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| 12/1/2012 12:00:00 AM

Hans Peter Landl, el extranjero atrapado en Barranquilla

Una siderúrgica fue condenada a indemnizar a un ingeniero austriaco. Además de los engaños que padeció, el hombre vive un infierno, pues no puede regresar a su país, no puede trabajar y aunque ganó el caso, la empresa apeló.

El ciudadano austriaco Hans Peter Landl llegó a Barranquilla el 9 diciembre de 2000 invitado por Eliécer Sredni, propietario de la Siderúrgica del Norte (Sidunor), para trabajar como ingeniero especialista en la producción de acero. Landl acordó un salario de 53.000 dólares anuales más pago de vivienda, vehículo y traductor, regresó a Alemania, consultó con su familia y en enero de 2001 volvió a Colombia y comenzó a trabajar como asesor de gerencia.

Con más de 20 años de experiencia en la industria siderúrgica en Austria y Alemania, Landl había sido recomendado a Sredni para manejar una máquina que en Colombia no habían logrado hacer funcionar.

"Todo iba bien -dice Landl-. Para mí esa máquina era como un hijo, conozco cada uno de sus tornillos y cuando llegué me di cuenta de que ellos estaban trabajando contra las leyes de la física, porque utilizaban gas natural y aire, combinación que no da la energía suficiente para producir acero. Lo mejor es con energía eléctrica o gas y oxígeno".

En los primeros años de trabajo, Sredni y Henry Balaban, gerente del proyecto, se desvivían en atenciones para Landl y su esposa, Elisabeth, a quien trajeron de Alemania con todo pago. Durante 2001vivieron en el Hotel Puerta del Sol, la pasaron como reyes en los carnavales y eran invitados a paseos en Santa Marta y Cartagena. En 2002 Landl y su esposa no querían vivir más en un hotel y la empresa les alquiló un apartamento en el barrio El Prado. Todo iba de maravilla.

A los 17 meses, el primero de mayo de 2002, el jefe de personal le pidió a Landl que firmara un papel para cubrir un formalismo del contrato de trabajo. Landl, que aún no entendía español, no se dio cuenta que estaba firmando un nuevo contrato por 2 millones de pesos de salario. El 31 de mayo de 2006, cinco años y cinco meses después de haber llegado a Barranquilla, Sidunor lo despidió. Y Landl reclamó por la baja liquidación de su contrato de trabajo con el argumento de que él tenía un "pacto de caballeros, un contrato verbal con el señor Sredni". Ellos le decían que su contrato era de 2 millones de pesos.

A pesar de todo Landl y su esposa se quedaron viviendo en el apartamento y la empresa siguió pagando el arriendo y los servicios hasta febrero de 2007, pero aprovechando su ausencia ingresaron al inmueble, cambiaron las cerraduras y guardaron sus pertenencias en un contenedor en los patios de Sidunor, sin que hoy haya podido recuperarlas.

Sin dinero y sin trabajo, Landl se fue a vivir a un hotel de mala muerte en la Zona Cachacal, rodeada de prostíbulos y ollas en el derruido centro de Barranquilla, meses en los cuales su matrimonio se dañó, su esposa lo abandonó y se fue para Alemania.

Landl se quedó y hoy vive en el barrio Carrizal. En 2009, luego de no poder llegar a un acuerdo con la empresa, demandó y comenzó otro calvario, pues negaron conocerlo y le ofrecieron 5 millones de pesos para que regresara a su país. El juez que asumió el caso tuvo que ir hasta la sede de Sidunor porque la empresa se negaba a entregar las pruebas. Allí los que habían negado conocerlo tuvieron que aceptarlo ante el temor de cometer perjurio. El Hotel Puerta del Sol, las agencias de viajes y la inmobiliaria certificaron que Sidunor pagó el hospedaje, los tiquetes a Alemania, y el arriendo desde 2002 hasta 2007.

La prueba más contundente fue una carta firmada por Eliécer Sredni el 12 de noviembre de 2002, dirigida al DAS, en la que solicita "renovar la visa de trabajo del señor Hans Peter Landl, de nacionalidad austriaca, quien se desempeña como asesor de la máquina de colada continua".

El juzgado condenó a Sidunor a indemnizar a Landl. Sin embargo, la empresa apeló y el caso está pendiente en el Tribunal Superior. Mientras tanto, amenazan al abogado del austriaco por no haber renunciado al poder y a Landl hace ocho días le dejaron dos ratas decapitadas envueltas en papel periódico en la entrada de su apartamento, como respuesta a que su historia fue contada por El Heraldo.

Landl no puede trabajar porque necesita visa laboral. Y tampoco se puede ir porque en el DAS aparecen manipuladas las entradas y salidas de él y su esposa. Odia a Barranquilla. Y aunque tiene 57 años, hoy parece de 70.
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