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| 6/23/2012 12:00:00 AM

"El referendo podría terminar en la revocatoria del Congreso"

El expresidente Andrés Pastrana habla del problema suscitado por la reforma a la Justicia, de sus relaciones con los conservadores y de la salud de Angelino Garzón.

MARÍA JIMENA DUZÁN: El presidente Santos, a última hora, decidió no promulgar la reforma a la Justicia. ¿Usted cree que por esa vía se desactiva realmente esta reforma?

ANDRÉS PASTRANA:
La propuesta del presidente no resuelve el problema porque hay quienes aseguran que jurídicamente no es viable. Si quería frenarla pudo haberlo hecho durante los dos años que estuvo debatiéndose en el Congreso. Pero ya aprobada el tema es más difícil: como se trata de una reforma constitucional no requiere la firma del presidente. Es decir, estamos en una encrucijada y el país puede ser arrastrado hacia un limbo jurídico que podría ser aprovechado por varios de los funcionarios del anterior gobierno para salir de la cárcel.

M.J.D.: Según el presidente Santos, lo malo de la reforma fue la conciliación. Pero otros como el exmagistrado Hernando Yepes creen que lo malo es el espíritu de la reforma. ¿Usted en qué orilla está?

A.P.:
La reforma es un esperpento y la considero un golpe de Estado a la Constitución. Y lo que estamos viendo es que ni los académicos, ni los medios, ni, lo que es más importante, el pueblo colombiano la han entendido. Además, no es una reforma a la Justicia, sino una contrarreforma al Congreso. Por eso, por primera vez los colombianos vamos a hacer uso del artículo 377 de la Constitución, que les da la posibilidad a los ciudadanos de convocar a un referendo para que sea el pueblo colombiano el que eche para atrás ese adefesio. Esa es la única forma.

M.J.D.: ¿Y usted estaría apoyando en primera fila el referendo?

A.P.:
¡Pues claro!... En esa reforma no hay un artículo bueno. Además, se actuó con dolo. O, más que dolo, hubo mala intención y el pueblo colombiano va a salir a un referendo. ¡Y ojo!, porque se puede abrir una caja de pandora.

 M.J.D.:¿Por qué dice eso?

A.P.:
Yo le pregunto: ¿Cuáles van a ser las preguntas que va a llevar ese referendo? ¿Qué pasa si los que estamos a favor del referendo decidimos revocar el Congreso, que fue el mismo que aprobó esta reforma?

M.J.D.: Muchos de esos congresistas con investigaciones pendientes en el Consejo Superior de la Judicatura, que podrían terminar beneficiados con la reforma, son, como usted, conservadores. Para no ir más lejos, Enríquez Maya, ponente de la reforma, tiene una investigación pendiente por el DNE…

A.P.:
¡Es que ese no es el partido de los conservadores! Estamos en dos orillas distintas. Tal vez todos estos conservadores que estaban vinculados a la investigación de estupefacientes le pusieron tanto empeño en sacar esta reforma que es su vía de escape. Eso prueba lo que he venido diciendo: que ese es un partido corrupto. Claro que lo mismo sucede con el Partido Liberal y con los otros partidos. Todos ellos van a ser responsables de que se terminen tapando los escándalos que salpicaron a muchos funcionarios del anterior gobierno.    

M.J.D.: ¿Por qué dice usted que esta reforma es un golpe de Estado a la Constitución?

A.P.:
Por lo que ya le dije: en esa reforma no hay ni un artículo bueno. Se destroza el régimen de inhabilidades y de incompatibilidades para congresistas que estableció la Constitución. Se destroza a la Corte Suprema de Justicia y su Sala Penal y se crean una serie de vericuetos en los cuales se van a perder los reos. Yo más bien me pregunto dónde están los defensores de la Carta. El presidente del Partido Liberal hoy es el hijo de quien convoca a la constituyente, que es el presidente Gaviria. Ellos han pasado de agache. El ministro Esguerra es exconstituyente.

M.J.D.: ¿Y por qué cree usted que el expresidente César Gaviria se ha quedado callado?

A.P.:
No lo sé. Pero yo creo que es importante que el país conozca cuál es la posición del expresidente Gaviria y del expresidente Uribe. Mi posición es clara: lo que hubo fue un golpe de Estado a la Constitución y la única forma de frenarlo es a través del referendo ciudadano.

M.J.D.: ¿Qué opina de que ahora el presidente quiera bajarse del bus y achacar el agua sucia a los congresistas que conforman la Unidad Nacional?

A.P.:
Mire, María Jimena. En los últimos años se ha venido imponiendo una tesis que no entiendo: la Constitución Política establece que el gobierno es el presidente y sus ministros. Por lo tanto, ellos son los responsables de lo que haga el gobierno. Pero lo que ocurre es que si el ministro hace las cosas bien, los triunfos son del presidente. Pero si le va mal, es un problema del ministro. No señor: la responsabilidad, de acuerdo con la Constitución, es del presidente y de su respectivo ministro. Hay que recordar que durante dos años muchas fueron las voces que les advirtieron, primero al ministro Vargas Lleras y luego al ministro Esguerra, de los problemas que tenía esta reforma. Y el gobierno hizo caso omiso de todas esas voces.

