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Opinión

  • | 2017/03/20 23:25

    Aunque me lean pocos, el tema es Capital

    La directora de Canal Capital, Claudia Palacios, responde al columnista de Semana.com, Gonzalo Guillén.

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Le decía al equipo periodístico al que tengo la responsabilidad de dirigir que las siguientes frases me acompañan en mi reflexión sobre lo sucedido con el escrito de Gonzalo Guillén, y tantos comentarios de toda índole derivados del mismo. Esta, de la que desconozco su autor: “Se necesita valor para levantarse y hablar, pero también se necesita valor para sentarse y escuchar.” Y esta, de Benjamin Franklin: “Bien hecho es mejor que bien dicho”. Lo que dice la segunda es lo que he tratado de hacer durante toda mi carrera profesional y lo que he preferido hacer en este momento en que algunos me piden que responda cada cosa que sobre mí se dice en las redes sociales. Lo que dice la primera es lo que he hecho en estos días… ‘sentarme y escuchar’, y ahora voy a ‘levantarme y hablar’.

La columna de Gonzalo Guillén titulada “Saqueo Capital”, hasta el lunes 20 de marzo en la mañana, solo en el portal Semana.com –es decir, sin contar los medios que la replicaron o que usaron su contenido para hacer nuevos artículos- había sido leída 53.353 veces. La columna de Darío Montenegro –gerente del Canal Capital- titulada “Las 12 mentiras capitales de Gonzalo Guillén”, al mismo corte de tiempo, 21.228 veces. Es decir, solo el 39,78 por ciento de quienes leyeron la primera quisieron conocer la versión de los acusados en ella.

Esto asumiendo que cada click correspondiera a una persona diferente, y que todos los que leyeron la segunda efectivamente lo habían hecho con la primera, lo cual no es así necesariamente. Entre quienes leyeron solo la primera hubo colegas a quienes respeto y aprecio, que llamaron a expresarme apoyo y solidaridad. A ellos les envié la segunda para que tuvieran la información completa. Entre los muchos quienes tuvieron interés en comentar el tema en los medios de comunicación solo tres me llamaron a preguntar lo que consideraron pertinente, y a oír mi versión. Los demás simplemente replicaron y/o reinterpretaron lo dicho por Guillén.

Le puede interesar: Saqueo Capital 

Digo lo anterior porque esto refuerza lo que a diario vemos con cada controversia de la vida nacional: solo a una minoría le interesa tener la información completa, por eso quien ataca se sale con la suya; y por eso el daño causado no se arregla ni con rectificaciones. Me hago dos preguntas. (1) ¿Por qué muchos ciudadanos deciden informarse a medias? Entiendo que cada polo de la militancia política tiene “discípulos” cuya función no es entender, sopesar, ni llegar a consensos, sino confundir, polarizar, y fidelizar a sus seguidores. Por eso a los que están en el activismo –en este caso el de la revocatoria al alcalde Enrique Peñalosa- los saco de la ecuación. Pero lo que no entiendo es que personas que se dicen fuera de dicho activismo se aferren con fe ciega a la versión escandalosa. Supongo que es más fácil decir ‘un corrupto más’ que buscar la contraparte, aún siendo tan simple como ‘googlear’ un poquito más.

(2) ¿Por qué los periodistas no hacen su trabajo? Contrastar fuentes y hacer trabajo de campo es el esfuerzo mínimo para cada producto que ose de querer llamarse periodístico. Esto no se suple con navegar en la red, pero para desgracia del periodismo, de la democracia, y de la verdad, cada vez hay menos reporteros y más twitteros. Soy pesimista ante el presente y el futuro de la información, cada vez la verdad estará más diluida, será más difícil de ubicar y solo unos pocos apreciarán buscarla, y unos -aún menos- apreciarán encontrarla. El derecho a la información y el derecho a la opinión no están exentos de deberes, que no son solo para el que informa y opina, sino para quien consume esa información y toma decisiones basadas en ello.

Canal Capital hoy: para minorías y mayorías

Les hablo ahora del Canal Capital. No era una consumidora de éste antes de que Darío Montenegro me propusiera montar y dirigir una “rueda de noticias” para el canal. No obstante, sí sé que en la administración del alcalde Gustavo Petro el canal transmitió sus discursos y las manifestaciones con las que se buscó evitar su salida del cargo. También conocí casos en los que colegas fueron advertidos de no decir al aire determinadas cosas. Por lo anterior, mi condición para aceptar el reto fue que en el contrato quedara una cláusula en la que se garantizara mi independencia editorial, y así se hizo.

