincerar la economía, claro, pero pensando en beneficio de los más pobres. Y, finalmente, cobrarles impuestos a los que siempre los han evadido, pero no aplicaré impuestos que vayan en contra del pueblo. En cuanto al manejo fiscal, seremos austeros.

SEMANA: ¿Cómo va a iniciar su gobierno?

L.G.: Voy a comenzar a gobernar con el acelerador a fondo. Vamos a refundar el Ecuador.

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