Rusia ha señalado este jueves que está contribuyendo a las maniobras nucleares anunciadas por Bielorrusia con munición nuclear para sus sistemas de misiles, unos ejercicios que Minsk ha insistido en que no van dirigidos contra nadie.

“Como parte del ejercicio de fuerzas nucleares, se entregaron municiones nucleares a depósitos de campaña de una brigada de misiles en Bielorrusia”, ha confirmado el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado.
En el mismo, señala la contribución a las unidades de misiles bielorrusas en sus entrenamiento de combate que “incluyen la recepción de municiones especiales para los sistemas Iskander-M, su carga en los misiles portadores y el desplazamiento encubierto hacia la zona de despliegue designada para preparar lanzamientos”.

Este lunes, Minsk informó de que las Fuerzas Armadas bielorrusas han comenzado labores de entrenamiento militar con armamento nuclear para “mejorar la preparación” en el empleo de “medios de destrucción modernos que incluyen municiones especiales”.
La serie de ejercicios se centra en el “empleo operativo de armas nucleares y de apoyo nuclear” y se están realizando “bajo la supervisión del jefe del Estado Mayor de las Fueras Armadas y del viceministro de Defensa”, explicó dicho ministerio en un comunicado.
Estas maniobras buscan “perfeccionar el nivel de preparación del personal, verificar la disponibilidad de los medios de guerra y material de combate para el cumplimiento de las misiones y organizar el empleo de combate desde áreas no programadas”, según la nota del Ministerio de Defensa bielorruso.

Ante el creciente aumento de la tensión por la posible implicación de Bielorrusia en la invasión de Ucrania, Minsk ha asegurado que estas acciones “no van dirigidas a terceros ni suponen una amenaza para la seguridad regional”.
Moscú ha descartado que exista intención de perpetrar “ataques” desde el territorio bielorruso y ha acusado a Kiev de buscar “un aumento de la tensión” con este tipo de declaraciones, pese a que el Ejército ruso ya usó como plataforma el país vecino para lanzar su ataque a gran escala contra Ucrania en febrero de 2022.

Por su parte, los ministros de Exteriores de la OTAN debatirán en la ciudad sueca de Helsingborg cómo acelerar sus inversiones en defensa ante la presión de Estados Unidos para repartir la carga de la seguridad europea, en una cita marcada por los planes de Washington de reducir el número de tropas que mantiene desplegadas en Europa.

En esta reunión de jefes diplomáticos, que servirá para preparar la cumbre que la Alianza Atlántica celebrará el próximo mes de julio en Ankara (Turquía), también se abordará la necesidad de mantener una ayuda sustancial y sostenible a Ucrania, así como los últimos desarrollos de la guerra en Oriente Próximo y las consecuencias para los aliados del bloqueo del estrecho de Ormuz.
