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| 3/4/2017 9:13:00 AM

"La nueva generación de colombianos me llena de esperanza": canciller holandés

Tras su visita a la zona veredal de Vista Hermosa (Meta), Bert Koenders habló con Semana.com sobre la importancia que tiene para las regiones empezar a sentir los dividendos de la paz y la propuesta de catastro multiproposito que ayudará a facilitar la titulación y formalización de la tierras.

Semana.com.: ¿Qué lo motivó a viajar a América Latina y especialmente a Colombia?

Bert Koenders.: En primer lugar créanlo o no somos países vecinos porque parte de nuestro reino abarca Aruba y Curazao. O sea que literalmente somos vecinos. En segundo lugar tenemos una relación de vieja data con Colombia y esto ha sido así desde hace muchos años y también hemos sido un socio en la cooperación para el desarrollo. Yo fui ministro de cooperación internacional y recuerdo que tenemos muchos programas acá. La razón por la que me encuentro hoy aquí es ante todo y lo más importante, para mostrar apoyo en favor de la paz que ha sido firmada. No solamente se trata de mostrar nuestra solidaridad política y económica sino también la idea es tener la oportunidad de ver de primera mano la implementación del acuerdo de paz que empezó con estas 26 zonas veredales y transitorias. 

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Semana.com.: ¿Qué tan cercanos han sido al proceso de paz?

B. K.: Yo estuve en octubre durante la firma del acuerdo en Cartagena de Indias. Luego vino el plebiscito y ahí apoyamos a la OEA y la misión que hizo la verificación de esa consulta. Luego tuve el honor de reunirme con el presidente Juan Manuel Santos y la canciller María Ángela Holguín en Bruselas cuando se creó con la Unión Europea un fondo fiduciario para darle apoyo a la implementación del proceso. No sólo era importante mostrar el apoyo en el momento de la firma sino también en la etapa más difícil que es la implementación del acuerdo de paz. Ahí es donde tienen el enorme desafío de asegurarse -y yo francamente creo que es posible- de que sea exitoso este acuerdo de paz con las FARC

Semana.com.: ¿Qué recuerda de la Colombia que visitó en el 2009?

B. K.: Creo que se han dado unos cambios monumentales. Estuve en La Macarena, que en ese momento era una zona de guerra. Mucha inseguridad para los ciudadanos y se sentía la tensión entre el Ejército y las FARC. Existía todo el desafío de los paramilitares aun cuando muchos ya se habían desmovilizado para ese momento. Ahora nos encontramos en un entorno radicalmente diferente. Naturalmente todavía existen unos problemas sociales apremiantes en el campo de la salud, la educación, el empleo y el riesgo del aumento en los cultivos ilícitos. Sin embargo, creo que ya existe una confianza que es la que está dando la oportunidad para trabajar seriamente en todos elementos de la implementación. Colombia ha sido, no sólo por el proceso de paz, un socio comercial muy importante. La tasa de crecimiento acá es muy alta y yo creo que aquí hay mucha innovación en el campo de la economía. Hay un gran crecimiento como resultado de la paz, vamos un aumento en la actividad del turismo que va a crear un gran atractivo para que mis conciudadanos holandeses vengan a uno de los países más lindos del mundo en términos de la belleza natural y todo el legado cultural.

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Semana.com.: Usted participó de la firma del acuerdo de paz en Cartagena, ¿cómo recibió la noticia de la derrota del Sí en el plebiscito?

B. K.: Sí, ciertamente fue una sorpresa pero yo entiendo que en un país donde se ha tenido más de 52 años de conflicto interno existe un debate muy intenso sobre los términos del acuerdo de paz y naturalmente algunas de las preocupaciones expresadas por los ciudadanos que criticaron el acuerdo de paz llevaron a una renegociación el mismo. Yo creo que en últimas eso sirvió para reforzar lo que ya se había negociado. Esto, lo digo porque las dos partes han tenido el valor de renegociar y de firmar. Es lógico que un referendo es sobre opiniones encontradas de un país o un pueblo y yo creo que no todos en el mundo han entendido que en Colombia seis millones de personas se han visto severamente afectadas por la violencia. Ese es uno de los índices más altos de personas desplazadas. Hacer la paz es mucho más difícil que hacer la guerra. 

Habrá altibajos cada tanto tiempo, pero lo verdaderamente importante es no entrar en pánico inmediatamente y desviarse del camino.

Semana.com.: ¿Por qué Holanda ha apoyado desde un principio todo este proceso?

