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| 8/18/2012 12:00:00 AM

¿Quiénes son las punkeras encarceladas por retar a la Iglesia y a Putin?

Las tres rusas condenadas por interpretar una canción contra Putin en la catedral de Moscú, son más que una banda punk enfadada con el sistema. Las Pussy Riot hoy son un símbolo la oposición a un gobierno cada vez más autoritario.

Bastaron 30 segundos y una plegaria atrevida para que las Pussy Riot fueran condenadas a dos años de cárcel. Su crimen, que en cualquier otro país hubiera sido interpretado como un performance con contenido político, consistió en tomarse el púlpito de la Catedral del Cristo Salvador de Moscú y gritar: "¡Madre María, por favor, llévate a Putin!".

La escena era surreal, dirían algunos artistas, o sacrílega, como la tildaron los cristianos ortodoxos. Un Jesucristo pintado en óleo como telón de fondo y cinco jovencitas en minifalda, con el rostro cubierto con pasamontañas de colores, interpretando la canción Virgen María, líbranos de Putin, ante el asombro de las monjas que intentaban que los creyentes no las grabaran con sus teléfonos.

Las punkeras se tomaron el sacrosanto altar y con sus guitarras eléctricas hicieron vibrar la catedral. Era el 21 de febrero, dos semanas antes de las elecciones presidenciales en las que Vladimir Putin ganó un tercer periodo como presidente de Rusia, y en cuestión de segundos la policía rusa capturó a Yekaterina Samutsévich, Maria Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova, tres de las cinco integrantes de Pussy Riot.
 

 
Medio año después de aquel rezo subversivo, Marina Sirova, la jueza del proceso, condenó a las tres integrantes del grupo punk a dos años de cárcel por "vandalismo motivado por odio religioso y político".

Su juicio, de tinte represivo, despertó el apoyo de unas 34.000 personas que firmaron una petición exigiendo su liberación, entre ellas intelectuales rusos como el ex campeón mundial de ajedrez Garri Kímovich Kaspárov y estrellas de la escena musical mundial de la talla de Paul McCartney, Sting, Madonna y Björk y bandas como Red Hot Chili Peppers.

En su más reciente presentación en Moscú, Madonna cantó Like a Virgin con una máscara como las que usó el grupo punk en la catedral y dió un discurso en el que defendió sla libetad de expresión y exigió que dejen expresarse sin castigos a las"Pussy Riot".
 


MacCartney, por su parte, publicó en su página de web una carta dirigida a las integrantes del grupo, en la que dice: “Queridas Nadia, Katia y Masha, escribo para apoyarlas en este momento difícil. Quiero que sepan que espero que las autoridades rusas respeten el principio de libertad de palabra para todos los ciudadanos de su país y no las castiguen por su protesta”.

También Amnistía Internacional pidió que las liberaran. Y es que su retención, además de constituir una violación a su derecho a la protesta, ha sido señalada por violar sus derechos, aislamientos y malos tratos.

"Las levantan de su celda a las cinco de la mañana, las devuelven a las dos de la mañana y casi no les dan de comer", le dijo en días pasados Nikolai Polodov, abogado de una de las acusadas, a SEMANA.

"La sentencia depende de las condiciones políticas, porque los jueces trabajan, no según la Ley, sino según lo que les dice el poder", advirtió en esa oportunidad el abogado y tal parece que no estaba equivocado.

Ya el grupo había sido multado por cantar también contra Putin en la Plaza Roja pero nunca había tenido semejantes represalias por cantar contra el sistema.
 



La defensa tiene los próximos diez días para apelar la decisión de la jueza.

¿De dónde salieron?

Las Pussy Riots se hicieron famosas por sus presentaciones públicas e ilegales en escenarios emblemáticos como la Plaza Roja, pero también por cantar encima de un tranvía, sobre el techo de una cárcel o en una estación de metro.



La banda, que se formó hace apenas un año cuando Putin anunció que se iba a relanzar a la presidencia rusa, no tiene miembros fijos. La integran mujeres feministas, en su mayoría estudiantes de Filosofía, Periodismo e Informática que ocultan su identidad para que sus nombre no se lleven el protagonismo y Pussy Riots se convierta en un emblema de la disidencia. Las une su inconformidad con el régimen político, al que comparan con el de Stalin y Gadafi.

Estas punkeras buscan a través del arte poner en evidencia la alianza entre Putin y la Iglesia ortodoxa, así como el déficit democrático, la represión y la corrupción que corroen a Rusia. Aseguran que su inspiración es Simone de Beauvoir y Michelle Foucault y grupos de punk como Bikini Hill.

Su mensaje es eminentemente político y se han convertido en símbolo de la lucha por la libertad de expresión.

Bien lo dijo una periodista de The Guardian sobre las Pussy Riot: "no son sólo las revolucionarias más cool que te gustaría conocer. Han conseguido exponer mejor que nadie la bancarrota moral del régimen de Putin. Ningún político, periodista o personalidad pública había podido crear todo este alboroto. Lo más emocionante de todo –más que llamarse feministas en la tierra del olvido de los derechos de la mujer–, es que lo han conseguido gracias al arte".
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