13 marzo 2013

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“Como todas las urbes, Cali tiene problemas”

ENTREVISTAEl comandante de la Policía de la ciudad se va justo cuando hay serios problemas de seguridad.

“Como todas las urbes, Cali tiene problemas”. El general Fabio Castañeda ya presentó su renuncia pero todavía no se la han aceptado.

El general Fabio Castañeda ya presentó su renuncia pero todavía no se la han aceptado.

Foto: Archivo particular

El pasado lunes 11 de marzo los caleños fueron sorprendidos con un escueto comunicado mediante el cual el general Fabio Alejandro Castañeda anunció que pidió la baja de la institución a la que le dedicó 30 años.

Este oficial con raíces santandereanas y bogotanas, llegó a Cali hace año y medio, después de pasar por las comandancias de la costa Caribe, los llanos orientales y Cundinamarca.

Con su anuncio crecieron rumores sobre las causas reales que motivaron su salida. Se tejen algunas tesis como que le habrían pedido la renuncia, que su salida se debe a la polémica por las estadísticas de homicidios con la Personería o la guerra mafiosa que ocasionó balaceras en centros comerciales.

Sin embargo, aunque suene inverosímil, el general argumentó que su salida es voluntaria, que está cansado y quiere una vida normal al lado de su familia. SEMANA.COM habló con el oficial.
 
Semana.com: ¿Por qué renuncia?

Fabio Alejandro Castañeda: Considero que luego de 30 años de servicio en la Policía Nacional y de entregar mi juventud, era el momento de dar un paso al costado. Quiero recuperar el tiempo perdido con mi familia. Por otro lado, tengo problemas de salud relacionados con el sueño y al parecer es causado por el estrés.
 
Semana.com: ¿Y por qué se va justo ahora?

F. A. C.: Porque considero que en este momento se hace una apuesta por la seguridad de Cali. Hay iniciativas para fortalecer la inteligencia y la investigación criminal; llegan refuerzos, un bloque de búsqueda para objetivos de alto valor. Todo eso demuestra que los ojos del Gobierno están puestos sobre la ciudad.

Semana.com: Pero eso no responde la pregunta...

F. A. C.: Esa decisión la venía madurando meses atrás. La solicitud de renuncia la pasé desde octubre del 2012, pero el señor Presidente Juan Manuel Santos no me la aceptó.

Semana.com: ¿Le pidieron la renuncia?

F. A. C.: No. Mi renuncia es una decisión muy personal y voluntaria, sin ningún tipo de presión.

Semana.com: ¿Y ya le aceptaron la renuncia?

F. A. C.: La carta la presenté hace 12 días y no me la han aceptado.

Semana.com: Entonces, ¿por qué la hizo pública?

F. A. C.: No fui yo, fue el alcalde Rodrigo Guerrero el que se me adelantó, porque la idea era no hacerla pública sin tener la respuesta del Gobierno Nacional.

Semana.com: ¿Era este el mejor momento para irse, cuando las cifras y percepción de seguridad no son las mejores?

F. A. C.: Lo que sucede es que estamos en una coyuntura, pero los índices nos favorecen con tendencia a la baja a pesar de los hechos que se han presentado en la zona norte y sur de la ciudad. Si bien es cierto que la realidad con la percepción no van de la mano, considero que es el momento oportuno para irme.

Semana.com: ¿Qué le deja a Cali?

F. A. C.: Dejamos un plan integral de convivencia y seguridad ciudadana que se creó en el 2012, no solo para Cali sino para toda el área metropolitana con una proyección a ocho años. Es un plan maestro que contiene tecnología, más cámaras de vigilancia, más medios de comunicación y movilidad. Además, el fortalecimiento del aparato judicial, porque nada sacamos con que lleguen más policías si no tenemos más fiscales, más jueces que hagan su tarea mejor.

Semana.com: ¿Siente que hay impunidad en materia judicial?

F. A. C.: Siento que el trabajo de la Policía debe estar acompañado por el poder judicial. Ese es un cuello de botella que siempre hemos tenido y pese a que este año incrementamos las capturas en más de 45 %, se ven frustradas porque no hay los suficientes jueces y fiscales. Por ejemplo, el año pasado realizamos 15.000 capturas en Cali pero solo el 30 por ciento de ellas llegan a feliz término con condena, o sea que 70 % de los delincuentes regresan a las calles.

Semana.com: ¿Se sintió acompañado por la Alcaldía durante su gestión?

