Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 2013/08/29 00:00

Protestas, furia, vandalismo y tres muertos

Nadie ganó en esta confusa jornada de paros en el país. Crónica de Semana.com.

Los encapuchados improvisaron barricadas. Foto: Claudia Camejo / SEMANA.

No hubo ganadores en este jueves de furia en el país. Los ciudadanos que de buena fe salieron a las calles a manifestar su apoyo a los campesinos inconformes se vieron desbordados por una turba de maleantes que arrasaba con lo que se encontraba a su paso. Las personas que querían ir a trabajar debieron hacerlo en difíciles condiciones. El Gobierno Nacional se mostró errático y terminó -a través de su ministro de Defensa- endilgándole una capacidad de movilización social a las FARC que probablemente nunca han tenido.

Los movimientos de izquierda se mostraron fuertes en la convocatoria y débiles en el manejo de las marchas. Y los labriegos sumaron un día más de huelga sin hallar solución a sus reclamos.

Bogotá fue el epicentro de la violencia. Como un presagio de lo que ocurriría, el presidente Juan Manuel Santos madrugó a reclamar cordura en las movilizaciones aunque él mismo definió en una línea el conflicto social que vive el país: “Estamos atravesando una tormenta”.

Luego los noticieros empezaron en directo a mostrar la impotencia de miles de ciudadanos de Soacha, uno de los municipios más pobres del país, que debían irse a pie hasta Bogotá para cumplir sus jornadas labores. ¿La razón? Grupos de encapuchados bloquearon la vía que comunica a esta localidad con la capital.

Y empezó la gresca. Quema de llantas, piedras en las calles, gases lacrimógenos, hombres y mujeres enfrentados a la Policía y bloqueando calles, otros marchando. Todo esto hizo parte de las fotografías de la jornada en ese municipio que abastece de mano de obra a la capital. Las imágenes se replicaron luego en Bogotá.

En Bogotá las 17 marchas programadas llegaron a la Plaza de Bolívar. A pesar del llamado de los líderes de las centrales obreras a la calma esta se evaporó en segundos. Al medio día, la policía y los manifestantes se enfrentaron cerca a la histórica plaza. La gresca saltó al Eje Ambiental, una avenida que nace en los cerros y que marca el punto de partida de la red del sistema de transporte Transmilenio. Encapuchados, habitantes de la calle, jovencitos todos se mezclaron en una fuerza descomunal que empezó a destruir la estación. Fue el primer aviso.

En la tarde Transmilenio tuvo que cerrar en varios puntos, entre ellos, la Caracas con 57, Restrepo y las estaciones de San Victorino y naturalmente la de Aguas en el centro de la ciudad. La movilidad se vio afectada y los ciudadanos tuvieron que buscar alternativas para regresar a sus casas. No hubo clases en colegios públicos y se levantó el pico y placa.

El alcalde Gustavo Petro, que había invitado a la marcha y quien había en el día previo usado una ruana en apoyo al movimiento de campesinos, terminó decretando el toque de queda, desde las 8:30 p. m. a las 5:00 a. m., en Bosa, Ciudad Bolívar, Suba Y Engativá. Él fue otro de los perdedores de esta lamentable jornada.

En la noche se reportó en Suba La Gaitana el primer muerto en la ciudad (16 años). Luego se anunció otro en Engativá (29 años) y uno más en la vecina Soacha. Además de un saldo de 150 personas heridas entre ellas un uniformado grave. La situación, sin embargo, fue relativamente más tranquila en otras ciudades. En Medellín, capital de Antioquia, las marchas transcurrieron sin problemas. Aunque se presentaron brotes en algunos puntos uno de estos en Centro Administrativo de la Alpujarra. Allí manifestantes y la policía chocaron cuando la policía impidió el paso. Dos periodistas quedaron heridos.

En el municipio de Bello (Antioquia) desde primeras horas se presentaron desórdenes. El alcalde decretó la alerta naranja hospitalaria como medida preventiva para garantizar la prestación de salud. La Secretaría de Gobierno de Antioquia entregó un reporte por presencia de encapuchados y actos vandálicos en lugar de concentración campesina en el municipio de Barbosa. Allí también hubo desórdenes.

En Atlántico y alrededor de tres horas permaneció bloqueada la Vía al Mar que de Barranquilla conduce a la ciudad de Cartagena. “El tramo de la ruta fue obstruido por estudiantes de la Universidad del Atlántico”. Ellos se manifestaron a favor del paro agrario nacional, reportó El Heraldo.

Aunque en la ciudad de Pasto (Nariño) fue epicentro de las primeras protestas, las marchas terminaron de manera pacífica. Los bloqueos continuaron en las carreteras de Boyacá mientras el gobierno y representantes de campesinos mantenían las conversaciones.

Sin alteraciones del orden público transcurrieron las tres marchas en Cali. Los estudiantes de la Universidad del Valle, Sena y el Sindicato Único de Trabajadores de Educación del Valle protestaron el calma. Aunque en los días previos, las peleas entre estudiantes y policía fueron intensas.

“Tensión en protesta de campesinos y mineros en la vía Bucaramanga-Cúcuta en Berlín” fue el titular del diario La Opinión. En el sector de La Línea en el centro del país, se presentó el cierre de la carretera a la altura de Cajamarca, debido a que los manifestantes bloquearon la vía y protagonizaron algunos disturbios. La Policía debió esforzarse para despejarla de nuevo. Al final, 37 uniformados quedaron heridos, dos de ellos muy graves.

Al caer la noche, reinaba la confusión. Las imágenes que transmitían los noticieros de televisión eran desoladoras: gases lacrimógenos, policías heridos, vándalos destruyendo lo que se encontraba a su paso, gente exhausta tratando de regresar a casa. Eran rostros agobiados, desconcertados. De derrotados. Y cuando se esperaba que surgiera un liderazgo que invitara a la calma, a la protesta pacífica, se anunció que el presidente Santos estaba en una reunión con el alto mando y que iba a entregar un informe de lo ocurrido.

Sin embargo, le cedió el turno a Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa, quien en dos ocasiones, para hacer énfasis, vinculó a las FARC como protagonistas de esta jornada. Desde el mismo despacho, desde donde hace unos pocos meses se anunciaba que esta guerrilla estaba prácticamente derrotada, ahora se le adjudicaba un poder en la jornada más caótica y violenta de esta administración. En conclusión, todos perdieron.

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