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| 9/2/2017 10:15:00 PM

“Recibimos más de 350.000 llamadas de denuncias”

El director del Gaula de la Policía, general Fernando Murillo, habló con SEMANA sobre las cifras de secuestros y extorsiones en el país.

SEMANA: Hay una percepción de que el secuestro está aumentando en el país, ¿cuál es la realidad de ese delito?

GENERAL FERNANDO MURILLO: Desde la Dirección Antisecuestro hemos realizado un análisis importante. Se está mostrando una reducción de más del 92 por ciento desde 2000, que fue el pico más alto, con más de 3.500 secuestros, es decir, 10 ciudadanos diarios. Hoy, en 2017, frente a los 124 casos que se han presentado, más del 50 por ciento son secuestros simples y no extorsivos que son los que más impactan. De los 45 casos de secuestro extorsivo que se han presentado, hoy solo hay 9 personas en cautiverio, 5 de ellas a manos del ELN y los demás delincuencia común, casos que van muy avanzados en la investigación.

SEMANA: ¿Cuál es la reducción con respecto a 2016?

G.F.M.: El año pasado lo cerramos con 207 casos, más de la mitad eran secuestros simples. Hasta la fecha ya hay 20 casos menos, es decir 13, por ciento menos.

SEMANA: ¿El secuestro ha cambiado en la forma como lo ejecutan los delincuentes?

G.F.M.: Hacia el año 2000 teníamos un secuestro extorsivo en donde influían mucho las guerrillas e impactaba especialmente el área rural. Hoy el fenómeno ha mutado y se conoce más como un secuestro exprés. Actualmente no hay estructuras organizadas, como en esa época, que estén realizando esos secuestros. Se trata de delincuentes comunes que no cuentan con la capacidad de tener a una persona en cautiverio durante mucho tiempo. Por eso hacen ese secuestro exprés, que consiste en negociar rápidamente con la familia de la víctima buscando también que esta no denuncie, sino que negocie. Eso es muy peligroso porque cuando se negocia casi nunca se logra que liberen a la persona. Por eso insistimos en que hay que confiar y acudir a las autoridades. La efectividad si se denuncia a tiempo es mayor al 95 por ciento.

SEMANA: ¿Se trata de bandas de cuántos integrantes?, ¿son urbanas, rurales?

G.F.M.: En los últimos casos que hemos atendido en el país, en Cauca, Caquetá, Nariño y Valle, identificamos que son delincuencia común. No son bandas organizadas porque no tienen una estructura. Son grupos entre tres y máximo diez personas.

SEMANA: ¿El perfil de las víctimas ha cambiado?

G.F.M.: Esa es una de las grandes preocupaciones porque esas bandas no discriminan y cualquier ciudadano para ellos puede ser objeto de un secuestro. Anteriormente eran personas adineradas, ganaderos, arroceros, empresarios, etcétera. Hoy lo que hacen con ese secuestro exprés es identificar gente con alguna capacidad económica que pueda pagar sumas que terminan siendo menores.

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SEMANA: ¿Hay mucha inquietud en que los integrantes de los grupos disidentes de la guerrilla se dediquen al secuestro?

G.F.M.: En varios gremios y escenarios hay esa inquietud, como ha sucedido en otros países tras un proceso de paz, por la posibilidad de que aquellos que decidieron no formar parte de él comiencen a secuestrar más. Sin embargo en nuestros análisis es claro que no hay que preocuparse porque eso ocurra en el país. Colombia tiene unos grupos especiales muy reconocidos nacional e internacionalmente, con capacidades obtenidas por la experiencia de lo que nos tocó vivir en años pasados. Lo importante es que la gente confíe y denuncie. Hoy con los Gaula de la Policía y los militares no es fácil que secuestren una persona como ocurría en el pasado. Y los resultados lo demuestran.

SEMANA: Si bien puede que el secuestro esté disminuyendo, son recurrentes las quejas y denuncias sobre el aumento de la extorsión. ¿Qué está pasando con ese delito?

