Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1985/01/07 00:00

UN ABUELO PARA PRESIDENTE

Bajo vigilancia norteamericana gana las elecciones un comerciante de 66 años.

UN ABUELO PARA PRESIDENTE

En esta elección de Grenada, primer país en la historia que va a las urnas después de derribado un régimen marxista, lo importante era saber quién las perdería. El aplastante triunfo electoral de Herbert Blaize y su coalición de tres fuerzas denominada Nuevo Partido Nacional (NPN), estructurada a último momento bajo la batuta de Estados Unidos, produjo un gran alivio en varias capitales, de Washington a Caracas. La euforia, sin embargo, no tiene nada que ver con la personalidad endeble de Blaize ni con su parchado partido, sino porque Eric Gairy fue derrotado. Y en forma abrumadora. De las 15 curules que forman el parlamento granadino, el Partido Laboral Unido (GULP en sus siglas en inglés) sólo conquistó uno. Los otros catorce son para el NPN.
Menos temor existía por el Movimiento Patriótico Maurice Bishop (MPMB), que recogía los despojos de las fuerzas izquierdistas, que gobernó desde 1979 hasta el 19 de octubre de 1983. Ese día una división sangrienta, incluido el asesinato del propio Bishop, sirvió en bandeja la oportunidad de una intervención militar de Estados Unidos. La invasión de Grenada ha sido la única victoria militar de Estados Unidos después del desastre de Vietnam. Esta elección sirve para consolidar politicamente una acción intervencionista militar de Reagan que fue criticada hasta por sus aliados más cercanos, incluyendo la propia Margaret Thatcher.
Según parece, los granadinos están contentos con esta situación: aplaudieron a los soldados invasores y ahora votaron masivamente por el candidato ostensiblemente respaldado por Washington. El MPMB no obtuvo ningún sitio en el Parlamento, aunque es cierto que entre los más de 48 mil votantes de una población de 120 mil habitantes, había pocos jóvenes. La mayoría de ellos rehusaron registrarse, porque todo el proceso logístico estaba a cargo de soldados norteamericanos o de otros países caribeños, islas pequeñas como Barbados, Antigua, Santa Lucía, San Vicente y Jamaica. Es una referencia importante el que se hagan elecciones en un país ocupado militarmente, si en verdad ese país existe.
Y la breve pero turbulenta historia de Grenada desde que se declaró independiente en febrero de 1974, hace pensar en la real vocación de los habitantes de esta isla exportadora de nuez moscada y otras especias. Aunque los granadinos tienen una tradición rebelde, su proyecto nacional sólo pudo concretarse con el asesoramiento de un curioso personaje colombiano, que hizo todo el trabajo de pasillos y salones en el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York. Se trata del profesor de historia José María Chávez Chávez, una especie de diplomático free-lance que alternaba sus jornadas como profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York, con asesoramiento a embajadas de países pobres. Tuvo un éxito rotundo cuando gestionó para Eric Gairy el reconocimiento como primera autoridad independiente. Y éste la compensó elevándolo a la categoría de embajador. Chávez, que se decía muy amigo del escritor Germán Arciniegas, prácticamente dirigía la política exterior granadina desde su alta posición diplomática en la ONU. En 1977, en una entrevista, me aseguró que no cobraba ni un centavo por sus servicios a Grenada y que consideraba su misión como un designio histórico. "Tengo la capacidad de decir las verdades que más duelen en el mundillo diplomático de la ONU", dijo entonces.
Gairy en Grenada se dedicaba a administrar su bar para turistas, que era el lugar desde donde solía despachar los asuntos de gobierno. También tenía como preocupación suprema el tema de los objetos voladores no identificados y afirmaba que él había llegado a esta tierra en un platillo volador. Mientras Gairy predicaba sus fantasías, en Grenada las condiciones eran difíciles. No había actividad económica que no estuviera controlada por el Primer Ministro. Y la población era aterrorizada por una fuerza militar denominada la "Mongoose Squad" (escuadra de mangostas). Los mangostas cometieron muchos crímenes incluyendo el asesinato del padre de un joven político, un luchador espigado del Movimiento Nueva Joya. Se llamaba Maurice Bishop. Un periodista británico, observando la semejanza de la Escuadra Mangosta con los Tontón Macoute haitianos, definió a Gairy como un "Papa Doc de papier maché".
Gairy era más que eso: la reina Isabel II lo hizo "Sir" (ya tenía la confianza de Carter) y Carlos Andrés Pérez, entonces Presidente de Venezuela, le prestó cinco millones de dólares para el desarrollo económico de Grenada. Cuando diplomáticos de Pérez, que ya habían entregado 750 mil dólares, descubrieron que sólo se estaba fortificando la economía personal de Gairy, le cortaron la ayuda. Gairy reclamó en una carta, pero como no obtuvo respuesta, se fue a Chile a buscar el apoyo de Pinochet. Y firmó un tratado que incluía ayuda económica y militar. Cuando ya había oficiales chilenos entrenando a los Mangostas, se produjo el derrocamiento de Gairy el 13 de marzo de 1979. Hasta la llegada de los asesores cubanos y el equipo militar soviético, las tropas de Bishop seguían usando uniformes regalados por Pinochet.
El experimento socialista de Bishop terminó violentamente en octubre del 83, cuando ya se proponía llamar a elecciones. Esta actitud, aconsejada por el Primer Ministro de Trinidad, el socialdemócrata George Chambers, provocó la reacción del sector pro-Moscú de su gobierno, digitado por el embajador soviético Vanadi Sazhenev. Las piezas de Sazhenev fueron el jefe del ejército Hudson Austin y Bernard Coard, quien antes de ser político, tuvo una preparación especial en los servicios de contrainteligencia de Gran Bretaña. Recordando esta situación, el líder del MPMB, Kenrick Radix, admite que la población de Grenada aceptó la solución norteamericana. "Es cierto que todo el pueblo de Grenada aceptó la solución norteamericana. Es cierto que todo el pueblo de Grenada sintió una sensación de alivio inmediato al quitarse de encima a la dictadura fascista de Coard, que gobernaba bajo el disfraz del Consejo Revolucionario Militar sin base alguna de apoyo popular en la sociedad. En todo momento mientras se producía el golpe de Estado, la población manifestó contra la inaceptable imposición de Coard y su banda", dijo Radix quien fue ministro de Bishop y estuvo detenido por 109 marines norteamericanos. Ahora él es un jefe político que goza de relativa libertad de movimiento en St. Georges, la capital de Grenada. Radix dijo en una entrevista reciente con el diario Granna, de La Habana, "que si hubieran venido invasores del espacio ultraterrestre, el pueblo se habría sentido aliviado".
El nuevo Primer Ministro Herbert Blaize, de 66 años, ya fue jefe de gobierno antes de la independencia. Comerciante avezado, Blaize procede de la pequeña isla de Carricou donde él es dueño y señor. No es extraño que en el Hotel Grenada Beach de Carricou, donde él tiene intereses, las tropas de ocupación norteamericanas hayan establecido su cuartel general. Cuando tenía 18 años, Blaize sufrió un accidente de bicicleta y se quebró la columna vertebral. Hay señas visibles de que nunca se terminó de recuperar completamente y además padece de una severa artritis. En manos de este frágil líder está el destino de Grenada y por eso no es extraño que su primera medida de gobierno haya sido pedir que permanezcan las tropas extranjeras por lo menos hasta que Grenada pueda formar sus propias fuerzas militares, lejos de las influencias soviéticas o cubanas o de la amenaza de los platillos voladores.

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