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Opinión

  • | 2017/06/17 22:15

    Mesa para tres

    Al tiempo que el subsecretario Saúl Cruz era sancionado, se reunía en el Club Militar con Dos personas de la cuerda del exprocurador Ordóñez.

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Mientras la radio anunciaba la decisión de la Procuraduría de suspender por tres meses al subsecretario del Senado Saúl Cruz, él llegaba al Club Militar de Bogotá. Cruz, cuyo montaje para fingirse atacado por un camarógrafo de Noticias Uno quedó al descubierto, llegó al club de Puente Aranda con dos hombres de la cuerda del exprocurador –y autocandidato presidencial– Alejandro Ordóñez.

La reunión, fotografiada por uno de los socios del club y publicada por el periodista Carlos Cárdenas, muestra a los acompañantes del poderoso subsecretario.

Foto en el Club Militar

El primero es Juan Carlos Novoa Buendía, el antiguo secretario privado de Ordóñez, que terminó siendo uno de los funcionarios más poderosos y consentidos de su Procuraduría. El otro hombre en la mesa es el antiguo jefe de seguridad de la Procuraduría y hermano de Saúl Cruz, el coronel Héctor Cruz Bonilla, acusado de usar bienes públicos para favorecer a su familia y abusar de un subalterno, sin que hubieran prosperado investigaciones en su contra en la era Ordóñez.

Juan Carlos Novoa, bajo el ala protectora de Ordóñez, ejerció su poder para nombrar familiares suyos en la Procuraduría General. Una hermana, cuatro primos, una cuñada y una concuñada ingresaron a la nómina por cuenta de su influyente pariente como fue denunciado en esta columna. (Vea la columna sobre Juan Neponte)

Pero eso no es todo, Juan Carlos Novoa ascendido a procurador primero delegado estuvo a cargo de varios procesos en los que Alejandro Ordóñez tenía interés personal y político. Entre otros los de Gustavo Petro y Holger Díaz, algunos para perjudicar y otros para amparar sin importar las evidencias. (Vea la columna Las manitas del procurador)

Uno de esos sonados procesos era también del interés de Saúl Cruz. Se trataba de la suerte de su copartidario y socio político, el actual gobernador conservador del Tolima Óscar Barreto.

Vea la foto de Saúl Cruz y el gobernador Barreto

Barreto había sido destituido e inhabilitado por 11 años por la Procuraduría para la contratación estatal. El destituido apeló y el caso llegó a manos de Juan Carlos Novoa Buendía, quien como procurador ponente decidió revocar la sanción y absolver al gobernador Barreto para beneplácito suyo y de Saúl Cruz, el compañero de manteles de Novoa de hace unos días.

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Foto imágen de la absolución

Ahora vamos al otro comensal. El coronel Héctor Cruz Bonilla rompió un récord curioso en la Policía: estuvo nueve años en el grado de coronel. No fue llamado a curso de general, ni excluido de la institución como es lo usual para los oficiales que no ascienden. Una fuente de la Policía Nacional me aseguró que el entonces procurador Alejandro Ordóñez pidió que el eterno coronel Cruz siguiera activo porque no había en toda la fuerza pública otro oficial de su confianza para manejar la seguridad de la institución.

Un escolta de la Procuraduría, el señor Abel Martínez, denunció que el coronel Héctor Cruz usó vehículos oficiales para el servicio particular de su familia. El propio señor Martínez fue convertido en empleado doméstico de la esposa del coronel, acarreador de trasteos de su hermana y chofer sin descanso de familiares del alto oficial.

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El coronel Cruz pedía los carros que destinaba a su familia a la Unidad Nacional de Protección, diciendo que eran para el servicio del procurador.

Vea la grabación del coronel Cruz 

Arbitrariamente, el coronel le negaba los días de descanso al escolta Martínez convertido en criado familiar suyo y de su esposa Cristina.

Vea la grabación del coronel Cruz y el escolta Martínez

Todas las pruebas fueron presentadas a la Procuraduría en una denuncia por peculado y acoso laboral contra el coronel Cruz.

El resultado, bajo la administración de Ordóñez y su viceprocuradora y fugaz sucesora Martha Isabel Castañeda, fue paradójico. No encontraron que se configurara el acoso laboral del coronel Cruz y en cambio el agente de seguridad denunciante fue despedido de la Procuraduría invocando que su cargo era de libre nombramiento y remoción.

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Los que no han resultado de libre nombramiento y remoción son los familiares del compañero de mesa de los hermanos Cruz. Cinco parientes de Juan Carlos Novoa Buendía siguen hoy en la nómina de la Procuraduría porque los contrataron bajo una figura que hace prácticamente imposible su salida. 

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