Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/29 17:34

Respaldo de Santos al Esmad genera polémica

Para el presidente, el Escuadrón Antidisturbios será la principal fuerza para el posconflicto, pese a que las FARC y numerosas organizaciones sociales han exigido su desmonte.  

Según Alirio Uribe entre el 2002 y el 2014 se registraron 448 casos de agresiones donde presuntamente están involucrados miembros del ESMAD. Foto: Montaje SEMANA

Una de las principales consecuencias de la firma del cese al fuego bilateral ente el Gobierno y las FARC, es que en Colombia los conflictos sociales y políticos no volverán a resolverse por la vía de las armas, sino por las que ofrecen la democracia.

La movilización y la protesta son algunas de esas formas. Una vez se firme la paz, abundarán las manifestaciones de sectores sociales históricamente excluidos, se profundizarán los reclamos a los gobiernos de turno. Lo tiene claro el jefe de las FARC, Timoleón Jiménez, como lo dijo en su discurso del 23 de junio, y también el propio presidente Juan Manuel Santos, quien el pasado martes, durante la ceremonia de ascenso del director de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, se lo advirtió a las fuerzas policiales.

“Y ahora vamos a ver -porque eso es parte natural de este proceso- más movilizaciones y protestas sociales, porque ya no va a ser en las selvas a punta de bala, sino por las vías democráticas como se solucionen las diferencias de nuestra sociedad”, dijo Santos.

Esta situación supone un nuevo desafío en materia de orden público, tarea que Santos le encomendó a una de las fuerzas más controvertidas de la Policía, el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) el mismo que la guerrilla de las FARC y otras organizaciones sociales, han pedido desmontar, al considerar que este escuadrón no brinda garantías para el posconflicto.

Sin embargo, para el presidente colombiano “el papel del Esmad se vuelve especialmente importante para preservar la seguridad en todo el territorio, es otra prioridad”.

Después de firmar el acuerdo del cese bilateral al fuego, Timoléon Jiménez envió un par de mensajes al Gobierno. Dijo que el Código de Policía, recientemente aprobado en el Congreso, “choca con el acuerdo sobre participación política suscrito en la Mesa”, y calificó de “intolerante” que a estas alturas “el Esmad siga triturando colombianos que salen a protestar con justicia”.

Alirio Uribe, representante a la Cámara por el Polo Democrático, fue el primer congresista que propuso acabar con el Escuadrón Antidisturbios. Lo hizo el pasado mes de octubre, en un debate en el Congreso, en el que expuso los excesos y extralimitaciones de esta fuerza para controlar las protestas y manifestaciones.

Según el congresista, entre el 2002 y el 2014 se registraron 448 casos de agresiones donde presuntamente están involucrados miembros del Esmad, según basas de datos del Cinep (Centro de Investigación y Educación Popular).

De estos, 137 casos corresponden a personas heridas, 91 a detenciones arbitrarias, 107 a casos de amenazas colectivas e individuales, 13 de ejecuciones extrajudiciales, y dos de violencia sexual, además de afectaciones a bienes civiles.

Por esos antecedentes, Uribe considera “desafortunado” que el presidente Juan Manuel Santos considere que “terminada la guerra, el conflicto social haya que reprimirlo a punta de Esmad”, dijo a Semana.com.

El dirigente del Polo Democrático considera que fortalecer al Esmad, como se desprende de las palabras del presidente Santos, es contradictorio con los acuerdos del punto dos de la agenda de La Habana, el relacionado con la participación política.

Dicho acuerdo tiene dos componentes, según explica Uribe, el de garantías a los partidos políticos de oposición y para los movimientos sociales, y el Esmad no ofrece garantías para la expresión y la movilización social.

Por eso, el congresista ha propuesto la creación de los gestores de convivencia, un cuerpo civil de mediación de conflictos, con presencia nacional, y la capacidad de mediar en las situaciones de protesta con un enfoque preventivo, pero desprovista de cualquier tipo de armamento.

Por esa razón, Uribe considera que el Esmad no es el instrumento idóneo para controlar la protesta y las manifestaciones sociales, menos en una etapa de posconflicto como la que se avecina en Colombia.

Aunque probablemente estos escuadrones de escudo, bolillo y aparatosos uniformes no gocen de simpatía por muchos ciudadanos, Santos le dio todo su respaldo. “Se requieren personas de temple, personas fuertes, personas con nervios de acero, pero con el corazón ardiente por el amor a su institución y a su Patria para cumplir bien ese indispensable deber de preservar el orden público en todas las zonas y territorios del país. Un trabajo importantísimo, un trabajo muchas veces ingrato”. Para el presidente, el Esmad seguirá vigente en el posconflicto.

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