Viernes, 20 de enero de 2017

| 2016/05/26 21:37

Reconciliación de Claudia López y el Centro Democrático

De reprocharse mutuamente inasistencias al Congreso, ahora la senadora de Alianza Verde y los uribistas serán aliados en la lucha contra el ausentismo.

El proyecto para los congresistas es del senador Alfredo Ramos Maya. Foto: Archivo particular

Aún se recuerda la discusión que protagonizaron, hace dos semanas, las senadoras Claudia López, de Alianza Verde, y Paloma Valencia, del Centro Democrático. En uno de los pasillos del capitolio se reprocharon mutuamente por la que, quizá, es la conducta que más atenta contra el prestigio del Congreso: el ausentismo.

Aquella vez, Claudia López la cargó contra la bancada del Centro Democrático por no asistir a las dos sesiones que tuvieron que ser suspendidas por falta de quórum. Los llamó ladrones y les pidió que no se robaran el sueldo. Eran días en los que los uribistas habían propuesto la llamada “resistencia civil” a los acuerdos de La Habana.

Todo apuntaba a que ese episodio generaría una pelea de mayores dimensiones. Incluso, tanto López como los uribistas se desafiaron públicamente a demostrar quién se ausentaba más a las sesiones, por lo que, de lado y lado, se tramitaron derechos de petición en la Secretaría del Senado, para, con cifras y evidencias en mano, demostrar quién tenía la razón.

Y es que los del Centro Democrático se precian de ser los más disciplinados del Congreso, y los demás dan fe de ello. Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Mientras, Claudia López ha cultivado la fama de ser la que denuncia las malas prácticas y hábitos de los parlamentarios, caza micos, denuncia, y cómo no, reprocha las ausencias.

Así había quedado planteado el pulso. Pero en estas dos semanas, tanto Claudia López como los uribistas buscaron curarse en salud y no dar ‘papaya’ para que se los señalara como ausentistas. Por ejemplo, el senador Ernesto Macías, en la noche del pasado martes publicó en su Twitter la foto de la curul de Claudia López vacía, pasadas las 8 de la noche, durante una sesión plenaria. También le pidió que devolviera el sueldo, aunque en virtud de la realidad, la senadora verde se marchó cuando la plenaria no tenía quórum para decidir.

Sin embargo, esa discusión en las escaleras del capitolio sirvió para que en los últimos días los parlamentarios estuvieran algo más disciplinados con la asistencia, pero no del todo. Por ejemplo, el martes había menos de 50 senadores para discutir el proyecto sobre cirugías estéticas, y en la Cámara de Representantes se frustró el primer intento del proyecto de marihuana medicinal porque faltaban tres representantes para constituir la mitad del quórum de la Cámara, es decir, más de 84 congresistas no estaban en sus puestos.

“Por ese control social que hicimos hace dos semanas, por el que nos vaciaron, nos regañaron, han venido a trabajar mal que bien”, dice Claudia López refiriéndose a sus colegas, pero asegura que aun así, “en el Congreso se pierde mucho tiempo, por lo que fracasan muy buenos proyectos. En el Congreso hay mucha vagancia”.

Para López, es muy difícil mantener el quórum en las sesiones, “la gente llega al principio, aguanta una hora trabajando y luego se empieza a ir. Eso dificulta el trámite de estas iniciativas”, y considera que actualmente no existe ninguna herramienta legal que lo impida.

Por lo particular de la historia, la senadora de Alianza Verde considera que la única forma de combatir efectivamente el ausentismo es con el proyecto de ley que impulsa el Centro Democrático sobre esa materia.

“Celebro y anuncio mi respaldo a esa iniciativa del Centro Democrático, según la cual será una falta disciplinaria de los congresistas que se registren al principio de las sesiones pero no se registren al final, es decir, que vengan una hora y se vayan. Esa es una gran iniciativa, la está proponiendo el Centro Democrático, también el senador Antonio Navarro en el Código de Ética del congresista. Por no tener ese tipo de instrumentos se presenta esta vagancia, cuando no hay vagancia es el saboteo, cuando no hay saboteo, hay resistencia”, dice con algún dardo a los uribistas.

El proyecto es del senador Alfredo Ramos Maya, quien explica que su iniciativa pretende hacer efectiva la sanción de pérdida de investidura para los congresistas que falten a seis sesiones de votación, incluso a las de control político, donde más se evidencia el ausentismo.

También propone establecer que 30 minutos después de la apertura del registro, aquel congresista que no conteste no podrá ingresar a la sesión y se le sumará una inasistencia. Al igual que la obligación de llamar a lista cada hora durante las sesiones, un registro al final de las mismas, y quien no conteste se dará por ausente, así haya participado durante un tiempo de las sesiones.

Ramos Maya también propone un mecanismo de sanción social, como la publicación de los registros de asistencia, para que los ciudadanos puedan ver el comportamiento de sus congresistas. Así mismo, que no se les pague el día de salario a los ausentes o a quienes se encuentren de viaje durante los días en que sesiona el Congreso.

Este es un proyecto que apenas está para primer debate, pero que puede ser la fórmula contra el ausentismo. Y lo particular del caso es que Claudia López y los uribistas serán aliados en esta batalla.

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