Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/04/05 00:00

El canje permanente

El caso Granda probó que las liberaciones son inútiles si no van acompañadas de compromisos explícitos por parte de las Farc.

El canje permanente

Cuando se trata de conseguir la libertad de un secuestrado de renombre, ¿vale todo? A esa conclusión han llegado buena parte de los comentaristas y, parece, el gobierno nacional.

Para acallar de una vez a los maledicentes, advierto que también yo quiero que la ex candidata presidencial goce de la vida libre que las Farc le arrebataron y que cese la tortura inclemente a la que ha sido sometida. Ha sufrido un calvario.

Como han padecido también los otros rehenes. Y como sufren los 750 secuestrados por razones económicas, éstos siempre olvidados, como si su vida tuviese menos valor que la de los políticos. Todos, sin excepción, tienen derecho a su libertad, inmediata y sin condiciones, de acuerdo con lo que ordena el derecho internacional humanitario.

Al borde de la derrota, las Farc saben que los rehenes han sido y son el único pretexto para tener algún diálogo con la comunidad internacional y con el país. Esa ha sido la paradoja: a más atención, mayor valor de los rehenes y una prolongación del cautiverio. Hace muchos meses, cuando lo dije, me cayeron encima. Hace poco quien recibió palo fue el general Padilla, quien fue objeto de una diatriba furibunda de Yolanda Pulecio. Ahora que lo dice Luis Eladio Pérez, que parece hablar por Íngrid, nadie ha dicho esta boca es mía. Dijo Pérez que a ella "le preocupa (la cruzada mundial por su liberación), porque se da cuenta de que terminó valorizándola, lo cual a su vez dificulta, por razones obvias, su liberación".

En fin, si algo ha cambiado en estos meses es que ahora el grueso de la presión se dirige contra los secuestradores. Por eso entiendo menos las dos decisiones recientes del gobierno en materia de 'intercambio'. El Alto Comisionado ha manifestado que "se entiende que se ha llegado a un acuerdo humanitario" cuando las Farc liberen a Íngrid y que, en consecuencia, de inmediato y sin más se liberaría a los guerrilleros en prisión. Y añadió que entre los excarcelados estarían también aquellos delincuentes que sean responsables por delitos atroces, los mismos que el derecho penal internacional considerada crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

Sorprende que el gobierno incurra en el mismo error de 'Rodrigo Granda' y libere guerrilleros sin acuerdo previo. Y asombra aun más que entre los liberados estén aquellos que son responsables de crímenes internacionales. El caso 'Granda' probó que esas liberaciones son inútiles si no van acompañadas de compromisos explícitos por parte de las Farc. En este caso con un agravante: no se trataría de apenas un guerrillero, sino de centenares de ellos.

Además, la excarcelación de responsables de crímenes internacionales es contraria al derecho internacional y a la obligación de no dejarlos en impunidad. Y es inconstitucional, porque esos tratados hacen parte de la Carta Política. Por eso el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos exhortó al gobierno a no liberar a los condenados por tales conductas.

Más grave aun, como el decreto no tiene plazo de aplicación, en la práctica establece un mecanismo permanente de canje, tal y como querían las Farc. Un horror que sólo tendrá como efecto impulsar la comisión de más secuestros para, tras su liberación, obtener la libertad de los guerrilleros encarcelados.

Con la excepción de algunos penalistas destacados, el silencio sobre la propuesta gubernamental ha sido la norma. A las organizaciones no gubernamentales les preocupaba mucho que los paras que incurrieron en estos crímenes no cumplieran sino ocho años de prisión, pero encuentran perfectamente aceptable que los guerrilleros se vayan tranquilos para sus casas. Lo habíamos advertido: quienes entonces tanto se quejaron de los beneficios para los paramilitares, pedirán impunidad total para los guerrilleros. El doble rasero se explica, claro está, por simpatías ideológicas. Quizás han olvidado que en virtud del principio de igualdad los paras responsables de crímenes internacionales podrán solicitar su libertad apenas sean condenados.

Puntilla: la defección pública y expresa de 'Francisco Galán' a la lucha guerrillera es un efecto directo de las muertes de 'Reyes' e 'Iván Ríos'. Ha entendido que no vale la pena morir por acción de la Fuerza Pública o a manos de sus propios compañeros. Ojalá sea también signo de que en el ELN empieza a ganar la corriente que quiere una salida negociada con el gobierno y no aquella que aspiraba a una alianza con las Farc para la guerra.

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