Compatriotas:
Colombia no nació para arrodillarse.
Esta patria, golpeada por la violencia, saqueada por los corruptos y traicionada por la cobardía de los de siempre, sigue viva porque existe un pueblo que no se rinde. Un pueblo trabajador, valiente y digno que madruga todos los días a levantar el país, mientras otros intentan destruirlo desde el odio, el resentimiento y la improvisación.
Nos dijeron que debíamos acostumbrarnos al caos; que la inseguridad era normal; que producir riqueza era sospechoso; que defender la autoridad era «retroceder» y que amar profundamente a Colombia era casi un pecado político.
Se equivocaron.
Hoy comienza una nueva etapa. Una etapa de carácter, de autoridad y de reconstrucción nacional. Una etapa donde vamos a recuperar el orgullo de ser colombianos. A eso, Abelardo lo llama: Patria Milagro.
No un milagro caído del cielo, sino el milagro de un pueblo que decide levantarse. El milagro de millones de ciudadanos honestos, cansados de ver cómo destruyen la nación mientras el crimen avanza y la institucionalidad se debilita.
Patria Milagro significa recuperar el orden.
Porque no hay libertad cuando el delincuente manda más que el Estado. Colombia necesita autoridad legítima, una Fuerza Pública fortalecida y cero contemplaciones con el terrorismo, el narcotráfico y las mafias que tienen secuestradas a regiones enteras.
Patria Milagro significa volver a creer en el trabajo y en la empresa privada. Aquí jamás se volverá a señalar al empresario como enemigo. El que genera empleo, produce riqueza y arriesga su patrimonio merece respaldo, no persecución. Vamos a liberar a Colombia de la asfixia burocrática y del odio ideológico contra quienes construyen país.
Patria Milagro significa un Estado pequeño para la política y grande para los ciudadanos. Menos privilegios para los corruptos. Menos despilfarro. Más inversión en seguridad, educación, salud e infraestructura. El dinero público dejará de ser el botín de las mafias políticas.
Patria Milagro significa educación sin adoctrinamiento. Nuestros jóvenes necesitan ciencia, tecnología, idiomas y oportunidades, no discursos que los llenen de resentimiento. Vamos a formar una generación preparada para competir y triunfar en el mundo.
Patria Milagro significa justicia real. La víctima volverá a ser el centro del sistema. El criminal tendrá castigo. Y los colombianos honestos volverán a sentir que la ley sí existe.
Pero hay algo todavía más importante: Patria Milagro significa recuperar el alma de Colombia.
Porque esta nación no puede seguir dividida entre quienes odian y quienes producen; entre quienes destruyen y quienes trabajan; entre quienes justifican el crimen y quienes entierran a sus muertos.
Colombia necesita reconciliarse alrededor de principios innegociables: la libertad, la autoridad, el mérito, la familia, el respeto y el amor por la patria.
Abelardo no está aquí para administrar la decadencia; está aquí para enfrentarla. Y, al recorrer el país a su lado, entendí algo que jamás olvidaré: un país sin principios termina perdiendo el alma.
Por eso nació La Manada.
La Manada no es un partido político; La Manada es Colombia despertando. Son las madres berracas. Son los soldados y policías que todavía defienden esta tierra con honor. Son los empresarios y emprendedores que se levantan todos los días a producir riqueza mientras los asfixian con impuestos. Son los campesinos que jamás abandonaron la tierra. Son los jóvenes que quieren volver a sentirse orgullosos de su bandera.
Escúchenme bien: la patria no se negocia, la patria se defiende. Un pueblo sin miedo vuelve a encontrarse con su destino. Llegó la hora de cambiar la política para siempre, y no con los mismos de siempre.
Las elecciones que vienen no se reducen a un simple relevo de mandatarios; son la última oportunidad para imponer el orden o entregarle el país al heredero de las Farc y al comunismo.
Creer que la primera vuelta es un experimento para medir fuerzas, o para ensayar moderaciones bien vistas por el establecimiento, es una ingenuidad peligrosa. El verdadero peligro radica en la dispersión del voto útil por puro pudor.
La politiquería tradicional pacta en la sombra, pero la manada arrasa a la luz del día. No estamos con los de siempre ni queremos hacer lo de siempre: ¡queremos cambiar la política para siempre!
¡Este 31 de mayo, ganemos en primera vuelta y démosle un golpe en la mesa a la izquierda progresista petrista!
¡No pierda su voto y póngale la raya al tigre!