B. K.: Yo diría que tiene algo de interés propio. Al lograrse la paz en Colombia el continente por primera vez en un siglo se encuentra libre de guerra. El nuestro es un país que también tiene un interés en el Derecho Internacional Humanitario y en los principios del derecho que también genera un sentido de solidaridad de parte del pueblo holandés con Colombia por los múltiples contactos que tenemos. Francamente creo que un país en paz nos presenta grandes oportunidades económicas en turismo y en ese tipo de actividades. 

Semana.com.: ¿Cómo le fue durante su visita a la zona veredal de Vista Hermosa (Meta)?

B. K.: Fue muy emotivo porque uno puede hablar muchísimo de la paz pero empezar a verla es algo muy diferente y nosotros hicimos una visita seria. Empezamos mirando este nuevo punto donde tenemos tanto representantes de Naciones Unidas como de las FARC y el Gobierno. Es muy interesante ver que en un lapso de tiempo muy corto ustedes han logrado en 26 puntos esa colaboración tripartita. También vi el importantísimo papel desempeñado por la Policía Nacional en el sentido que le da a todo el mundo un sentimiento de protección incluidos a los miembros de las FARC. Nos pareció muy importante haber tenido la oportunidad de hablar con toda la gente de La Cooperativa (Meta) pues esta fase tendrá que traerles un dividendo porque ellos son los más victimizados por la guerra. Fue muy importante tener la oportunidad de escucharlos y oír sus necesidades inmediatas como en el largo plazo. También me resultó muy interesante ver la dinámica que existe entre los representante de las Naciones Unidas, las FARC y nosotros mismos. Discutimos abiertamente las enormes necesidades y también sobre el compromiso de las partes para asegurarse que la implementación funcione. Ya de por sí es logísticamente muy complicada porque se tienen unos tiempos muy estrictos y a lo largo del proceso hay que conservar la confianza entre las partes. 

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Semana.com.: ¿Tras ese encuentro con la gente de La Cooperativa (Meta) que concluye? ¿Qué le preocupa de lo que ellos le expresaron?

B. K.: Después de un día me queda imposible transmitir el sentimiento de seguridad de la zona pero la impresión es que es muy positivo. Lo que creo que es fundamental -la clave- es que todas las partes primero deben tener la disciplina para ejecutar los pasos de la implementación con el conocimiento de que es difícil y es todo un desafío. Para la comunidad es sumamente importante no solamente tener una imagen a 15 o 20 años sino mostrar programas que tengan un impacto rápido en temas como: el agua, la salud y la educación. De otra manera correríamos el riesgo de que se presente más delincuencia y un crecimiento en la economía ilegal y la producción de drogas ilícitas. 

Semana.com.: ¿Qué programas son importantes y en qué consiste el catastro multipropósito?

B. K.: Dentro de un programa de impacto rápido, los Países Bajos vamos a estar trabajando con la Agencia Nacional de Tierras en la delimitación de predios. La demarcación de terrenos que es fundamental para los campesinos. Es muy importante saber que hay que brindarles ayuda agrícola a los pequeños campesinos. Eso es básicamente trabajar en el catastro. Parecería algo muy técnico pero la verdad es un catalizador muy rápido para la confianza y para una necesidad apremiante que es el reclamo de la tierra y la titularización de predios. Eso se hace de una manera muy sencilla que no requiere de mucha tecnología más que un teléfono celular y un GPS. Por ejemplo, ese es un tipo de ayuda que vamos a ofrecer. 

Semana.com.: ¿Ese trabajo que van a acompañar arranca en Meta?

B. K.: Vamos a empezar inmediatamente porque uno podría hacer algo nacional pero lo importante es arrancar con un municipio para que ese no sólo sea un proyecto piloto sino que se convierta en un modelo a seguir para el resto del país. Pero primero la gente tiene que verlo, confiar en él y entender que es una buena idea. 

Semana.com.: ¿Ese trabajo lo han adelantado en otros lugares del mundo? ¿Cómo les ha ido?

B. K.: Sí, hemos trabajado en muchísimos sitios omo África Oriental y otras partes donde el conflicto por la tierra ha sido el factor dominante. 

Semana.com.: ¿Además de este proyecto de catastro están trabajando en otros programas en paralelo?

B. K.: Hay programas más amplios en los que trabajamos a través de la Unión Europea y el Banco Mundial. Bilateralmente estamos trabajando en temas de justicia transicional. Es un enorme desafío porque requiere apoyo en favor de las entidades que tienen que actuar en esa materia. En el acuerdo de paz uno encuentra referencia a una organización holandesa que es el Instituto para la Democracia Multipartidista, es una de las organizaciones principales que existen. También tenemos experiencias ayudando procesos mediante el cual un grupo insurgente o rebelde se convierte en partido político. Ese es un cambio difícil para cualquier grupo insurgente. Es dejar las armas y empezar a ver su futuro, en últimas de eso se trata la paz. Finalmente, estamos trabajando con diferentes empresa en Holanda que invierten acá y trabajan en generación de empleo. 

