Viernes, 24 de octubre de 2014

| 2013/02/16 00:00

Habemus papa, procuratore

Ordóñez sería el sueño del papa criollo, la Papatoria que Santander entrega al mundo.

Habemus papa, procuratore Foto: Guillermo Torres

Ha llegado el momento de que Colombia cuente con un logro internacional más valioso que las postulaciones eternas e infructuosas de Sofía Vergara a los Globos de Oro, y que el doctor Alejandro Ordóñez Maldonado se constituya por vez primera en el papa colombiano con que tanto ha soñado el país: el papa criollo, la Papatoria que Santander entrega al mundo para erradicar, por fin, el relativismo moral que tanto daño ha causado a nuestra santa Iglesia.


Es un sueño cercano. El doctor Ordóñez ya oficia como sumo pontífice en su ejercicio como procurador general, y ha demostrado una gran sagacidad para ganar elecciones en cónclaves transparentes, como los del Congreso colombiano o la Iglesia católica: si aspira a la Presidencia de la FIFA, también consigue salir elegido.


Es ahora o nunca. El ala ortodoxa de la Iglesia tiene una oportunidad única para retomar el poder, detentado desde hace siglos por papas de consistencia blanda, simples purés. Ha llegado el momento de que un hermano lefebvrista enseñe al mundo lo que es el temor a dios, tal y como el procurador se lo enseñó a los servidores públicos que no eran de su agrado: porque todos han de saber que este arrecho papa santandereano ha sido el primero en obrar milagros antes de su entronización. En cuatro años ha resucitado procesos muertos a su antojo. Y devolvió la fe a incrédulos como Germán Vargas Lleras o Gustavo Petro, a quienes ahora tiene en capilla.


No nos engañemos: se sabía que Benedicto XVI era un papa apenas de transición, y es justo aspirar a uno que haya hecho al menos toda la primaria. Y seamos sinceros: aparte de acercar a los niños a la Iglesia hablando como Topo Gigio, el señor Ratzinger tuvo una gestión bastante dañina: osó quitarle la protección al padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, logia a la cual, según algunos, pertenece el doctor Ordóñez: y cualquiera sabe de las virtudes del sacerdote Maciel, un siervo de dios que hablaba a los niños con conmovedora franqueza, siempre a calzón quitao, y que protegía al colega pecador porque amaba a los prelados. Y mientras más preladitos, mejor.


Requerimos un papa que lo reivindique; que sepa hablar en latín; que dé misas de espaldas. Y que pueda ser llamado ‘el Vicario de Cristo’ en honor a Juan Fernando: aquel senador liberal al que Su Santidad Ordóñez consiguió convertir durante su elección. Otro milagro.


Todo está dado. El doctor Ordóñez comienza a nombrar familiares de los cardenales del cónclave en altos cargos de la Procuraduría General. El Vaticano anunciará la conformación de una terna de dos que solo incluye a Orlando Gallo y al procurador para la elección. El humo blanco que avisa que Ordóñez es el nuevo papa será producto de los libros que él mismo quemaba en la plaza de Bucaramanga. Como sugería un amable seguidor, el nuevo líder católico adquirirá el nombre de Laureano II y su ceremonia de entronización será transmitida por Teleamiga con la narración de William Vinasco Ch. y los comentarios analíticos de CastelGandolfo Pérez. 


Roy Barreras será el primero en llegar a la ceremonia de ‘Besamanos’ del acto de proclamación. Piedad Zuccardi recibirá la indulgencia del santo padre y asistirá exultante a la coronación del nuevo pontífice, su gran amigo, a la cual irán exactamente los mismos invitados que se hicieron presentes en el reciente matrimonio de su hija, incluyendo a Marlon Becerra, de quien su santidad recibirá como ofrenda un tratamiento de ‘ordodoncia’ consistente en limarle los colmillos para que nadie descubra su condición de vampiro.


El procurador se negará a utilizar los zapatos marca Prada que lucía Benedicto XVI, porque odia los rojos, y dará la primera misa papal en la iglesia de San Agustín, engalanada desde el matrimonio de su hija con oro del siglo XVII, obtenido de una calza de Enrique Gómez. Sus amigos magistrados lo reemplazarán por ocho días y quedarán con pensión. Angelino Garzón sonará como vicepapa y agradecerá a niños y niñas, y colombianos y colombianas, sus apoyo para hacer parte del papado. Y la papada. 


César Mauricio Velásquez será el mayordomo privado, le pondrá a diario la piyama a SS Ordóñez, y chuzará su correspondencia con la ayuda de María del Pilar Hurtado. Amada Rosa Pérez recuperará su virginidad. Ilva Myriam Hoyos será declarada beata. Monseñor Builes será canonizado.


En su primer acto litúrgico, el santo padre asignará plazas laborales a sus hermanos godos. Cielito Lindo Salazar será el nuevo Camarlengo. El cardenal Merlano conducirá el Ordomóvil. Y los conservadores que anden en bicicleta, es decir, los bicigodos, serán los encargados de montar en cíclicas. 


Aduciendo el libre desarrollo de la animalidad, el santo padre ordenará que regresen los animales al pesebre, en especial sus amigos dinosaurios, y someterá a un referendo popular el derecho a existir de las minorías. 


Y Lauerano II defenderá la familia, en especial la suya; la tradición, en especial la medieval; la propiedad, en especial la de sus amigos. Y excomulgará a Sofía Vergara por demostrar con sus escotes, en cada entrega de los premios, que los verdaderos globos de oro son los suyos.

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