He sido invitada a asistir a los retiros del gabinete distrital, y he decidido no hacerlo, porque si bien sería un escenario inmejorable para conseguir información de primera mano sobre los temas de los que a diario informamos en el canal, considero que podría cruzar un límite al perder la distancia que debe haber entre el periodista y su fuente, especialmente cuando de esta proviene su remuneración.

Ler recomendamos leer: Las 12 mentiras ‘capitales’ de Gonzalo Guillén 

Siento extenderme, pero me veo en la necesidad de explicar qué estamos haciendo. (A quien no quiera este nivel de detalle recomiendo que se salte este párrafo y el próximo, y siga en el que comienza “Con este equipo hemos trabajado…”) El Sistema Informativo tiene la siguiente estructura: Dos jefas de emisión, una para los noticieros, avances y últimas horas que van entre 6:30 AM y 1 PM, y otra para lo propio entre esa hora y las 9 PM.

El equipo de la mañana tiene dos jefes de redacción, que hacen las veces de editores de sección, como lo hay en la mayoría de medios de comunicación (más adelante cuento sus funciones) uno coordina un grupo de 4 periodistas encargados de cubrir los temas de las 20 localidades de la ciudad. Ellos son además los que están en directo durante toda la mañana, reaccionando a cuanto tema de interés ocurra en la ciudad. En la mayoría de las ocasiones trabajan con un aparato que se llama smart grip, que sirve para grabar y salir en directo.

Al ser nosotros de los primeros en el uso de esta tecnología en noticias en vivo hemos tenido tropiezos, pero consideramos que estamos arando el camino de algo que es lógico, ya que como medio de comunicación debemos usar las nuevas herramientas. El segundo jefe de redacción del turno de la mañana coordina a la periodista que cubre movilidad, a los dos corresponsales (uno para los municipios del nororiente de Bogotá, y otro para los de suroccidente), y a la periodista que cubre los temas internacionales y de redes sociales. Para este turno hay dos presentadores. Luego viene un equipo transversal que está compuesto por 4 jefes de redacción (entiéndase editores de sección) y 8 periodistas.

Cada jefe de redacción tiene a su cargo dos fuentes temáticas, y coordina los periodistas que hacen la reportería sobre dichas fuentes. La función de los jefes de redacción es amplia: conseguir noticias, orientar a sus respectivos periodistas en la consecución de noticias, en la grabación y redacción de sus notas, estar pendiente de recibir el material enviado por sus periodistas y de la edición del mismo, cuando los periodistas siguen haciendo reportería en calle, entre otras.

Un tercer grupo es el de la tarde, que incluye a la ya mencionada jefa de emisión, a una jefa de redacción/asignaciones que asume la funciones de todos los demás jefes de redacción cuando estos terminan su turno, y a dos periodistas en calle y uno en sala. Este equipo tiene dos presentadoras. El equipo de fin de semana se encarga de hacer el programa de resumen de la semana y los boletines de noticias de sábados, domingos y feriados. Tiene un jefe de redacción/emisión/asignaciones, un presentador, y dos reporteros, que también apoyan al equipo de entre semana en funciones específicas. Deportes tiene 4 presentadores, un jefe de redacción, quien coordina además todas las transmisiones deportivas del canal, y 7 reporteros en dos turnos.

Este equipo produce una hora y media de noticias diariamente, más segmentos y transmisiones especiales. En el formato que empezamos en este año tenemos dos periodistas dedicadas a temas especiales y de investigación, cuyos primeros trabajos veremos al aire en cuestión de semanas.

El Sistema informativo también hace 4 programas adicionales:

- La Pepa, un programa diario, que va de lunes a viernes, de media hora, en alianza con Lasillavacia.com, en el que con expertos –no con opinadores de lo divino y lo humano sino expertos- explicamos los temas de actualidad de Bogotá y los nacionales que consideramos relevantes para el público bogotano. Este programa tiene una jefa de emisión/redacción/asignaciones –quien también se encarga de una de las emisiones de noticias de las tardes-, y un periodista asistente.

- Rolísimos, un programa de 5 minutos, diario, que cuenta en formato crónica, la vida de un habitante de la ciudad, con el fin de resaltar la diversidad de la misma. Este programa tiene un jefe de emisión/redacción/asignaciones –quien también es el productor general de un formato que estrenaremos a finales de marzo para hacer presencia en los barrios durante un día, con toda la parrilla de programación del canal. Se llama De Barrio en Barrio. El programa tiene también un periodista asistente.
- Comunidades es otro de los programas que estamos por estrenar, en el que venimos trabajando desde hace varios meses. Tiene como propósito transmitir las historias hechas por comunidades de los barrios, universidades y fundaciones, contadas por ellas mismas. Cuenta con una jefa de emisión/redacción/asignaciones –que es la misma que apoya como jefe de redacción general al sistema informativo en horas de la tarde-, con un periodista asistente; y con una presentadora, la misma que cubre como reportera los temas de salud y educación.

