Jueves, 19 de enero de 2017

| 2010/09/06 00:00

Colombia y Brasil frente al reto de construir una asociación estratégica

Los acuerdos firmados por Santos y Lula pueden marcar el inicio de la profundización cualitativa de las relaciones colombo-brasileñas, en un contexto histórico: "la década de América Latina".

Eduardo Pastrana

En la víspera de la cumbre bilateral entre Colombia y Brasil, celebrada el pasado miércoles 1 de septiembre, la canciller colombiana, María Ángela Holguín, calificó al vecino del sur como: “un socio estratégico muy importante para Colombia, a todo nivel”. Como resultado de la cumbre, los presidentes de ambas naciones, Juan Manuel Santos y Luiz Ignacio Lula da Silva, firmaron ocho acuerdos de cooperación bilateral en ámbitos de interés estratégico para ambas partes, tales como comercio, desarrollo fronterizo, seguridad y defensa, cooperación académica y científica, medio ambiente, así como también en las áreas de bioenergía, nanotecnología y aviación militar. Tales acuerdos pueden marcar el inicio de la profundización cualitativa de las relaciones colombo-brasileñas, en un contexto histórico que ambos mandatarios definieron como: “la década de América Latina”.

En adelante, el gobierno del presidente Santos tiene como tarea, conjuntamente con la contraparte brasileña, convertir en realidad la anunciada asociación estratégica. Dicho proceso nos puede ayudar a tomar conciencia de nuestra identidad como nación latinoamericana, la cual debe mirar de nuevo al Sur geográfico y político, porque cuando no sabemos quiénes somos, nunca sabremos lo qué en realidad queremos.

El mundo ha cambiado en la última década y avanza hacia una estructura poligonal, como producto de la conformación de nuevas alianzas -tales como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), el BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China y el IBAS (India, Brasil y Sudáfrica)- en cuya gestación Brasil, en su condición de potencia emergente, ha jugado un papel clave. Así las cosas, Colombia debe tomar conciencia de la emergencia de un nuevo equilibrio de poder que, a la postre, irá delineando un nuevo orden mundial en el que América Latina y, en especial, Suramérica deben encontrar su lugar. Por tanto, si Colombia pretende reorientar su política exterior, planteando como una de sus estrategias la diversificación geográfica, debe tener en cuenta las potencialidades geopolíticas y geoeconómicas que le ofrece su vecindad obligada, definiendo la integración regional como un componente crucial de su asociación estratégica con Brasil.

No significa ello la ruptura total de las relaciones con EE. UU. Es más bien la búsqueda de un equilibrio en las relaciones exteriores de Colombia, que reduzcan la extrema vulnerabilidad que le causó, en los últimos ocho años al país la excesiva concentración temática y geográfica en EE.UU, así como también su cuestionado alineamiento incondicional a la política exterior norteamericana. Hay que aprender la lección que nos dejó una política de subordinación que, como es de conocimiento público, arrojó dividendos precarios, al no comprender a tiempo los cambios que se gestaban en el espectro político norteamericano. Con una visión realista y una actitud pragmática, como expresión de una identidad propia y de verdaderos intereses nacionales, la ideologización del relacionamiento de Colombia con el mundo debe ser cosa del pasado.

Colombia y Brasil pueden construir una asociación estratégica que contemple los intereses comunes de ambos pueblos en la consolidación de las relaciones bilaterales, pero sin perder de vista que el objetivo fundamental es la construcción del bloque suramericano, liderando el proyecto de integración regional, en cuyo proceso UNASUR puede servir de eje articulador de los demás procesos existentes. En fin, Colombia puede tener en Brasil un socio confiable en el cumplimiento de esta tarea porque tanto su historia republicana como la tradición de su política exterior lo acreditan como una potencia civil que propugna por la construcción de un sistema internacional desde la negociación colectiva y el multilateralismo.
 
*Director del Departamento de Relaciones Internacionales. Pontificia Universidad Javeriana. Editor de la Revista Papel Político.

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