F. A. C.: Sí, conté con el apoyo de los alcaldes del área metropolitana. La Alcaldía de Cali nos aportó algo más de 12.000 millones de pesos para la seguridad y convivencia, que se ven reflejados en movilidad, combustible y mantenimiento.

Semana.com: ¿Qué responde a la denuncia en el sentido de que se están maquillando las cifras de homicidios?

F. A. C.: Nunca. Al revés, esta es una Alcaldía que maneja las cifras de forma seria y transparente, donde tenemos un Observatorio del Delito que decanta todos los datos.

Semana.com: La denuncia se enfoca en la metodología. Es decir, que los heridos con armas de fuego que luego mueren en hospitales, no se cuentan como muertes violentas.

F. A. C.: No conozco detalles sobre esa metodología y no puedo hablar del tema, pero de acuerdo a lo que sí conozco, y en eso el alcalde es muy serio y exigente, las cifras reales se publican. Gane o pierda son las que marcamos. En enero perdimos y no pasó nada. Estamos trabajando en pro de la ciudad y no para genera bochinches.

Semana.com: ¿Se sintió acorralado por la guerra mafiosa en Cali?

F. A. C.: No. Pienso que hay mucho por hacer. Justo esta semana se hará el lanzamiento del Bloque de Búsqueda, cuya tarea serán los objetivos de alto valor, es decir, los jefes de esos mini carteles del narcotráfico, de las estructuras sicariales y los traficantes.
 
Semana.com: ¿A cuáles capos se quedó con las ganas de capturar?

F. A. C.: Alias 'Martín Bala' y 'Guacamayo', por el lado de los Urabeños. Por el lado de Los Rastrojos están alias 'el Negro Orlando', los hermanos Mena y el 'Anticristo'.

Semana.com: ¿Eso quiere decir que esos capos sí están escondidos en Cali?

F. A. C.: No necesariamente. Son delincuentes que están en constante movimiento, lo hacen por el norte del Valle, Eje Cafetero, etc. Pero estamos tras la pista de cada uno de ellos y ya tenemos procesos de judicialización bastante avanzados.

Semana.com: ¿Es cierto que hay más de 100 bandas de barrio en Cali?

F. A. C.: Tenemos alrededor de 86 pandillas de barrio o grupos delincuenciales, integradas por jóvenes entre los 15 y 22 años que se dedican al tráfico de estupefacientes, hurtos, atracos y extorsiones. Pero ya los tenemos ubicados y hay resultados puntuales.

Semana.com: ¿Cuál es el peor azote delincuencial de Cali?

F. A. C.: Tenemos un compromiso y es la lucha frontal contra el tráfico de estupefacientes al menudeo o más conocido como microtráfico. Alrededor de ese problema viene una constelación delictiva como hurtos y extorsiones.
 
Semana.com: Entonces, ¿es cierto lo de las franquicias criminales?

F. A. C.: Sí. Son apéndices de las mismas bandas delincuenciales comunes que para nadie es un secreto se venden al mejor postor y en ese escenario es que aparecen organizaciones criminales como Urabeños y Rastrojos que subcontratan esas franquicias para que ejecuten homicidios selectivos.

Semana.com: ¿Qué no pudo cumplir por falta de tiempo y que le deja un mal sabor?

F. A. C.: Son muchos los proyectos que se lograron culminar como la mega estación de policía en Yumbo, pero me queda el sinsabor de no poder construir más estaciones ya que tenemos un déficit en Cali de por lo menos diez sedes.

Semana.com: Realmente, ¿cuántos policías tiene Cali?

F. A. C.: Para Cali son 6.500 uniformados y 1.500 para los otros municipios del área metropolitana. En enero llegaron mil policías para fortalecer el plan cuadrante en cada uno de los barrios de la ciudad.
 
Semana.com: Por último, ¿recomienda a Cali como destino turístico?

F. A. C.: Claro. Esta ciudad está viviendo un momento muy bonito, de oportunidades de inversión, vamos por buen camino.
 
Semana.com: Pero es algo difícil vender una ciudad cuando se presentan balaceras en centros comerciales y a plena luz del día…

F. A. C.: No hay que desconocer que en medio de esos incidentes hubo capturas y las autorías intelectuales están en proceso de judicialización. Como todas las urbes, tiene problemas, pero vale la pena vivir aquí y, aunque no tengo recursos, me gustaría invertir en Cali.
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