- Entrevista con Claudia Palacios es un programa diario, de lunes a viernes, de media hora, que consiste en conversar con un personaje de la actualidad Bogotana y nacional. Por él han pasado más de 200 invitados de toda temática, ideología y experticia. Este programa tiene una directora y conductora, que soy yo; y una periodista que hace tanto las veces de productora como de asistente general de la dirección del sistema informativo.

Con este equipo hemos trabajado en hacer noticieros veraces, pertinentes, y útiles. El año pasado tuvimos 5 series especiales sobre temas sensibles para la ciudad, en los que mostramos la realidad sin sesgos ni contemplaciones: Río Bogotá, Ser Viejo en Bogotá, Ser niño en Bogotá, Ser Extranjero en Bogotá, y Reserva Van der Hammen. Nuestras secciones “Del Conflicto a la Paz” y “Ejemplares”, con las que contamos historias de ciudadanos que trabajan por una mejor ciudad, han sido las más exitosas en cuanto a vistas en redes sociales, con lo que consideramos que estamos cumpliendo a cabalidad con nuestra meta de darle espacio a las buenas noticias.

Desarrollamos la APP del proceso de paz, con la que explicamos cada punto del acuerdo y sus críticas, y dimos una herramienta para que los usuarios simularan su votación. Hemos tenido un sinnúmero de primicias y exclusivas sobre los proyectos de infraestructura de Bogotá y sobre el carrusel de la contratación, entre otros temas. Tenemos todos los días en nuestra emisión principal –la de las 8 PM- la Historia Capital, con la que profundizamos con varias notas y una entrevista en un tema de actualidad y relevancia: Microtráfico alrededor de los colegios, robos y quejas sobre el sistema integrado de transporte, seguridad, entre muchos otros.

Tenemos también la sección Tus Ojos en Bogotá, con la que recibimos quejas de la ciudadanía y ayudamos a que sean resueltas. Y por supuesto tenemos las secciones habituales de los informativos, como la salud, la economía, la cultura, la movilidad, entre otras.

El objetivo de la opinión

Estoy convencida de que el periodismo debe desempeñar un mejor rol en la vida nacional. He sido crítica del trabajo que por años hemos hecho, especialmente en la cobertura del conflicto armado y de la política. Creo que hemos cubierto la guerra con ojos de guerra, sin proyección de futuro, sin responsabilidad y sin poner el país y su diversidad en su justa dimensión; y me parece que cubrimos la política con amiguismos, intereses y pasiones. Considero que eso es peligroso, que desinforma, confunde y que alienta los males de los que solemos quejarnos. Lamento, aunque entiendo, que a algunos colegas esto les parezca ‘insulso’, como dijo la columnista Laura Gil.

Supongo que estamos tan acostumbrados a que los espacios mediáticos de debate sean la mutua descalificación del otro, en muchos casos con voz en alto e insultos, y a las airadas versiones encontradas de los opinadores de oficio, que la información analítica y reposada luce aburrida. Considero que este país necesita formas más creativas y menos polarizantes de generar opinión, y en eso estamos. Entre otras cosas porque eso es parte de la función de la TV pública, que fue hecha para ‘educar, e informar de manera veraz’ a los ciudadanos, no para dar peleas políticas. Tanto es así que el exalcalde Gustavo Petro dijo recientemente en W Radio: “…nos tocó acudir a Canal Capital como un medio de expresión para nosotros, lo cual me parece un error, porque eso no debería ser así…” Lo pueden oír acá al minuto 40 segundos. 

Escuchar entrevista en La W 

Las audiencias

Nos critican porque el canal esté apagado, ‘difunto’. Veamos los números. Si bien el promedio de audiencia del canal es de 8 mil personas diarias, en horarios clave el raiting es muy superior. Acá va la tabla con los programas más vistos del año pasado, 64240 personas el de mayor audiencia hasta el momento.

Miremos si eso es poco. El siguiente es el cuadro de audiencia diaria promedio de los demás canales en la zona Centro, que es la zona de influencia del canal. Considero que para ser un canal sin novelas, sin realities, sin grandes presupuestos de mercadeo, tener 59 mil televidentes en un noticiero no es un mal desempeño, y por cierto no está muy lejano de las cifras de audiencia de los noticieros de la anterior etapa del canal, cuando éste ya llevaba tres años al aire.

