Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/09/30 07:24

Suso deja de hacer reír para contar una desgarradora historia de la violencia

El humorista antioqueño se confesó con sus seguidores, relató los malos días que pasó por culpa del conflicto e invitó a los colombianos a votar Sí en el plebiscito.

Suso deja de hacer reír para contar una desgarradora historia de la violencia Foto: Daniel Reina / SEMANA

Más de ocho millones de víctimas ha dejado a su paso la guerra. Unas visibles, que se han dedicado a aunar esfuerzos para reivindicar sus derechos, y otras invisibles, que han preferido quedarse en la sombra y el anonimato.

Faltan menos de dos días para que los colombianos consignen el voto por el plebiscito para refrendar los acuerdos, y a medida que aumenta la fricción entre los promotores del Sí y el No, se van desechando los tecnisismos para darle paso a los que más han sufrido los vejámenes de la guerra.

Aunque las voces que más eco han tenido por estos son las de las víctimas de Bojayá y La Chinita, hay un pasado que hasta ahora era desconocido y tomó a más de uno por sorpresa.

El protagonista es Dany Alejandro Hoyos, mejor conocido como ‘Suso el Paspi‘. El comediante antioqueño dejó a un lado los sets de grabación, su rol de entrevistador y se confesó.

"Ofrezco perdón a mi familia por revelar intimidades y por revivir un dolor que ya tal vez haya sido olvidado", advierte en la primera línea de la carta que dio a conocer esta semana. "Lo hago porque necesito exorcizar el dolor, promover la paz y sólo tengo dos formas de hacerlo: a través del humor y escribiendo. Esta vez elegí la segunda", dice a continuación.

No hay rastro del estrafalario embolador que a carcajadas alegra los fines de semana de los colombianos. Esta vez escogió otro medio para un encuentro más íntimo y serio.

‘Suso‘ se paró frente a un espejo y encaró su pasado. Como le pasó a millones de colombianos, también fue víctima de la violencia.

"Yo perdono. No necesito que los paramilitares me pidan perdón, los perdono; no necesito que la guerrilla me pida perdón, los perdono. El perdón es un acto individual", dice el humorista después de recordar la historia de tres amigos en particular: Alfredo, John y Beni.

El relato es desgarrador: "A don Alfredo lo torturaron, le cortaron la lengua y lo enterraron al lado del camino. Escuché atento el relato de mi mamá y le dije: Ay mami, muchos hijue.... Bueno me voy a estudiar. Me entré a mi habitación y comencé a llorar".

A John "la guerra lo enamoró y lo mató". Según cuenta ‘Suso‘, después de que lo reclutaron y comprendió que esa no era una vida fácil de llevar, "lo ajusticiaron, lo mataron y le mandaron la razón a su mamá que fuera a recoger a su hijo".

Lo que le pasó a su amigo Beni tampoco fue sanador y envenenó más su alma: "No quise ir al entierro. No fui capaz. No fui al colegio por una semana. Me montaba en el bus y daba vueltas y vueltas pensando que la vida era una mierda. Pensando en la venganza, en cómo podía matar a los que mataron a Beni. A bala, a cuchillo, con una bomba, por hijue...", recuerda. Los milicianos de las cooperativas lo habían dejado sin su ‘compinche‘ del barrio.

Lo que sufrió no sólo fue en el papel de tercero. Un día, mientras escribía un monólogo para su programa en Telemedellín sonó su teléfono: "Dany te van a secuestrar", se escuchó del otro lado. "No lo creía. Un país que amenaza a un humorista es un mal chiste", dice.

Ese amargo momento no sólo sembró el pánico en su familia sino que también lo obligó a abandonar lo que con tanto esfuerzo había construido. "Nos tocó irnos del barrio a las seis de la mañana, como unos delincuentes, huyendo de la casa que yo le había construido a mi mamá, una casa que me soñaba desde chiquito".

‘Suso‘ ve hoy una oportunidad y se para en la orilla de quienes están de acuerdo con votar Sí en el plebiscito. "Me importa muy poco lo que le pase a ‘Timochenko‘, me gustaría que pagaran cárcel, pero si no, los prefiero en la vida política que generando muerte y terror, entre políticos se entenderán. Ahí incluso los podemos vigilar más que si estuvieran metidos en la selva. Dicen que al enemigo es mejor tenerlo cerca", se lee al final de la carta.

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