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| 6/14/2017 3:21:00 PM

La reingeniería que viene para Transmilenio

La gerente Alexandra Rojas explica que los cambios en las rutas fáciles que arrancarán el 17 de junio son apenas un peldaño en la renovación que se hará. Asegura que el problema de fondo es que los planes de crecimiento quedaron a medio construir.

Cuando los usuarios lleguen a  Transmilenio el próximo sábado encontrarán un cambio esencial en su funcionamiento. Las rutas fáciles, esas que van de un portal a otro mientras paran en cada estación por la que pasan, dejarán de existir como se les conoce. Es una transformación significativa en la cotidianidad del sistema, pero apenas una de las muchas que se aproximan en lo que el Distrito ha denominado la "reingeniería" de Transmilenio.

La ciudadanía no es la única que cuestiona el funcionamiento del sistema. La misma administración distrital es consciente de sus falencias, muchas de ellas causadas por problemas de fondo, como que Transmilenio se quedó pequeño para la capital del país. Pero otras responden a defectos de forma, como la organización de los buses, las rutas, las frecuencias y los horarios.

Un ejemplo: un bus pasa "en tránsito", es decir, fuera de servicio, vacío, frente a una estación atestada de pasajeros a la espera de su ruta. La situación suele causar el desespero entre los  usuarios y sucede, en parte, porque los lugares desde donde tiene que arrancar una ruta están muy distanciados del sitio donde termina. Ese tipo de planificaciones, por ejemplo, son corregibles en el mediano plazo, y contribuirían al mejoramiento del sistema.

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Alexandra Rojas, gerente de Transmilenio, asegura que desde el año pasado se han hecho 250 cambios en el sistema zonal y 90 más en el troncal, que incluyen eliminación de recorridos (12 han sido suprimidos), ajustes en las frecuencias, entre otros, para aliviar el caos que en algunos momentos del día puede sentirse en el sistema.

Pero de esos, sin duda, el que más sentirán los usuarios será el que entrará en vigencia este sábado. Las ocho rutas fáciles son tal vez las de más recordación entre los pasajeros porque en un sistema donde hay 100 rutas, algunas de ella complejas en su trazado,  esas son las más sencillas de comprender: el bus para en cada estación por la que pasa entre su portal de salida y el de llegada.

Desde este fin de semana, las rutas fáciles se moverán entre un portal y una estación determinada, sin necesidad de cubrir toda la troncal, haciendo recorridos mucho más cortos. La razón del cambio, sostiene Rojas, es que hay rutas fáciles y rutas expresas que cubren las mismas necesidades de los pasajeros y, por eso, las primeras terminan haciendo recorridos de hasta cuatro horas desde que salen de su origen y vuelven al mismo punto. Esa larga duración en los recorridos se traduce en que la frecuencia de la ruta disminuya y se demore en volver a pasar por las estaciones, que terminan desbordadas de pasajeros.

"Necesitamos que las rutas fáciles tengan una alta frecuencia, que uno pueda tomarlas de ua manera fácil y nosotros las estamos programando para que tengan circuitos de cuatro a siete minutos. De esa manera los ciudadanos saben que si el recorrido es largo se suben en un expreso, se bajan y toman una ruta fácil para completar las otras estaciones que les falten", explica la funcionaria.


La gerente de Transmilenio Alexandra Rojas en un Facebook Live en SEMANA. 

Las rutas fáciles, además, dejarán de denominarse con la nomenclatura acostumbrada (la D3 o la H4, por ejemplo) y ahora serán nombradas como el servicio 1, el 2... el 8. Ese cambio no es solo nominal, sino que pretende, explica Rojas, que la gente empiece a acostumbrarse a la transformación que se avecina en Transmilenio.

"Vamos a seguir haciendo cambios. Estamos ad portas de hacer una gran reingeniería en el sistema, no solo troncal sino zonal (...) y estamos dispuestos a revertir un cambio que no funcione", explica la gerente de Transmilenio.

La meta del ente gestor del transporte público masivo en Bogotá es que a mediados del año entrante esté lista esa reingeniería que, a grandes rasgos, incluye la reprogramación de los recorridos, los horarios, las rutas, cambios similares al que se pondrá en marcha desde este sábado, y que implican que los usuarios reaprendan el funcionamiento de Transmilenio. "Parte de lo que estamos pensando es revisar todo el sistema zonal y el troncal y hacer un replanteamiento de rutas", explica Rojas.

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Sin embargo, es claro que ese tipo de transformaciones no son la solución absoluta a los problemas de funcionamiento. Desde que se hizo evidente entre la ciudadanía que la demanda había desbordado el sistema, desde sectores diversos se han aventurado explicaciones para los problemas, que han sido atribuidos hasta al mismo planteamiento con el que se creó Transmilenio. Algunos, incluso, han asegurado que una ciudad con más de 8 millones de habitantes no puede sustentar el grueso de su movilidad en buses.

Para Rojas, el problema fundamental es que "la construcción del sistema masivo en Bogotá se paró". Y explica: "Bogotá ya debería tener por ejemplo la troncal de la Séptima, la de la avenida 68, la Ciudad de Cali, la Boyacá. Hay muchas obras de Transmilenio que no se terminaron y lo que nosotros estamos haciendo es continuar con la ampliación de la red de transporte masivo".

Es decir, la interpretación del Distrito es que falta infraestructura y eso, naturalmente, no se puede subsanar solo con la adecuación de las rutas. Pero, por ahora, esa es la apuesta de la administración en el corto y mediano plazo. Rojas asegura que en esta reingeniería, que será por etapas, se tendrá en cuenta que en el largo plazo entrarán más troncales en funcionamiento, y que el sistema tendrá que articularse con el Metro que, por ahora, también se ve lejano, pues su financiación no está todavía asegurada y los estudios apenas avanzan en su etapa de factibilidad.

"Esto (la reingeniería de Transmilenio) es un proceso que no va a parar en la medida de que Bogotá es una ciudad que aún no está consolidada", asegura Rojas.

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