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| 9/25/2014 12:00:00 AM

Los rumores que obligaron a publicar los acuerdos de paz

Las FARC y el gobierno tienen una razón de fondo para mostrar los textos: quitarles peso a los detractores del proceso.

Que el gobierno le está “vendiendo” el país a las FARC y que en La Habana se está negociando el futuro de las Fuerzas Militares eran dos de los rumores que desde hace meses empezaron a correr entre los más férreos opositores al proceso de paz. 

Todo era promovido por los secretos que se quedaban en la Mesa de Negociaciones y que pocos sabían en Colombia. En ese ambiente, han sido muchos los escépticos que han criticado de manera frontal o soterrada los mecanismos para negociar el fin del conflicto y los diálogos mismos. 

“Los opositores desinformaron y crearon desconfianza”, afirmó Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del gobierno en La Habana.

Las FARC y el gobierno quisieron ponerle fin a los rumores. Este miércoles publicaron los tres borradores de los acuerdos a los que han llegado respecto a reforma rural, participación política y drogas ilícitas. 

Cuando cada uno de esos puntos de la agenda se firmó, ambas partes emitieron comunicados conjuntos para explicar, a grandes rasgos, qué era lo que habían negociado. Sin embargo, en Colombia, algunos mantuvieron muchas reservas creyendo que los comunicados ocultaban información de peso de los acuerdos originales. De hecho, sobre el primer punto, en principio se había informado sobre acuerdos parciales. Y la máxima de Humberto de la Calle, de que “nada estará acordado hasta que todo esté acordado” no eran suficiente para despejar los temores de los escépticos.

Ahora, puede verse que los borradores publicados coinciden en casi un 100 % con los comunicados. Lo único que estos no decían eran ciertas especificaciones de cómo funcionarían algunos programas del gobierno como por ejemplo el de sustitución de cultivos ilícitos o el de enfoque territorial.

Todo lo transcendental de los acuerdos ha sido publicado hasta ahora. Del primer punto, sobre el agro, ya se había hablado del Fondo de Tierras que les daría predios a “los trabajadores con vocación agraria sin tierra o con tierra insuficiente”, de actualizar la información catastral y de que se pague lo justo por las propiedades: quien tiene más, pone más.

En este punto, no se había anunciado que se aceptó la protección de las semillas nativas. El tema ha sido álgido entre el gobierno y los campesinos pues estos consideran que la resolución 970 de 2010, que regula todo el tema de semillas en Colombia, da vía libre para destruir todas las semillas que no sean “legales”, dentro de lo que cabrían las nativas. 

Respecto a la participación política todo había sido contado. Las curules especiales y transitorias en el Congreso para las zonas de conflicto, el estatuto de garantías para el ejercicio de la oposición, incluido un aparte relacionado con las medidas de seguridad de quienes la ejerzan, se anunció en el comunicado tal como está en el borrador del acuerdo, incluso con párrafos textuales.

Sucede lo mismo en el punto de drogas ilícitas. En ambos textos se habla de que la política frente al consumo de estupefacientes tendrá “un enfoque de derechos humanos y de salud pública”, que las cadenas más débiles del narcotráfico como los campesinos cultivadores tendrán un tratamiento “especial” y con el programa de sustitución de cultivos. 

Con las cartas sobre la mesa, De la Calle y el presidente Juan Manuel Santos aseguran que mostrarle al país qué es lo acordado parcialmente con las FARC, es un acto que contribuye “a la transparencia del proceso”.

Lo que no queda claro es por qué los borradores se publican ahora. Si se trata de contrarrestar rumores, como dijeron las partes, estos venían teniendo lugar hace varios meses, desde la campaña electoral. Por ejemplo, las especulaciones sobre el futuro de las Fuerzas Militares, una de las más fuertes contra el proceso de paz, se conocieron en junio. Desde entonces, De la Calle encabezó una lucha por desmitificar los miedos respecto a las Fuerzas Armadas pero nunca se había hablado públicamente de mostrarle al país lo parcialmente acordado. Ahora queda claro que el tema de las FF. MM. no ha sido discutido en La Habana.

El anuncio de Santos de que publicarían los tres textos se produjo durante la Asamblea de la ONU y dos días después de hablar del proceso de paz con Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas.

De la Calle intentó responder la pregunta de por qué era este el momento para publicar los acuerdos. Después de aceptar que hay un desconocimiento general a pesar de que han intentado hablar lo más abiertamente posible en los comunicados, el jefe negociador notificó que “ha habido filtraciones de los acuerdos que han contribuido a confundir aún más a la opinión”. No dio nombres ni datos específicos. ¿A quién se refería?

Más allá de por qué el momento de publicarlos, lo cierto es que el efecto inmediato de esta decisión deja a los detractores del proceso sin uno de sus principales argumentos: que en La Habana se están negociando cosas secretas y se estaba vendiendo la Nación a espaldas del país. Ahora, las FARC y el gobierno destapan el contenido completo de lo que hasta ahora han acordado y los colombianos tienen más elementos para juzgar lo que se está haciendo en La Habana. Lo que sí es claro es que el principio de confidencialidad sobre lo que se discute en la Mesa de Negociaciones se mantendrá.
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