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| 5/6/2014 12:00:00 AM

“El caso de J. J. Rendón es el nuevo elefante que se metió en Palacio”

Francisco Santos reaparece lanzándole dardos al presidente y al fiscal general.

El exvicepresidente Francisco Santos regresó a la arena política. Este martes decidió cerrar heridas con Óscar Iván Zuluaga y aceptó convertirse en su nuevo jefe de debate. Pacho se estrena en su nueva labor hablando de su reconciliación con el candidato uribista y lanzándole duros dardos al presidente Juan Manuel Santos y al fiscal general Eduardo Montealegre a quien califica de estar participando en política con sus recientes decisiones.

Semana.com: ¿Hasta hace unos meses Francisco Santos y Óscar Iván Zuluaga parecían irreconciliables, ¿cómo sanaron esas heridas que se produjeron tras la Convención uribista?

Francisco Santos: Una lección que me dio Álvaro Uribe es que ante las crisis hay que dejar que la espuma baje. Y la espuma baja. Entonces se da uno cuenta de que hay hechos y que hay que mirar es para adelante. Tenemos un partido que tiene vocación de victoria el cual tiene que construir algo de largo plazo y para ello se necesita unidad. Mi corazón está en el uribismo y el candidato presidencial es Óscar Iván entonces me parecía mezquino no aproximarme y decir aquí estoy para lo que sea, como un soldado más de esta causa.

Semana.com: ¿Quién buscó a quién?


F.S.: Uribe fue la primera persona. Después en enero hablamos con Óscar Iván, por teléfono. Y luego nos hemos visto dos veces. Alicia Arango también sirvió de puente y así fue como se dio. Uno en un momento electoral tan difícil y viendo que un segundo periodo de Juan Manuel Santos sería catastrófico, pues no me puedo quedar cruzado de brazos ni quedarme como un niño pataleando.

Semana.com: Con esta decisión, usted ya legitima la Convención o en el fondo de su alma sigue convencido que le robaron la candidatura?

F.S.: Decidí echarle tierra a ese episodio y mirar para adelante. El espejo retrovisor lo único que hace es mantenerlo a uno en limbo que no sirve para nada. La Convención pasó hace mucho tiempo y lo que le dije a Óscar Iván es aquí estoy para lo que me necesite.  Vamos a meternos muchos en Bogotá, el compromiso de él con la ciudad es muy grande, eso fue parte de una conversación que tuvimos.

A mí me duele Bogotá y si puedo ayudar a que salga electa una persona del uribismo con una propuesta seria para la ciudad, le estoy ayudando a esta. Lo que me sorprende es que ni Santos ni Peñalosa están hablando de Bogotá. La ciudad en crisis y el presidente manipulando jueces y siendo mezquino con la institucionalidad y el otro pensando que su sola credencial de alcalde basta.

Semana.com: Esta decisión algunos la califican de oportunista porque ahora Zuluaga ha crecido en las encuestas, ¿qué responde?

F.S.: La espuma venía bajando, vinieron las elecciones de Congreso y después entró la revocatoria y me metí en ese tema, pero cuando muere la revocatoria, pues decido meterme de cabeza en esto. Los tiempos se dieron de esa manera.

Semana.com: Antes decía que era difícil que Zuluaga se ganara el corazón del uribismo, ¿cree que ahora ya se lo ganó?

F.S.: Yo siento que con la persistencia y con un mensaje claro se lo ha ido ganando, para qué digo lo contrario, y las encuestas lo demuestran.

Semana.com: Cree que es posible que Zuluaga derrote a Santos?

F.S.: Estoy cada vez más convencido que el próximo presidente será Óscar Iván Zuluaga. Hace dos meses no lo creía, pero un poco despejado el panorama yo lo veo ganador. El último mes en las elecciones es clave, se ve un candidato que está subiendo y a Santos cayendo, esas tendencias son muy difíciles de reversar. Parte de esa disposición es un poco la guerra sucia de lo que está pasando ahora. El 70 % de los colombianos dicen que no quieren reelegir a Santos. La mejor campaña para Óscar Iván la hizo Santos durante cuatro años de muy mal gobierno, la gente no le cree y ya no le come cuento, su techo es el 30 %. Ellos piensan que en segunda vuelta se va a juntar todo el mundo por la paz, pero Óscar Iván ha dicho que no va acabar el proceso de paz sino que le hará modificaciones que me parecen sensatas. No veo tan claro esa apuesta de Santos de decir que preferimos a Óscar Iván porque será un debate entre la guerra y la paz. Ese discurso es fácilmente desmontable porque los colombianos quieren una paz con dignidad y justicia.

