En abril de 2024, la mesa de diálogos de paz entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Gobierno del presidente Gustavo Petro estaba en crisis. Pese a múltiples rondas de conversaciones, la guerrilla no aceptaba que se planteara la suspensión del secuestro extorsivo como un imperativo para continuar.

Mientras tanto, según pudo comprobar la justicia de Estados Unidos, el ELN estaba en medio de una negociación con emisarios del régimen sirio para intercambiar cocaína proveniente de Colombia por armas para fines terroristas.
En los últimos días, la Corte del Distrito Este de Virginia declaró a Antoine Kassis culpable de los delitos de conspiración para el narcoterrorismo y conspiración para proveer materialmente a organizaciones terroristas extranjeras.
Se trata de un hombre de 59 años, con nacionalidad siria y libanesa, que es primo de Bashar al-Assad, expresidente de Siria, derrocado en 2024, y que utilizó el régimen para su estructura de tráfico de cocaína y armas.
En la acusación que llevó a declararlo culpable, quedó en evidencia cómo se gestó la relación con el ELN, de qué forma blanquearon los recursos con ayuda de colombianos y cómo pasaban armas por cocaína del grupo guerrillero, escondida en un cargamento de fruta.
SEMANA conoció las 19 páginas de la acusación, en las que se revela cómo se tejió este pacto, quiénes quedaron salpicados y cómo funcionaba el brazo internacional del ELN, al tiempo que la guerrilla aseguraba tener voluntad de paz.
En el documento se acusa a Kassis junto a los colombianos Alirio Rafael Quintero Quintero y Wisam Nagib Kerfan Okde.

El documento inicia mencionando que Quintero comenzó “lavando dinero que creía que venía de ganancias de las drogas del ELN”. La forma en la que lo hacía quedó en evidencia en tres transferencias que recibió, por un total aproximado de casi 440.000 dólares, proveniente de cuentas en el estado de Virginia.
Estos recursos, según el escrito, fueron convertidos en criptomonedas y traspasados a billeteras virtuales presuntamente controladas por el ELN.
Luego, desde abril de 2024, mientras el Gobierno nacional buscaba la forma de que no se desmoronara la mesa de diálogo con el ELN, Kerfan y Quintero recibieron criptomonedas que presuntamente provenían de la guerrilla.
“Luego, Kerfan coordinó entregas de dinero en efectivo en África a personas que, según creían los conspiradores, eran pilotos que transportaban cocaína y armas. En total, Kherfan recibió aproximadamente 641.600 dólares en transferencias de criptomonedas y organizó cuatro entregas de efectivo en Ghana y Marruecos”, detalló el documento.
Con Kassis, los colombianos acordaron “suministrar armas de uso militar desviadas del régimen de Assad en Siria al Ejército de Liberación Nacional (ELN) a cambio de cientos de kilogramos de cocaína“.

Por esto, Kassis viajó desde el Líbano a Kenia, donde se reunió con un “inspector de armas” del ELN.
Allí, según la justicia estadounidense, se firmó un “contrato” en el que se buscaba importar un contenedor marítimo lleno de fruta desde Colombia, donde iban a ir camuflados cerca de 500 kilos de cocaína.
“Kassis pretendía supervisar la distribución de la cocaína en Medio Oriente, mientras que Kherfan y Quintero buscaban lavar las ganancias en su nombre”, explicó la acusación.
La red criminal de Kassis, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, le pagaba al gobierno sirio 10.000 dólares por kilogramo de cocaína. Igualmente, se encontraron pruebas de que el régimen se lucraba cobrando peajes ilícitos al paso de sustancias ilegales que transitaban por su territorio.
Alirio Rafael Quintero Quintero y Wisam Kherfan Okde fueron capturados en Colombia en 2025 y actualmente se encuentran a la espera de su extradición, pese a que han emprendido acciones legales para evitarlo.
Por otro lado, el próximo 2 de julio, Kassis podría ser condenado a una pena de entre 20 años de cárcel y cadena perpetua.
