Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/10/08 10:55

“El que sí merecía el Nobel era Álvaro Uribe”

El diario Wall Street Journal lanza duras críticas al Nobel de Paz para Juan Manuel Santos. Dice que se premió las buenas intenciones ingenuas más que la paz verdadera.

Wall Street Journal, crítico con el Nobel de paz para Juan Manuel Santos Foto: SEMANA

El Wall Street Journal es quizás el único diario de la gran prensa mundial que ha criticado de frente el proceso de paz. Varios artículos han evidenciado que ese periódico tiene serias reservas a los diálogos con las Farc realizados en La Habana. Sin embargo, este medio no había tenido una posición más dura que la última editorial sobre el Premio Nobel para Juan Manuel Santos. 

En un texto punzante asegura que el Comité Noruego premió más las “buenas intenciones” que la paz real. “En Colombia, el hombre que sí merece el premio es el presidente Uribe, cuya campaña contra las FARC volvió más segura la vida para millones de colombianos. Esa es una lección perdida en las almas bien intencionadas en Oslo que pretenden que la paz que ellos disfrutan ha sido ganada por la buena voluntad por sí sola”.

El Wall Street Journal comienza diciendo que no todos los que se han ganado el Nobel de Paz se lo merecen. Luego hace un breve recuento de algunos galardonados en el pasado. Lech Walesa, Andrei Sakharov, Aung San Suu Kyi y Liu Xiaobo por exigir el cumplimiento de los derechos humanos en regímenes despóticos. Nelson Mandela y F.W. de Klerk por superar enemistades históricas y asegurar una paz duradera en Sudáfrica o George Marshall por salvar a Europea del caos económico que le dejó la segunda guerra mundial. 

Sin embargo aclara que estos estos casos son excepciones a la regla, pues el Premio Nobel también se ha entregado a los “campeones de la falsa paz” e “ingenuas buenas intenciones”. Y precisa que ese fue el caso de Juan Manuel Santos, quien ha aparecido últimamente en todas las noticias por “no poder persuadir a los votantes para respaldar su acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”. 

El Wall Street Journal dice que Santos ganó puntos por “tratar” pues pasó cinco años negociando un acuerdo de paz con las Farc que finalmente derivó en un documento de 297 páginas. Asegura que mientras Raúl Castro y John Kerry elogian ese acuerdo, los colombiano no lo hacen y por “una buena razón”. 

El diario explica que las Farc aterrorizaron a la población por más de 50 años y que son pocos los colombianos que aceptan el trato que el gobierno les quiere entregar a las FARC. Describen el Acuerdo como “cercano a la impunidad”, con cupos en el congreso y con la posibilidad de ampliar su propaganda en los medios de comunicaciones. 

El Wall Street Journal concluye que la votación del domingo, cuando triunfo el No en el plebiscito, lo que demuestra es el sentido común de los colombianos del común que lo que quieren es derrotar a las Farc y no hacer un trato con ellos. 

“Colombia lo ha estado haciendo muy bien sin un acuerdo de paz, sobre todo porque el gobierno de Álvaro Uribe optó por defender la democracia a través de la tenacidad militar y el impulso al libre mercado. La verdad de que la paz y la libertad necesitan ser luchadas ha sido ignorada por el Comité del Nobel durante mucho tiempo, prefiriendo, por otro lado, honrar a los fabricantes gestos vacío en gestos alrededor del mundo”.

El ejemplo con el cual sostiene el diario su tesis es el de su propio presidente Barack Obama, quien recibió el Premio Nobel en 2009 antes de retirarse del Medio Oriente abriéndole el paso al crecimiento de Isis. Asegura que por esa tendencia el Nobel se le ha dado a muchas personas que no se lo merecen, pero se lo ha quitado a quienes sí, en este caso el ex presidente Álvaro Uribe. 

Cierran su editorial con dos ejemplos: Winston Churchill y Ronald Reagan. Para ellos, el primer ministro del Reino Unido durante la segunda guerra mundial salvó al mundo del totalitarismo y el ex presidente norteamericano hizo lo propio en la guerra fría. A lado de esos líderes mundiales ubican a Álvaro Uribe, un presidente que también fue ignorado, para ellos injustamente, del mayor galardón que puede recibir un político en el mundo.

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