Lunes, 16 de enero de 2017

| 2006/11/18 00:00

Medio ambiente ¿nuevo aire?

Un gobierno que ha maltratado las políticas medioambientales tiene, con Juan Lozano, una nueva oportunidad de corregir errores y reversar malas decisiones. ¿Podrá?

Colombia está en la mira de los expertos ambientales del mundo por el descuido de sus riquezas naturales y la falta de políticas públicas para defenderlas. Juan Lozano llegó al Ministerio para corregir el camino por el que iba el gobierno

En los últimos días los medios nacionales e internacionales han bombardeado al país con informes sobre la crisis del medio ambiente. Los 1.360 expertos más importantes del mundo se reunieron en el proyecto 'Ecosistemas del Milenio' para decir que en los últimos 50 años, los seres humanos han transformado negativamente los ecosistemas más rápida y extensamente que en ninguna otra época de la historia humana.

Colombia, según el último informe del Banco Mundial, está perdiendo anualmente el 3,7 por ciento de su Producto Interno Bruto por la degradación de los recursos. El 66 por ciento de la cuenca del Magdalena, una de las mayores fuentes hídricas, está erosionado porque la población ha deforestado el 40 por ciento de la vegetación a su alrededor.

Ante este panorama desolador, lo más preocupante es que los ambientalistas aseguran que el gobierno de Álvaro Uribe no tiene cómo responder a la crisis. Para ellos, este gobierno, en cambio de fortalecer la institucionalidad ambiental, la ha debilitado, como lo demuestra a través de cifras el inglés Henry Mance en sus tesis de grado de la Universidad de Oxford.

A lo largo del documento, se demuestra cómo a través de la fusión del Ministerio del Medio Ambiente con el Ministerio de Vivienda, la defensa de un desarrollo sostenible para el país quedó relegada a un segundo plano. En los períodos de Cecilia Rodríguez y Sandra Suárez, muchos técnicos valiosos fueron despedidos del Ministerio y ahora trabajan para organismos multilaterales. Sólo en el área de protección de ecosistemas, antes había 14 funcionarios y ahora hay seis.

El presupuesto para Parques Naturales y centros de investigación se redujo drásticamente en este gobierno y en 2002 el tema ambiental ni siquiera ameritó un capítulo en el Plan de Desarrollo. "Hace cuatro años hubo un viraje radical en las decisiones frente a los temas ambientales. Ahora no son prioridad y están supeditados a intereses a corto plazo de sectores empresariales", asegura Manuel Rodríguez, ex ministro de Medio Ambiente.

Para él, el contenido de la ley de agua y la ley forestal, presentados por la ministra Suárez, y el manejo que se le ha dado al tema de desechos tóxicos, son pruebas de sus argumentos. "Son iniciativas pensadas para beneficiar intereses privados", añade. Según la senadora Cecilia López, también ex ministra, "la cartera ambiental perdió la voz que ya había consolidado, y eso es fatal".

El recién posesionado ministro Juan Lozano es muy consciente de estas críticas y afirma que en su mandato va a corregir el rumbo. "El tema ambiental será el eje articulador de todos las decisiones y acciones del Ministerio", afirmó. Y aunque las debilidades necesitan mucho tiempo para ser reparadas, su mandato empezó con buenas señales.

El día después de su posesión, el primer acto de Lozano fue emprender la campaña para que la Unesco declarara a Malpelo como Patrimonio Ecológico de la Humanidad. El mismo día que se inició el incendio en el Parque los Nevados, el Ministro viajó a Pereira para actuar como cabeza del operativo.

Se enfrentó con su colega de Hacienda, pues en la reforma política se quería eliminar los beneficios tributarios que tenían los espacios de protección ecológica y se ha opuesto a iniciativas que el gobierno ya tenía listos como el puerto de Dibuya y el proyecto Arquímedes, un viaducto que atraviesa Chocó. En el presupuesto dio la pelea que no dieron sus dos criticadas antecesoras, y las partidas para protección, conservación e investigación aumentaron.

El Ministerio también está trabajando en un Plan Nacional Ambiental, una política que sienta las prioridades del Ministerio a largo plazo y que hasta ahora en el gobierno Uribe había brillado por su ausencia. Estas líneas de acción, entre las cuales se destaca la protección de la diversidad ambiental y de la riqueza genética, serán discutidas próximamente en amplias audiencias públicas con la ciudadanía.

Es claro que Lozano tiene buenas intenciones, pero va a necesitar más que eso para que todos sus propósitos no se queden en el papel. Para devolverle estatus al Ministerio necesita el apoyo directo del presidente Álvaro Uribe, que en los últimos años ha mirado el tema con cierta indiferencia.

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