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| 11/16/2016 7:00:00 PM

La maratónica agenda de Santos en Washington

Ante el inminente arranque de la era Trump, el presidente, además de sus controles médicos, se reunirá con una veintena de congresistas para presentarles el nuevo acuerdo de paz.

El presidente Juan Manuel Santos aterrizó este miércoles en la Base de la Fuerza Aérea Andrews, en las afueras de Washington, para dar inicio a un agitado viaje que coincide paradójicamente con un momento de preocupación por su salud. La misión principal, además de los exámenes médicos, es clara: cortejar a los líderes republicanos en el crepúsculo de la enigmática era de Donald Trump en el poder.

Para la diplomacia colombiana, la lección está bien aprendida. En cualquier viaje a Washington, el presidente de turno debe reunirse con miembros tanto del partido demócrata como del republicano para mantener el apoyo bipartidista que tradicionalmente ha impulsado la política sobre el país en el capitolio. Pero en esta ocasión en particular, la clave es tender puentes con los republicanos ahora cuando tendrán el control de ambas cámaras, además de la Presidencia, cuando el impredecible magnate se posesione el próximo 20 de enero.

Como es conocido, Santos, que se operó en el 2012 para extraer un tumor cancerígeno, viaja para practicarse el jueves un examen en el hospital Johns Hopkins después de que los médicos detectaron un aumento de antígenos prostáticos. Pero tendrá muchas más actividades. La noche del miércoles recibirá el Premio al Liderazgo para las Américas en la cena de gala anual del centro de pensamiento Diálogo Interamericano y el jueves asistirá a una comida en honor al vicepresidente saliente, Joe Biden. Aparte de esas veladas, sostendrá reuniones con una veintena de congresistas para explicarles la visión del Gobierno sobre el nuevo acuerdo de paz con las FARC y transmitirles el mensaje de que recoge las principales preocupaciones de los promotores del No en el plebiscito, incluido el expresidente Álvaro Uribe.

Consulte: ¿De qué se trata el examen que Santos se realizará en EE. UU.?

El apoyo del Congreso

Santos no tiene un público fácil entre los congresistas del nuevo partido de gobierno. A muchos republicanos les preocupa el aumento de los cultivos ilícitos en Colombia, que en un par de años prácticamente se duplicaron hasta 96.000 hectáreas, de acuerdo con el Simci, y son partidarios de retomar las fumigaciones, un tema controversial de la política antidrogas.

Otros se preguntan por qué Colombia no asume una línea más dura sobre la situación en Venezuela. E incluso alguno tiene reparos puntuales al acuerdo de paz, como Bob Corker, quien ha dicho que la elegibilidad política de los miembros de las FARC no le gusta y hace parte del sonajero para ser secretario de Estado.

Precisamente otro de los candidatos a ser jefe de la diplomacia estadounidense, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giulliani, ha sido hasta ahora el puente del gobierno colombiano con la insipiente administración Trump. Santos fue el primer mandatario suramericano en hablar con el magnate después de la elección (el segundo de Latinoamérica después del mexicano Enrique Peña Nieto), y el propio presidente reveló que fue gracias a la gestión de Giulliani, quien ha sido visitante frecuente del país.

Le puede interesar: Las duras críticas de una columnista de ‘Wall Street Journal‘ a Santos

En todo caso, después de hablar con Trump, Santos tiene que sumar aliados en el Congreso para asegurarse de que el ambiente receptivo hacia Colombia siga siendo la regla a pesar de una transición interna que no está siendo nada tersa.

Y cuenta con terreno abonado. El embajador Juan Carlos Pinzón montó una agenda maratónica que incluye reuniones el jueves con 12 representantes y nueve senadores, incluidos pesos pesados del Partido Republicano como Corker, John McCain, Roy Blunt, Marco Rubio, Mario Díaz Balart e Ileana Ros Lehtinen.

Conseguir su apoyo es estratégico, ya que el presidente Barack Obama se comprometió a aportar más de 450 millones de dólares para el posconflicto en Colombia, una decisión que podría tambalear en el gobierno Trump. Apuntalar a los republicanos es imperativo.

El amigo Biden

La agenda, sin embargo, no descuida a los demócratas. El vicepresidente saliente, Joe Biden, ha sido un gran aliado de Colombia desde sus tiempos en el Congreso, y el jueves se ofrecerá en la residencia de la embajada colombiana una cena en su honor. Entre el centenar de invitados, llama la atención Andrés Pastrana.

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El expresidente conservador, que echó a andar durante su gobierno el Plan Colombia, es muy cercano a Biden, al punto de que su hijo hizo una pasantía en el despacho de Biden cuando era senador. Más de uno anticipó un encuentro Santos-Pastrana precisamente en momentos en que hay gran expectativa por la reacción de los principales promotores del No ante el nuevo acuerdo. Sin embargo, aunque Pastrana estará en Washington, no se sabe si asistirá, pues se ha filtrado que no está muy contento con lo renegociado en La Habana.

Noviembre viajero

El presidente no ha parado de acumular millas este mes, que arrancó con su visita de Estado al Reino Unido por invitación de la reina Isabel II. Santos aterrizó en Washington con el nuevo acuerdo bajo el brazo, el viernes estará de regreso y el sábado lo esperan en Lima para reunirse con los mandatarios de la Alianza del Pacífico (compuesta por Colombia, México, Perú y Chile) en los márgenes del Foro APEC.

Para rematar, volverá a cruzar el Atlántico en pocas semanas, el 10 de diciembre, para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Paz y su posterior audiencia con el papa Francisco.

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