OPINIÓN

Amanda Jaimes

Del sueño de una región a un patrimonio de Colombia: 34 años de Telecafé

El canal regional del Eje Cafetero se ha convertido en una marca que identifica no solo a los tres departamentos y a los 53 municipios a los que llega su señal abierta, sino también a una nación.
14 de octubre de 2026 a las 11:00 a. m.

Hace casi tres décadas y media, un grupo de dirigentes visionarios y vanguardistas emprendió una de las gestas más audaces y, al mismo tiempo, arriesgadas: crear un canal de televisión pública que proyectara al mundo uno de los símbolos más representativos de Colombia a lo largo de su historia reciente: el café.

En 1992, mientras el país estrenaba una nueva Constitución Política y sentaba las bases de lo que posteriormente se consolidaría como el modelo de apertura económica, comenzaba a hacerse realidad el sueño de una región conformada por tres departamentos, unidos por una identidad cultural compartida, un acento familiar y muchas de las costumbres heredadas del antiguo Viejo Caldas.

Ese sueño era, ni más ni menos, tener un canal de televisión propio, una pantalla en la que se reflejaran sus costumbres, su cultura y su identidad, y desde la cual se contaran sus propias historias.

Por una de esas hermosas coincidencias de la historia, dos de estos departamentos, Quindío y Risaralda, conmemoran seis décadas de existencia político-administrativa. Esta efeméride coincide con el aniversario de Telecafé, que realizó su primera transmisión oficial desde el emblemático Teatro Los Fundadores de Manizales, aquel recordado 17 de octubre de 1992.

Caldas, por su parte, supera los 120 años de historia. Sin embargo, más allá de sus diferencias y particularidades, los tres departamentos han mantenido vivos los lazos que los unen y que forman parte de su identidad compartida. Por eso, el sueño de aquellos visionarios, materializado hace 34 años con el nacimiento de Telecafé, merece mucho más que una conmemoración: merece el reconocimiento de todo un país.

No en vano, en el mundo, a los colombianos se les conoce y reconoce como cafeteros, sin importar si nacieron en regiones donde no se cultiva el emblemático grano. El café es mucho más que un producto agrícola: es un símbolo universal que evoca el trabajo, la tradición, la cultura y la identidad de nuestro país.

En ese contexto, Telecafé, el canal regional del Eje Cafetero, se ha convertido en una marca que identifica no solo a los tres departamentos y a los 53 municipios a los que llega su señal abierta, sino también a una nación que ha encontrado en la televisión una manera de reconocerse, preservar su memoria y proyectarse al mundo.

La Expresión de lo Nuestro, como reza el eslogan del canal, trasciende las fronteras geográficas del Eje Cafetero. Hoy, esa expresión representa también una manera de contar la colombianidad desde la diversidad cultural, las tradiciones, los paisajes y las historias de su gente.

Para comprender los orígenes de Telecafé, hay que viajar incluso más atrás en el tiempo. En 1984, durante el gobierno del presidente Belisario Betancur, se expidió el decreto que sentó las bases jurídicas para la creación de los canales regionales, en una época en la que la televisión se consolidaba como uno de los medios de comunicación, información y entretenimiento de mayor alcance en el país.

Como la historia también está hecha de coincidencias memorables, vale la pena recordar que fue una mujer la primera en asumir la gerencia de este proyecto que hoy forma parte de la vida, el corazón y los recuerdos de varias generaciones de caldenses, risaraldenses, quindianos y colombianos.

Elvira Escobar de Restrepo, reconocida gestora cultural, tuvo la responsabilidad de abrir el camino y sembrar las primeras semillas de lo que hoy enorgullece al Eje Cafetero. Su papel en aquella etapa fundacional abrió una senda para quienes asumieron posteriormente la dirección del canal, entre ellos ocho mujeres que han contribuido, desde sus respectivos liderazgos, a consolidar esta casa audiovisual.

Este artículo es un homenaje sencillo, pero muy merecido, a todas las personas que han hecho posible que, durante más de tres décadas, la cultura, la idiosincrasia, el talento, el turismo, la gastronomía y el patrimonio de esta región, situada en el corazón de Colombia, lleguen cada vez a más hogares.

Aquellos visionarios y, especialmente, las mujeres que han aportado a este sueño merecen un reconocimiento. Con su trabajo han contribuido a construir la historia de un canal que pasó de ser una aspiración regional para convertirse en un referente de la televisión pública colombiana, con presencia destacada en los premios India Catalina y con producciones que han comenzado a abrirse camino en plataformas audiovisuales y servicios de streaming.

También son ya numerosos los reconocimientos que Telecafé ha obtenido en franca lid en escenarios internacionales como los premios TAL, que reconocen el talento y la calidad de las mejores televisiones de América Latina; Pantalla de Cristal en México y los TV Awards en Nueva York.

Llegar hasta aquí y alcanzar este nivel no ha sido fácil. Detrás de cada emisión, cada producción y cada reconocimiento hay años de trabajo, decisiones, aprendizajes y desafíos. Sin embargo, la región puede sentirse orgullosa de contar con un medio de comunicación que ha fortalecido su presencia y su capacidad para narrar las historias de su gente.

Como empresa industrial y comercial del Estado, Telecafé tiene, además, la responsabilidad de articular su misión de servicio público con una gestión administrativa, comercial y financiera que garantice su sostenibilidad. Preservar el patrimonio audiovisual, producir contenidos de calidad y responder a las nuevas exigencias de las audiencias requiere transparencia, responsabilidad en el manejo de los recursos y una administración capaz de afrontar los retos del presente.

En esa dirección, el canal ha venido avanzando en el cumplimiento de compromisos correspondientes a 2023 y en el fortalecimiento de sus capacidades administrativas, comerciales y audiovisuales. Son esfuerzos necesarios para consolidar una institución que debe responder tanto a sus obligaciones como a las expectativas de una audiencia cada vez más exigente.

Este mes de octubre, Telecafé no solo celebra 34 años de historia: comienza un nuevo capítulo de su trayectoria. Por delante están los desafíos de las nuevas tecnologías, las plataformas digitales, la inteligencia artificial y las transformaciones en los hábitos de consumo audiovisual. Pero también está la oportunidad de seguir contando las historias que nos representan, preservar la memoria colectiva y conquistar nuevas audiencias con contenidos innovadores, cercanos y de alta factura.

Porque una región que cuenta sus propias historias mantiene viva su identidad. Y mientras haya paisajes por descubrir, tradiciones que preservar, talentos por visibilizar y nuevas generaciones que merezcan verse reflejadas en la pantalla, Telecafé tendrá una razón para seguir existiendo y creciendo.

¡Feliz cumpleaños, Telecafé! Que sigan las historias, que permanezca viva la identidad del Eje Cafetero y que nunca se apague la pantalla que nos recuerda quiénes somos.