Ahora miren esta gráfica, es claro que desde junio de 2015 las audiencias del canal se fueron a pique, y que lo que hemos hecho desde que llegamos es subir el raiting. El aumento es del 303%.

Si esto lo comparamos con el crecimiento de los otros canales de TV durante 2016, el resultado es aún más significativo:

Los periodistas recién egresados y la remuneración

Termino con dos temas, los periodistas recién egresados y la remuneración. Desde que estaba estudiando comunicación social con énfasis en periodismo en la Universidad Javeriana pienso que el periodismo no debería ser una carrera sino una especialización, y que los periodistas deberían ser politólogos, abogados, economistas, internacionalistas o de alguna carrera que les de una base de conocimiento más especializada.

Veinte años de ejercer este oficio cumplo a finales de este año y sigo pensando lo mismo. No obstante las mejoras que les han hecho a los pénsums, los egresados de comunicación social siguen llegando a las redacciones tan desubicados como yo misma lo estuve cuando llegué a hacer mis prácticas en CM& en diciembre de 1997. Con un agravante, muchos creen que se las saben todas, y además se molestan cuando se les orienta o corrige. Por supuesto que hay excepciones, y son fabulosas.

Hay recién egresados que reciben enseñanzas con humildad y las ponen en práctica con entusiasmo y efectividad, pero lamento decir que de esos hay pocos. En ninguno de los noticieros en que había estado en Colombia ha habido jefes de redacción, entiendo que esto ha ido cambiando, pero en mi época de reportera había directores, subdirectores, jefes de emisión, pero no alguien que revisara los textos, como ahora lo hacen los jefes de redacción del Canal Capital. Ese oficio, muy demandante, de suma importancia en los periódicos y revistas, lo claman a gritos la TV y la radio, en donde cunde el uso inadecuado del lenguaje por parte de quienes deberíamos dominarlo más.

Esto no significa que seamos la perfección del lenguaje, pero estamos en el proceso. Dicho esto, agrego que trabajar con periodistas recién egresados requiere mayor atención, por esto los jefes de redacción del canal no ‘comen’ ni ‘chupan’ su remuneración, como desconsideramente y sin conocimiento de causa lo dijo el señor Guillén, sino que se la sudan cada minuto que están dentro y fuera del canal, resolviendo desde muy temprano o hasta muy tarde los innumerables temas del equipo periodístico.

La remuneración

Ya lo dijo el gerente en su respuesta pero lo repito porque no hay otra. Cuando me llamó a dirigir el Sistema Informativo me dijo que no podría pagarme lo que ganaba en el sector privado, y que el tipo de contrato era sin prestaciones sociales, es decir, no es un “salario”. Todo esto trabajando más horas, y con las presiones de una responsabilidad tan grande. El contrato, como todos los del sector público, siempre ha estado publicado, por lo tanto ponerlo en una red social no es develar algo que estuviera escondido ni amañado, como para que hubiera lugar a calificarlo de corrupción. Me interesó tanto el proyecto que volví a hacer lo que ya había hecho cuando decidí dejar CNN para regresar a Colombia: apostarle a lo que tuviera más significado para mí, a lo que yo –no el público- considerara más enriquecedor para mi vida, y me diera la oportunidad de hacer con mi carrera lo que para mí es la razón de ser de ella: prestar un servicio social.

Ser directora de noticias de un canal público fue mi elección, y debo decir que ha sido un acierto. Entiendo que es impopular en un país con tanta inequidad devengar una buena remuneración, lo cual no quiere decir que esta sea injusta, o que quienes somos bien remunerados nos estamos robando la plata ni que hayamos llegado a determinado nivel sin merecerlo. Uno de los objetivos de un periodismo bien hecho debe apuntar precisamente a develar las movidas que condenan a muchos a devengar poco a pesar de sus esfuerzos y estudios, pero puedo decir que mi caso, y el de mi familia, es muestra de que el camino para salir de la pobreza no es el del paternalismo ni el de las trampas de la lucha de clases sino el del esfuerzo, la disciplina, la honradez, y el rendirse jamás.

Esta es mi versión, la publico a sabiendas de que la mala fe seguirá y ante ella no hay defensa. Estoy convencida de que en menos de un año hemos sembrado una semilla de lo que debe ser la TV pública, al servicio de la ciudadanía, y no del alcalde de turno. Por supuesto que falta mucho y podemos hacerlo aún mejor, por eso les invito a ver el Canal Capital y son bienvenidas y necesarias sus críticas y sugerencias a través de las redes sociales, página web y conmutador del canal para avanzar en el camino de hacer una TV pública como en las principales capitales del mundo.

*Columnista invitada

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