Se pasea como si nada. Sin miedo, sin esconderse y desafiando abiertamente al Estado. Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, recorre el Caribe colombiano, especialmente los departamentos de Magdalena y La Guajira, como si no tuviera cuentas pendientes con la justicia; llega a sitios turísticos, publica fotos en redes sociales y reta, sin pudor, a las unidades más especializadas de las Fuerzas Militares que le siguen el rastro.
Son varias las operaciones que han lanzado desde el Ejército mediante el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES) y el Gaula Élite junto con la Policía Nacional, pero ninguna ha dado resultado. Nadie logra explicar por qué ha sido tan difícil capturar a este joven que, incluso a través de redes sociales, ha amenazado al presidente Gustavo Petro, lo que lo convirtió en un objetivo de alto valor.

Desde el inicio de estas operaciones, SEMANA le ha seguido el rastro a cada una de las acciones militares, pero en su gran mayoría solo han logrado impactar a su círculo más cercano, sin alcanzar al principal objetivo: este sujeto, señalado de tener nexos con redes del narcotráfico y varios grupos armados ilegales en Colombia.
Lo que tienen claro los agentes de inteligencia militar es que el flujo de dinero de alias Bendito Menor es extremadamente alto, a tal punto que han tenido que trasladar tropas desde otras regiones del país para continuar su búsqueda, debido a que no descartan que algunas unidades en la zona estén permeadas. Por tierra, ninguna operación ha sido efectiva; la mayoría de las acciones deben ejecutarse por aire, lo que implica mayores costos y complejidad logística.

“Lo más complicado de esto es el dinero y el poder adquisitivo que tiene alias Bendito Menor. Ofrece dinero a tenderos, campesinos e incluso a menores de edad, quienes, al ver pasar tropas o grupos élite de la Policía, envían alertas inmediatas. No descartamos que algunas tropas que llevan tiempo en el territorio estén recibiendo sobornos, pero lo importante ahora es llegar al objetivo”, explicó uno de los oficiales que participa en su persecución.
El mismo oficial insiste en que la capacidad de operación por tierra es prácticamente inviable debido a los explosivos instalados en la zona y al profundo conocimiento que tiene este grupo armado del territorio.
“Ese bandido y su círculo cercano conocen cada uno de nuestros movimientos. Domina, como la palma de su mano, los ríos, el mar y las trochas entre Magdalena y La Guajira”, señaló.

“Tenemos un trabajo fuerte y cerrado en el territorio para lograr un golpe contundente, que puede ser su captura o su neutralización, porque sus convicciones criminales son extremadamente firmes”, agregó.
Además, reveló que varios civiles forman parte de los anillos de seguridad de alias Bendito Menor, lo que facilita su movilidad y permanencia en la clandestinidad, pese a la presión de las autoridades. Esta red también le permite seguir difundiendo contenido en redes sociales, desde donde promueve su imagen y lanza amenazas.“

Publica videos y luego desaparece como por arte de magia. Eso es lo que más llama la atención: hay múltiples operativos en curso y no logramos ubicarlo. No se descarta que haya personas con poder, incluso políticos o actores del sector productivo, apoyando sus movimientos en el Caribe”, agregó la fuente.

Este hombre pasó de ser un sicario marginal a convertirse en el máximo cabecilla del frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, una estructura criminal que hoy ejerce control en La Guajira, Magdalena y Cesar, imponiendo su dominio a sangre y fuego.