G.F.M.: En ese tema hay un comportamiento diferente al secuestro. Mientras este último desde el año 2000 viene en un descenso importante, desafortunadamente desde ese mismo año la extorsión empieza a mostrar un aumento. En 2000 tuvimos más de 1.700 casos, pero el pico más alto llegó en 2015 cuando tuvimos más de 5.000 denuncias. También es claro que desde entonces y hasta ahora estamos enfrentando ese fenómeno y hoy ya tenemos una reducción del 39 por ciento comparado con el año pasado. La gente en la actualidad denuncia más y obviamente eso tiene un impacto sobre la percepción. Esto obedece a los resultados y una muestra de confianza en nuestro trabajo. Este año ya llevamos más de 1.800 capturas solo por extorsión y hemos desarticulado más de 93 bandas en todo el país, lo que ha generado mayor confianza en la ciudadanía porque ven los resultados.

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SEMANA: Uno de los mayores focos de ese delito está en las cárceles, desde donde se realizan esas llamadas extorsivas. ¿Qué ha pasado con ese tema?

G.F.M.: Hay la creencia de que cada día crecen las llamadas desde las cárceles. Pero el análisis de las denuncias de la línea 165 y online indica que realmente es un tema mínimo hoy. Esto se debe en gran medida a las campañas de prevención de la Policía en todo el país, como la que tenemos de “yo no pago, yo denuncio”. Hoy los ciudadanos en su mayoría cuelgan inmediatamente ante esas llamadas, no se están dejando extorsionar, no entablan comunicación con el delincuente, que generalmente es muy hábil. Eso es muy importante. Esto está articulado con un trabajo de la mano con el Inpec, la Fiscalía, el CTI y el Gaula Militar. Identificamos 32 cárceles, 12 de primer nivel y 20 de segundo nivel. Eran las más recurrentes como origen de esas llamadas. Con la Fiscalía armamos un grupo especial de fiscales e investigadores para rastrearlas. Se individualiza a los responsables y se allanan las cárceles. Este año van más de 600 celulares incautados en ellas. Eso nos permitió imputar cargos a más de 150 reclusos y a 230 de sus cómplices en las calles. A los internos se les está trasladando a prisiones donde no puedan realizar llamadas por celulares.

SEMANA: ¿Entonces quiénes son los mayores extorsionistas?

G.F.M.: Estamos hablando de modalidades, como la extorsión en menor cuantía, la que le hacen al tendero del barrio, al transportador, a la ama de casa. Estamos muy adelantados en el trabajo de identificar estructuras. Nos preocupa, por ejemplo, Medellín y lo que hacen los llamados combos. que tienen una economía criminal basada en esa extorsión de menor cuantía. En algunas zonas del país también los tenemos identificados. Pero el tema de las llamadas extorsivas impacta mucho a la ciudadanía. Un recluso, por ejemplo, puede realizar 500 llamadas en dos días. De esas pueden caer entre cinco y diez personas que consignan la suma exigida.

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SEMANA: ¿Cuáles son las principales modalidades de extorsión identificadas?

G.F.M.: En este momento hay una conocida como el ‘tío tío’. Consiste en alguien que llama y le dice a la víctima “tío o tía ayúdeme que me paró la Policía y me van a judicializar…”. Cuando atendemos a la víctima nos dice: “Es que sabía mi nombre, el de mi sobrino o hijos”. Y eso no es así. Lo que pasa es que en el momento del susto la víctima le entrega la información al extorsionista, que obviamente es muy hábil para capitalizarla. Esta es la modalidad que más está impactando en el país.

SEMANA: ¿Qué tanto de estos extorsionistas son reincidentes o delincuentes que capturan y los jueces liberan a los pocos días?

G.F.M.: De las 1.800 capturas de este año, se han imputado cargos a 150 de estos reincidentes.

SEMANA: ¿Qué tanto han aumentado las denuncias?

G.F.M.: En este año hemos recibido más de 350.000 llamadas. Pero de extorsión no han sido más de 500. A casos de Policía corresponden 50.000 que no tiene que ver con secuestro o extorsiones y se redireccionan a la línea 123 para que sean atendidas por la especialidad policial correspondiente. Pero de esa cifra total hay 300.000 llamadas falsas, bromas, etcétera. y eso es un desgaste, además de que congestionan el sistema. Pero ya estamos identificando a quienes las realizan para aplicar las sanciones que contempla el nuevo Código de Policía.

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