Iván Cepeda y sus huestes, con la complicidad de Gustavo Petro, nos mostraron lo que viene, pase lo que pase. La vandalización de la sede de Paloma en Bogotá y la toma, no exitosa, afortunadamente, de la casa de Álvaro Uribe en Rionegro, son anticipos del país que tendríamos si gana Cepeda. Tomas de casas, de industrias, de fincas y permanente amenaza a instituciones, léase Congreso y congresistas o cortes y magistrados, por parte de pequeños grupos violentos controlados por el Pacto Histórico y su aliado, la izquierda radical, Farc y ELN incluidos.
Es más, si no ganan, hay que esperar una reacción similar a la de 2021, que el mismo Petro alentará, y tendremos que prepararnos, los ciudadanos, para neutralizar esa supuesta protesta social que, como bien lo dijo ya un tribunal, es una acción infiltrada por grupos violentos que incluyen todo tipo de organizaciones criminales. En fin, sea cual sea el resultado, nos va a tocar a los ciudadanos organizarnos para evitar a estos violentos que, de la mano de Petro y de Cepeda, quieren imponernos su voluntad por encima de las instituciones y de la democracia. No les quepa la menor duda, lo van a tratar de hacer y ya Petro, al instigar la toma del Palacio de Justicia por segunda vez, para lograr el nombramiento de su fiscal de bolsillo, mostró lo que pueden lograr. Así que, amigos del bastón y miembros de la reserva, alistémonos para cuatro años de violencia que todos pensamos habíamos superado, pero esa izquierda radical sigue y seguirá utilizando la combinación de las formas de lucha –desarmada y armada– para imponer su modelo político y económico y para quedarse en el poder. ¡Quedamos advertidos!
Ahora, queda una semana para votar en la primera vuelta. Todo está en juego y siento lo mismo que pasó con el plebiscito, cuando nadie le daba opción al No. Lo sentí en las calles e incluso lo dije entonces en una entrevista a El Tiempo. Nadie me creía. Hoy veo un voto silencioso por Paloma, en muchos casos vergonzante, como era el voto por el No, que no registra y que no se ve. Lo de las encuestas es una vergüenza, la manipulación es terrible y lo de las redes sociales y las bodegas de Abelardo y de Petro, en apoyo a Cepeda, obviamente, hacen sentir una realidad distinta.
Lo cierto es que Paloma derrota con mucha mayor facilidad a Cepeda en segunda vuelta, eso es absolutamente claro. Y los números muestran el camino. De los 5,2 millones de votos de la consulta, Abelardo se lleva 1,2 o algo más. Paloma recoge 8 puntos de Fajardo y otros 6 de Claudia López, que se desinflaron precisamente por ello; luego Paloma puede estar en 6 o algo más millones en la primera vuelta. Cepeda estará en 7 o 7 y medio. ¿Abelardo? Ni idea, su apoyo son encuestas, no se ha hecho medir.
Esa votación hay que empujarla esta semana. Hay que hablarle al pensionado, al maestro, al trabajador oficial, al empleado formal e informal para que sepa que con Cepeda pierde la pensión y su ingreso; al final de un gobierno de ese candidato, puede ser el 10 por ciento de lo que es hoy. Los miles que ganan los trabajadores en Venezuela son 5 o 6 dólares al cambio y eso va a pasar con Cepeda. Hay que decirlo a los cuatro vientos y hay que hablarlo con el portero, la empleada, el empleado, el oficinista, el conductor, el celador y quien se nos atraviese en esta semana para que se lo transmitan a sus familias.
Y lo de Abelardo es simple. Cepeda le gana en segunda vuelta; eso es casi que ineludible. Por eso el voto del próximo domingo debe ser un voto consciente del impacto que tiene. Debe ser un voto útil, por Paloma, y no uno inútil por Abelardo.
Y a los uribistas que están con Abelardo, a los que por lo menos oyen, pues muchos están tan incendiados que parecen seguidores de Cepeda, hay que hacerles llegar un mensaje claro y contundente. Nos jugamos el futuro de Álvaro Uribe y del país. En esos ocho años de gobierno cambiamos a Colombia y, desde que se creó el Centro Democrático, este ha sido el partido más coherente en la defensa de las libertades, de la democracia y de la seguridad. ¿Se les olvida lo que nos ha tocado vivir con la persecución de Juan Manuel Santos, de Cepeda y de Petro? ¿Ahora somos los malos, como nos pintan las bodegas de Abelardo? No hay derecho. Y a esos uribistas que aún escuchan y que están con Abelardo, hay que hablarles con el corazón en la mano, con el sufrimiento a flote y con el dolor que hemos vivido.
¿Que nos equivocamos? Claro. Juan Manuel y Duque fueron un error. Gigante. Pero dimos y seguimos dando la pelea. Sin descanso. Por eso se tratan de tomar la casa de Uribe y la sede de Paloma. ¿Que no les gusta Juan Daniel? Está bien, pero ese hombre decidió apostarle a Colombia y no a su segura carrera política que tenía garantizada. No van a cambiar derechos ni la Constitución, eso es claro. ¿Está mal?
Querido amigo uribista: llevamos 24 años juntos luchando por una Colombia mejor. No abandones esa tarea por un espejismo cuando nos tienes ahí. Ojalá escuches y no acabes como acabaron millones en Venezuela. Acá puede pasar y cada voto tuyo por Paloma cuenta.