M.J.D.: ¿Piensa que la renuncia del ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, es una muestra del mea culpa del gobierno?

A.P.:
Era lo obvio, pero su renuncia no resuelve el problema ni nos saca de ese limbo jurídico en el que estamos.

M.J.D.: Otro orangután que se descubrió en la reforma fue la eliminación del fuero para los expresidentes. Ustedes también resultaron afectados.

A.P.:
Eso demuestra que esta reforma es un adefesio. Terminaron con fuero el secretario de la Cámara y el Senado y sin fuero los presidentes y los expresidentes que son elegidos popularmente. ¡¿Qué tal?!

M.J.D.: ¿Por qué cree que el presidente Santos no atendió esas voces de advertencia y solo se asustó con el engendro cuando era tarde?

A.P.:
Pareciera que el gobierno quiso quedar bien con todo el mundo. Ahora quiere reducir el tema a que el problema fue en la conciliación, pero la realidad es mucho más grave: el pueblo colombiano no quiere esta reforma. Claro que, para ser justos, debo hacer mención especial a los 27 congresistas que tuvieron la valentía de no votar ese esperpento. El resto votó a favor, demostrando que la Unidad Nacional está realmente unida frente a este tema. No se dieron cuenta de que el país está cansado de la corrupción. Por eso, si se hace el referendo, se debería incluir una pregunta para que los que estamos por fuera de esos partidos podamos hacer política.

M.J.D.: ¿Cómo así? ¿Usted ya no quiere tener que ver con el Partido Conservador?

A.P.:
¡Es que se nos debe permitir, a los que ya no queremos formar parte de esos partidos, la fundación de unos nuevos! Los grandes perdedores de todo esto son los partidos y la clase política. Todos fracasaron: el Partido Liberal, el Partido Conservador, La U, Cambio Radical. A la gente que quiere estar por fuera de esos partidos se le debe permitir hacer política y ahora no lo podemos hacer.

M.J.D.: Y yo que me imaginaba que usted iba a ser un expresidente contento de poder formar parte de esa Unidad Nacional. ¿En qué momento se salió de la coalición de gobierno?   

A.P.: Primero, porque no nos han convocado para nada. Los expresidentes tenemos una función que ejercemos en la Comisión de Relaciones Exteriores: somos asesores del presidente en temas internacionales que son, además, temas de Estado.   

M.J.D.: A propósito de la comisión asesora, los medios publicaron una carta que usted le envió al presidente Santos en la que le hace un reclamo por la forma como la canciller Holguín ha manejado el tema de Nicaragua.

A.P.:
¿Dónde la leyó? Sí, esa era una carta personal y privada. Y me llama la atención que se haya filtrado. En la carta digo que me llamó mucho la atención lo que dijo la canciller cuando afirmó en una entrevista que los fallos de la Corte Internacional de La Haya son salomónicos. ¿Qué puede pensar un juez de La Haya de un gobierno que dice que sus fallos no son en derecho sino salomónicos? Yo pregunto en la carta si es que eso es una estrategia del gobierno o si la canciller cometió un error al dar esas declaraciones.

M.J.D.: ¿Ya le respondió la carta el presidente Santos?

A.P.:
No me la ha respondido.

M.J.D.: Usted es muy cercano al vicepresidente Angelino Garzón. ¿No le ha sorprendido el secretismo con que se han manejado sus problemas de salud?

A.P.:
Tendría que decir que estoy muy afectado con sus problemas de salud. A Angelino le tengo un afecto muy especial desde que fue mi ministro de Trabajo y por eso quiero expresarle mi solidaridad y la de toda mi familia. ¿Cuál es mi preocupación? Que creo que el país no ha caído en cuenta de que llevamos más de una semana con un vicepresidente que no tiene la capacidad de asumir la Presidencia en caso de una falta absoluta o temporal del primer mandatario. Y hasta el momento, el presidente Santos no ha resuelto este problema. Él estuvo en la clínica antes de irse a Brasil y tuvo que ser informado del estado de salud del vicepresidente y, sin embargo, decidió montarse en el avión sin haber resuelto el problema. Si el presidente, Dios no lo quiera, hubiera sufrido un revés en su salud y hubiera perdido la conciencia, se habría ocasionado un caos institucional en el país de inmensas proporciones.

M.J.D.: ¿O sea que usted cree que el presidente Santos actuó de manera irresponsable?

A.P.:
Poco responsable, por decir lo menos. El presidente se está exponiendo sin necesidad. Él debió tomar una decisión antes de montarse en ese avión a Brasil la semana pasada, pero hasta ahora no lo ha hecho. Hay cosas que dependen de uno, pero otras no, como la salud. Lo único que falta es que terminemos gobernados por el presidente del Congreso a falta de una decisión presidencial.  

M.J.D.: No me asuste. Y usted, que conoce tan bien al presidente Santos, ¿por qué cree que ha dejado al garete un asunto tan delicado?

A.P.:
No lo entiendo. Pero lo cierto es que en este país hoy no hay vicepresidente porque está sometido a un coma inducido. Ojalá todo salga bien, pero no lo sabemos.

M.J.D.: ¿Piensa que el estado real de salud del vicepresidente es más grave de lo que han querido decirnos?

A.P.:
Yo creo que su estado sigue siendo delicado.
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