Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/04/06 15:52

Los ricos también lloran

Gracias a los 'Papeles de Panamá' ya no hay que decir en voz baja que nuestra antigua provincia es el soporte fundamental de evasión, contrabando y las demás zonas oscuras de nuestra economía

Germán Manga.

"Muerte tuya, vida mía” dicen en Italia. Mientras Panamá vive su hora negra, Colombia tiene en los ‘Papeles de Panamá‘ la mejor oportunidad de la historia para investigar las zonas oscuras de su economía.   

En 2014 el gobierno declaró por decreto a Panamá paraíso fiscal, una medida oportuna y más que justificada. La DIAN estima pérdidas en impuestos por cuatro billones de pesos al año por cuenta de los paraísos fiscales. También que todos los años ingresan a nuestro territorio mercancías de contrabando -que se financian en su mayoría con dineros ilícitos- por valor de 6.000 millones de dólares, 75 % de las cuales provienen de Panamá.

El gobierno del istmo reaccionó rápido y fuerte a la declaratoria de paraíso fiscal: dio siete días de plazo al gobierno colombiano para revertir la medida, amenazó que de no ser así  agregaría a Colombia en la lista de “países discriminatorios” y que aplicaría “medidas de retorsión”: –impuestos a las remesas en un país donde viven 500.000 colombianos, fletes a barcos nuestros en el canal, veto a empresas colombianas para contratos estatales, entre otras-, una intimidación a la altura de los intereses millonarios de personas y organizaciones de ambos países que habían comenzado a vivir con la medida, momentos de angustia y de dolor. 

Las cifras son impresionantes: 43,5 % de la inversión extranjera directa que recibió nuestro país entre los años 2009 y 2013 -26.256 millones de dólares- provinieron de paraísos fiscales. Cerca del 40 % de la inversión que Panamá recibe anualmente proviene de Colombia. La cuarta parte de su actividad financiera está en manos de colombianos y varias empresas y multinacionales radicadas en Colombia tienen nexos y operaciones con Panamá y otros paraísos fiscales. Se cree que la mayor parte de la inversión extranjera que llega a nuestro país desde Panamá  puede ser de colombianos que actúan bajo el amparo de las normas panameñas que les permiten ocultar su identidad. 

Como era previsible, con opositores y damnificados de este tamaño el gobierno Colombiano derogó el decreto con cargo al compromiso  de Panamá de firmar un tratado de intercambio de información tributaria y de cooperar en el control de lavado de activos antes del 30 septiembre  de 2015. Ese plazo ya se venció y tras 8 rondas y 18 meses de negociación no se  ha firmado.

Panamá tiene la ley bancaria más liberal del planeta y es el centro financiero ‘offshore‘ más seguro pues garantiza a sus clientes privacidad y confidencialidad a nivel constitucional. El caso Mossack Fonseca,-240.000 sociedades en apenas una de las cinco principales compañías panameñas dedicadas al tema– demuestra que allá es muy sencillo crear empresas de papel, con documentos a la medida,  testaferros y lo que se requiera y utilizar ‘acciones al portador’ que ocultan la identidad del propietario y facilitan la evasión y el lavado de activos.

El espectacular logro del  Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que con 400 periodistas de más de 100 organizaciones mediáticas de 80 países, durante el último año trabajó en los 11 millones de documentos que entregara  una fuente anónima al Süddeutsche Zeitung (SZ) de Alemania, cambió la historia y quizás la de Panamá como paraíso fiscal. Gracias a los ‘Papeles de Panamá‘ ya no hay que decir en voz baja que nuestra antigua provincia es el soporte fundamental de las zonas oscuras de nuestra economía: –evasión, lavado de activos, contrabando, narcofortunas, capitales de grupos armados ilegales-, entre otras.

Será un reto descomunal para ese pequeño país enfrentar la escalada de denuncias que detonarán esos 11 millones de archivos que involucran a individuos, empresas, jefes de estado, celebridades, políticos, deportistas y también a delincuentes y organizaciones criminales de todos los continentes. Aunque no todas las transacciones detectadas son ilegales, Panamá recibirá ahora de la comunidad internacional todas las facturas de cobro  por no aplicar reglas de transparencia internacional, por no levantar su secreto bancario y por no responder a los pedidos de intercambio de información financiera de otros países, como Colombia.

Algo que ilustra bien lo que está por venir en este proceso, que pone a buena parte de los ricos de la tierra en el banquillo, es un informe de enero pasado de la Fundación Oxfam que estimó en 7,6 billones de dólares las fortunas individuales que se esconden en paraísos fiscales –más que el PIB del Reino Unido y Gran Bretaña juntos-. El informe señala también que 9 de cada 10 empresas de las mayores del mundo tienen presencia en paraísos fiscales y que en el año 2015, la mitad de la riqueza del planeta la acumularon apenas 62 personas.

En lo que tiene que ver con Latinoamérica Oxfam advierte que la permisividad de los gobiernos con los paraísos fiscales es un claro incentivo a la evasión y elusión fiscal de empresas y multimillonarios. Señala que “los impuestos que generarían sólo el 3,5% de los capitales latinoamericanos que están escondidos en paraísos fiscales, sería suficiente para que 32 millones de personas salgan de la pobreza, es decir, todos los pobres de Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador y Perú”. En medio de esta borrasca será muy difícil para Panamá no suscribir el acuerdo y clarificar su situación con Colombia en torno al paraíso fiscal. Que eso beneficie a nuestra economía y a todos los colombianos está en manos del Gobierno, con una misión que va mucho más allá de ponerles lupa a los 850 compatriotas que aparecen en los ‘Papeles de Panamá‘ y confrontar sus cuentas con las de la DIAN. El reto principal es aprovechar la mejor oportunidad de la historia para verificar y clarificar cuáles fortunas individuales y empresariales del país tienen a sus espaldas “el burro muerto” de que hablara ‘Gabo‘ en La mala hora.

@germanmanga 

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