Semana.com.: Durante su visita a Meta estuvo cerca de Iván Márquez, uno de los jefes guerrilleros más importantes, ¿cómo le fue con él? 

B. K.: He trabajado con Naciones Unidas lo cual quiere decir que me tocó reunirme con muchos líderes insurgentes en el pasado. En ese sentido, es interesante pero no era algo nuevo o desconocido. Nosotros aquí trabajamos con el Gobierno y estuvimos con el alto comisionado para la paz y creo que en ese contexto es muy importante lograr un diálogo con todas las partes para que sientan que existe voluntad. Si todo el mundo se compromete entonces pueden recibir el apoyo de la comunidad internacional. 

Semana.com.: Este viernes se conocieron dos informes que alertaban sobre el aumento de cultivos ilícitos en el país, ¿les preocupa? ¿Eso puede incidir en el apoyo?

B. K.: Es un problema muy grave y creo que la urgencia de trabajar -no es fácil pero sí es posible- en el desarrollo de cultivos alternativos y eso es una prioridad absoluta. Incluso, la región donde estuvimos es una zona donde hay mucha droga y donde existe una economía cocalera. Eso merece toda la prioridad capitalizando las lecciones aprendidas en el pasado. Si esto no sucede vamos a ver la criminalización y surgirán nuevos grupos delincuenciales que simplemente ocuparán esos vacíos en esos momentos en los cuales no se haya dado todos los desarrollos institucionales requeridos. 

Si la política colombiana y la comunidad internacional se dedican a nada más que implementar el acuerdo de paz, sí existe una posibilidad muy grande para que esto funcione.

Semana.com.: ¿Ve fácil ese viraje en la lucha contra el narcotráfico? Es decir, ¿impulsar la sustitución de cultivos ilícitos cuando países como Estados Unidos apuntan a estrategias más agresivas?

B. K.: Yo creo que con el tema de las drogas sí existe una responsabilidad compartida. Una corresponsabilidad entre los países productores, los transitorios y los consumidores. Estados Unidos igualmente que nosotros en Europa tenemos una responsabilidad porque nos llega la droga a través de África. Hay que ayudarle a Colombia a combatir el tráfico no solamente a través de medios militares sino también con medidas que creen alternativas. Cosa que veo posible. Eso es lo que me parece importante, no soy quien para juzgar la política de la nueva administración de Estados Unidos y no se si ellos ya han formulado la estrategia de cómo van a abordar este tema. Lo que sí creo, es que todos debemos trabajar en esto y hacerlo de una manera en la que se invierta de forma masiva en alternativas. Pensar en el significado que tiene para la gente a nivel local o vamos a tener toda suerte de grupos militares y muy pocas personas se van a beneficiar y al final van a lograr corromper la economía. 

Semana.com.: ¿Cómo se imagina el posconflicto en Colombia y cuál será el futuro de las relaciones binacionales? 

B. K.: En esta ocasión existe la verdadera posibilidad para ver resultados de este acuerdo de paz. Se han presentado crisis en esfuerzos de paz anteriores pero yo creo que si la política colombiana y la comunidad internacional se dedican a nada más que implementar el acuerdo de paz, y las partes cumplen y hacen honor a los compromisos adquiridos, sí existe una posibilidad muy grande para que esto funcione. Claro que habrá altibajos cada tanto tiempo pero lo verdaderamente importante es no entrar en pánico inmediatamente y desviarse del camino.  Hacer la paz es más difícil que hacer la guerra. Los Países Bajos seguirán comprometidos, estamos aquí para asistir y colaborar con las partes en el proceso de paz y obviamente nos interesa catalizar los desarrollos positivos. 

Semana.com.: ¿Es su tercer visita a Colombia, cómo le ha parecido la gastronomía, la ciudad y la gente? 

B. K.: Yo sí diría que uno de los grandes escritores es Gabriel García Márquez y hay una nueva generación de literatos que tienen un mercado interesante en Europa. Hace poco tuvimos la Feria del Libro acá en Bogotá y eso mostró que hay un gran interés artístico. Muchos holandeses se fijan en este país atraídos por su belleza natural y la calidez de los colombianos que es muy reconocida. La comida debo admitir que es muy rica. Dicho sea de paso que Holanda es el país de las flores, las regalamos para todo, ahora estamos trabajando con muchos floricultores colombianos. La nueva generación de colombianos me llena de esperanza y creo que este proceso de paz va a funcionar.

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