Semana.com: Usted dijo que si llegara a la Presidencia el 7 de agosto se le acabarían las vacaciones a las FARC en La Habana, ¿ahora usted respalda continuar el proceso de paz?

F.S.: Me toca, Óscar Iván es el candidato. Yo en el tema de paz soy más duro porque no les creo a las FARC y creo que no están comprometidas con esto, pero uno se alinea, y aquí me alineo con el discurso de Óscar Iván de que va a mantener el proceso, pero con unos ajustes importantes. Sobre el tema en La Habana no hay nada claro. Y aquí siguen los muertos, los atentados. Hay un problema en la forma como está concebido.

Semana.com: Este martes el fiscal general aseguró que una persona vinculada con la campaña de Óscar Iván Zuluaga estaba interceptando a negociadores del proceso de paz con el fin de sabotearlo. ¿Qué piensa de esa grave denuncia?

F.S.:
No me parece que sea casualidad que el fiscal haya salido en estos momentos, creo que se está prestando para estas cosas y se nota que está haciendo política, me parece gravísimo. Haga la investigación y cuando tenga resultados sáquela. Pero no me cabe la menor duda que si no ha podido resolver lo de Andrómeda vuelve y arma un escándalo, entonces pienso que este fiscal está jugando a algo. Ojalá la investigación sea rápida y que no sea Andrómeda dos.

Semana.com: ¿Por qué dice que el fiscal está haciendo política?

F.S.: El fiscal está jugando un papel institucional funesto. El fiscal no es una porrista, sus opiniones personales que las dé cuando salga de su cargo. Me sorprende la desfigurada del fiscal, es el porrista de la paz, ambienta que los guerrilleros pagarán con sus crímenes con trabajo social.

Semana.com: ¿Cree que es casualidad que el fiscal aparezca con esta nueva denuncia cuando se destapó el escándalo de J.J. Rendón y la negociación con los ‘Comba’?

F.S.: No es casualidad y lo que más preocupa es que el fiscal se preste para eso. Yo creo que el caso de J.J. Rendón es el nuevo elefante que se metió en Palacio. Pero en manos de este fiscal estoy seguro que no va a pasar nada, ojalá que el Departamento de Justicia de Estados Unidos sí empiece ayudar, porque esconder 12 millones de dólares.

Semana.com: ¿Usted sí cree que el estratega de las campañas del presidente recibió dinero de los narcotraficantes?

F.S.: La mafia no hace nada sin pagar, no me cabe la menor duda que pagaron 12 millones de dólares. La pregunta que uno se hace es y los ‘gringos’ porqué soltaron eso. Creo que ahí hay algo más, por eso digo que este es el segundo elefante.

Semana.com: ¿Qué responsabilidad tiene el presidente Santos en este episodio sí él dijo que nunca ha negocia con narcotraficantes?

F.S.: El presidente Santos ha negociado toda la vida con narcos. A finales de los 90 quiso tumbar a Samper a través de Víctor Carranza y Álvaro Leyva trató de montar todo un gobierno de Unidad Nacional con Carlos Castaño y Raúl Reyes, yo soy testigo de excepción de eso porque trató de cambiar editoriales en El Tiempo para ambientar esa propuesta que él armó con esos personajes. Samper sabe de eso, pero como todo lo de él es a sus espaldas, ya lo olvidó y ahora está otra vez de amigo del presidente Santos. Pero desde ahí un ve el talante de Juan Manuel Santos.

Semana.com: Santos dijo que donde sí se robaron la mermelada fue en el gobierno Uribe, ¿qué responderle?

F.S.: El que se inventó lo cupos indicativos para sobornar el Congreso fue Juan Manuel Santos como ministro de Hacienda del gobierno de Andrés Pastrana, él se inventó eso que hoy lo volvió un negocio mafioso de miles de millones de pesos. Nosotros acabamos los auxilios parlamentarios. Nosotros sí trabajamos presupuesto regional en vivo y en directo, con la comunidad, donde la ciudadanía decidía las obras. Aquí es un parlamentario va con el alcalde al ministerio de Hacienda, recibe su cupo indicativo, el parlamentario dice a quién contratar, el contratista reparte porcentajes, entonces se montó un nido de corrupción de unas proporciones que el proceso 8.000 es una pendejada frente a este andamiaje mafioso que montó el gobierno Santos con la mermelada.
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