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| 7/3/2016 8:33:00 PM

Los campesinos que van por el negocio de la marihuana medicinal

La norma que regula el uso del cannabis con fines medicinales tiene algunos puntos que beneficiarían a los pequeños productores y cultivadores.

Cuando la empresa canadiense PharmaCielo obtuvo, la semana pasada, la primera licencia para producir y transformar los derivados del cannabis, muchos fueron los comentarios que se hicieron respecto al tema. 

Por un lado, se celebraba el inicio oficial del mercado de la marihuana medicinal en Colombia. Una noticia que se produjo seis meses después de que el presidente Juan Manuel Santos firmara el decreto (2467 de 2015) que permitía el uso de la planta con fines terapéuticos. 

Por el otro, no faltaron las voces en contra de la legalización del cannabis, así sea exclusivamente para usos medicinales. También hubo personas que si bien pueden estar de acuerdo, criticaron que fuera una firma extranjera la que diera apertura al negocio.

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Tal vez por eso, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, puntualizó el pasado miércoles que PharmaCielo era una empresa “colombo-canadiense” y luego añadió que hay firmas colombianas en la lista para obtener las licencias. Dos de esas, según conoció Semana.com, son de las firmas nacionales Cannalivio y el Laboratorio de Farmacología Vegetal Labfarve.

Semana.com indagó con el Ministerio de Salud cuáles son las estrategias que tienen para evitar que empresas extranjeras desplacen a las firmas nacionales y pequeños productores del negocio.

Juan Diego Álvarez, asesor del ministro y una de las cabezas que han estado al frente del proceso de regulación y licenciamiento de la marihuana medicinal, aseguró que desde el principio tienen claro que Colombia no será una “maquiladora de cannabis" y por eso resaltó que la reglamentación tiene tres puntos que poco se han tratado.

Primero, explicó, existe una disposición en el decreto en la cual se prohíbe la exportación de las cosechas de cannabis. Es decir, el proceso de producción de los derivados de la planta se debe realizar únicamente en Colombia.

“Por ejemplo, PharmaCielo es canadiense, pero debe construir su empresa en Colombia y producir en el país. Para eso deberán importar la tecnología para tratar el cannabis. (…) El objetivo es que la industria farmacéutica se desarrolle en Colombia. Y luego la idea no es sólo abastecer el mercado nacional, sino exportar. El país puede ser pionero en la industria”, resaltó.

Pero esto no es lo único. Según explicó Álvarez, siempre han tenido claro que no quieren desperdiciar el conocimiento que tienen los pequeños productores del país sobre la planta.

Por eso existe la Resolución 1816 de 2016, donde se crearon -explicó el asesor- condiciones diferenciadas para campesinos. “Entonces, los protocolos de seguridad que exigimos a grandes empresas y que se podían convertir en barreras de acceso para los pequeños productores, las cambiamos a otros mecanismos alternativos”, explicó.

Y agregó: “Por ejemplo, para obtener las licencias se solicita que las empresas tengan sistemas de cámaras para tener el control, eso se flexibilizó para los cultivadores pequeños. (…) También exigimos a las firmas unas auditorías sobre el cannabis que entra y sale, a los pequeños productores les permitimos hacer ese proceso de manera física, como con registros fotográficos”.

Por último, aseguró que están realizando un importante trabajo de formación para capacitar a los pequeños productores que, tal vez, no tienen clara la estructura para entregar los requisitos.

“El objetivo no es promover para que existan más pequeños cultivadores y productores, sino que los que existan se puedan organizar”, dijo. Y contó que los ministros de Justicia, Trabajo y Salud hicieron la propuesta de crear cooperativas y organizar a los campesinos. Una idea que ya se puso en marcha en el norte de Cauca.

Unidos y no vencidos

Los campesinos de Toribío, Corinto, Miranda, Caloto y Jámbalo se unieron para construir una cooperativa de productores y cultivadores de cannabis. Así como para lanzar una propuesta de implementación de un centro de investigación del uso terapéutico e industrial de la planta.

“Este miércoles (10 de julio) los ministros vienen a hacer el lanzamiento de la cooperativa”, dijo a Semana.com el alcalde de Corinto, Édward Fernando García.

El mandatario local aseguró que la organización -que reúne por ahora a 52 campesinos- ya empezó el proceso para obtener las licencias. “La propuesta es que le den la primera licencia de cultivo y semillas a esta cooperativa. Esa es la petición que tenemos a los ministros”, resaltó.

Su idea, a largo plazo, es que los pequeños productores y cultivadores de esta mutual caucana sean los que suministren los insumos a las empresas que optan por hacer producción y fabricación del cannabis.

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