Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/21/2011 12:00:00 AM

Wikileaks: La 'guerra' transfronteriza de Uribe

Cables de la embajada estadounidense en Bogotá revelan que la presencia de las Farc en Venezuela data de hace más de una década, y que Uribe contempló operaciones en ese territorio más de una vez.

Cables diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en Colombia dan cuenta de que el expresidente Álvaro Uribe contempló más de una vez una incursión militar en territorio venezolano. Los cables también revelan que fuentes del gobierno colombiano tenían información desde finales del 2002 sobre la presencia de campamentos de las FARC al otro lado de la frontera.

La identificación de objetivos y la decisión de ejecutar operaciones militares, sin embargo, estuvieron sujetas al vaivén político. Los cables diplomáticos arrojan luces sobre cuáles fueron los cálculos que hizo el gobierno colombiano para la toma de decisiones en medio de una relación de permanente tensión.

Seis campamentos identificados

Semana.com tuvo acceso a los correos diplomáticos obtenidos por WikiLeaks, que reportan, desde la embajada de Estados Unidos en Bogotá, cómo se barajaba la estrategia política y militar del gobierno de Álvaro Uribe ante la presencia de campamentos militares de las FARC en Venezuela.

Un cable fechado el 4 de noviembre del 2002 y titulado “Detalles sobre las Farc en Venezuela” describe la preocupación que desde entonces tenía el gobierno colombiano sobre la presencia de guerrilleros en ese territorio.

El cable dice que “interlocutores del gobierno colombiano, militares y civiles confirman inequívocamente la existencia de campamentos” de esa guerrilla en el país vecino. El despacho da las coordenadas exactas de seis campamentos.

Según el cable, esa era tan solo la “punta del iceberg” de hasta dónde las FARC habían “erigido operaciones en Venezuela”. También señala que es un “secreto a voces” que esos campamentos de entrenamiento y refugio existían entonces.

Dentro de las fuentes de la embajada están un piloto de un helicóptero, diplomáticos y hasta un periodista colombiano, que según el cable fueron consultados por separado.

No obstante, el informe da cuenta de que la estrategia del gobierno de Uribe era mantener el asunto por “fuera de la prensa” y esperar a ver qué hacía el gobierno venezolano.

“Chávez sabe que las FF.MM. pueden entrar”

Tras la captura de Rodrigo Granda ­-conocido como el ‘canciller de las Farc’- por autoridades colombianas en una operación encubierta en territorio venezolano, el 23 de diciembre del 2004, las tensiones diplomáticas se agudizaron. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pidió al gobierno de Uribe una disculpa por la violación a “la soberanía”. Sin embargo, Uribe se negó a hacerlo con el argumento de que la ONU “prohíbe a los países miembros albergar a terroristas”.

A pesar de los reclamos, Uribe no abandonó la doctrina del ataque transfronterizo en la obtención de resultados contra las FARC, como quedó demostrado tras la revelación de otro cable diplomático reciente (vea artículo). 

Sin embargo, parte de las operaciones de inteligencia en Venezuela se hizo con colaboración de algunas autoridades de ese país (vea artículo).
 
Otra de las comunicaciones de la embajada de Estados Unidos en Bogotá consigna la presencia de 100 militares colombianos en Venezuela destinados a operaciones de inteligencia. En ese mismo cable la embajada registra que un comunicado de las FARC y una investigación periodística obligaron al gobierno colombiano a reconocer que “un componente venezolano" participó en la captura de Granda.

La lectura estratégica que Uribe hizo de la operación también está contenida en los cables diplomáticos. El 23 de agosto del 2005, durante una escala en Bogotá de los congresistas estadounidenses Norm Coleman, Mel Martínez y Jeff Miller, el entonces presidente colombiano dijo que “él (Chávez) sabe que si no coopera en la lucha contra los terroristas, la fuerza pública colombiana podría entrar en su territorio, atraparlos y devolverlos a Colombia”.

En ese momento la estrategia de Uribe tenía claro que no debía responder públicamente a los “excesos de Chávez”, pues eso le daría el oxígeno que “ansía”. Postura que cambió con el paso del tiempo.

'Timochenko', a 300 metros

Días antes de las elecciones de Congreso en el 2006, un oficial político de Washington visitó la zona fronteriza de Colombia con Venezuela en donde recabó información sobre el proceso electoral, la relaciones comerciales de los dos países y las FARC.

El cable enviado el 8 de marzo registra que el coronel José Fernando Mejía Araújo, entonces comandante de la Brigada 30 del Ejército, le contó al funcionario estadounidense que Bogotá había dado instrucciones que prohibían el traspaso de la frontera para perseguir en caliente a “objetivos de alto valor” de la guerrilla.

Mejía contó que el comandante de las FARC Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko', estuvo en una “línea de visión de 300 metros, al otro lado de la frontera en cercanías a la vereda Tres Bocas (Tibú, Norte de Santander).

“Mientras esperaba una luz verde de Bogotá ­-dice el cable-, Mejía indicó que un helicóptero militar venezolano aterrizó cerca del grupo de las FARC y apareció para descargar suministros para la guerrilla”.

La comunicación diplomática revela la frustración de Mejía, quien lamentó la orden de retirada que llegó después desde Bogotá.

Chávez y el verdadero alcance de sus amenazas

El bombardeo al campamento de ‘Raúl Reyes’ en territorio ecuatoriano, en marzo del 2008, crispó los ánimos del presidente Chávez, quien advirtió que ojalá Colombia no hiciera lo mismo en su territorio y mandó “10 batallones a la frontera”. Luego de la Cumbre de Río, la temperatura bajó entre los gobiernos de Bogotá y Caracas, mientras el presidente Rafael Correa mantuvo su disgusto por la polémica incursión de tropas colombianas en su país.

De los cables diplomáticos se infiere que Estados Unidos consideró que la reacción de Chávez era una aceptación tácita de que sí había campamentos de las FARC en Venezuela.

Así mismo, en uno de los cables conocidos por Semana.com, que fue enviado el 11 de marzo del 2008, se devela que Estados Unidos tenía escepticismo sobre la capacidad de reacción del Ejército venezolano.

“Fuentes indican que sólo alrededor de un tercio de la las fuerzas y equipos habían completado el viaje de 260 millas a la zona fronteriza desde la orden que se había dado siete días antes”, dice el cable.

Señala, sin embargo, que Chávez demostró su habilidad política y pasó de ser un “mariscal de Campo a un pacificador”, pues, tras la cumbre, Chávez restableció las relaciones diplomáticas con Colombia y les pidió a las FARC que liberaran a Íngrid Betancourt.

Con el cambio de gobierno en Colombia, en julio del 2010, la disputa diplomática terminó. En criterio de algunos analistas eso no quiere decir que las FARC desalojaron sus campamentos en Venezuela, sino que, en una jugada de pragmatismo político, el presidente Juan Manuel Santos consideró que ganaba más con una relación amigable que con una tensa. Aun así, hay quienes piden no sacrificar la “seguridad” por aparentes buenas relaciones.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.