Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/09/05 20:08

Pese a sus muertos, Ovejas está dispuesto a perdonar

El primer acto de campaña del llamado comité político del Sí a la paz fue en este pueblo de Sucre donde la guerrilla y los paramilitares causaron miles de víctimas.

Ovejas ha sido uno de los pueblos más golpeados por el conflicto. Foto: Tomada de la cuenta de Twitter de ?@AABenedetti

La plaza principal de Ovejas (Sucre), en el corazón de los Montes de María, se volvió a ver llena. Y no para el festival nacional de gaitas, que año tras año se celebra frente a la iglesia de San Francisco de Asís y que es el orgullo del pueblo. Esta vez la llenó un nutrido grupo de políticos, “costeños y cachacos”, para dar inicio oficial a los actos de campaña del llamado Comité Político ‘Sí a la paz’, uno de los tantos promotores que se han inscrito en favor del plebiscito.

La elección de este municipio como el punto de partida no fue al azar. Bastó observar la respuesta de los allí reunidos cuando Mauricio García, alcalde del pueblo, preguntó quiénes han puesto muertos a la guerra. Casi todas las personas reunidas en la plaza levantaron su mano en medio del silencio.

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Ovejas ha sido uno de los pueblos más golpeados por el conflicto y ha llorado por los dos ojos. Porque tanto las balas de la guerrilla como las de los paramilitares causaron los muertos. Probablemente sea uno de los territorios donde excomabtientes tengan que ver cara a cara a sus víctimas.

La tragedia de Ovejas y de los Montes de María se remonta a los años 80. El conflicto dejó en esa zona entre Sucre y Bolívar por lo menos 80.000 muertos, miles de desplazados y campesinos arruinados.

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Un conflicto que tuvo varias causas. Los campesinos peleaban por la tierra que trabajaban, pero los narcotraficantes compraron fincas y trajeron los métodos más sanguinarios para hacer su ley. Por si fuera poco, las fuerzas estatales confundieron la lucha contra guerrilla con la persecución a líderes sociales, mientras que la guerrilla secuestró, extorsionó, bombardeó, sembró odio y miseria en lugar de la revolución que pregonaba.

En los años 90 se empezaron a conformar grupos de matones que dieron pie a los grupos paramilitares. De esa zona es uno de los jefes más sanguinarios de los que se tenga noticia, Rodrigo Mercado Peluffo, alias ‘Cadena’. Un total de 56 masacres se registraron en los Montes de María, casi 4.000 asesinatos políticos, 200.000 desplazados, campos desolados, tugurios en las ciudades.

De Ovejas es oriundo Álvaro García Romero, le decían el gordo y fue durante dos períodos senador de la República. La justicia colombiana lo condenó a casi 40 años de prisión tras concluir que fue responsable de la conformación de un grupo paramilitar y autor material de la masacre de Macayepo (Sucre), en 1997.

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Su hermana, Teresita García, heredó su curul, y ahora salió a la calle a impulsar el Sí en el plebiscito. En la plaza de Ovejas pidió el voto para dejar atrás la página del conflicto. 

Allí relató cómo su familia, dedicada al cultivo de tabaco, fue víctima de desplazamiento por la guerrilla en épocas donde ese era el motor de la economía. “Todos los que estamos acá hemos visto de cerca las consecuencias de la violencia, la paz no es sólo cuestión de una firma; esa firma, habitantes de ovejas, es un gesto significativo que representa el fin de más de medio siglo de cargar a cuestas el dolor de muchos, el dolor propio, una firma que nos dice: ya está bien de cargar con todo ese dolor y sufrimiento solos, compartamos las cargas, un hecho simbólico que trae consigo compromisos de quienes firman para con todos nosotros".

“Ovejas es de los municipios que han sido triplemente victimizados, primero por los paramilitares, segundo por la guerrilla y tercero por el olvido del Estado”, comentó en sus redes el senador Armando Benedetti, el único de los congresistas que no asistió vestido de blanco. “Se puede ver en la plaza cómo, cuando uno de los alcaldes pregunta si alguien ha puesto muertos, casi el 80 % de las personas alzan la mano, pero lo más curioso es ver cómo todas esas personas están dispuestas al perdón, mientras que en Bogotá, dónde no se ha oído ni un solo tiro de bala, quieren la guerra”.

En Ovejas aterrizó sobre el terreno la campaña del Sí.

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