Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/12/05 00:00

Independencia

En cuanto a lo de vaciar en bronce 2.800 estatuas de guerreros (más que las esculturas públicas y privadas que existen en Bogotá) no sólo es ridículo, sino imposible

Independencia

No me lo invento yo por burla: se perdieron las llaves de la urna blindada conmemorativa del Primer Centenario del Grito de Independencia. No importa: ya vamos por el Segundo. ¿Y qué más da lo que hubiera en esa impenetrable caja fuerte cerrada hace cien años -papeles comidos de moho, fotografías desvaídas por el tiempo, testimonios vueltos polvo- si lo que nos preparan nuestras autoridades de hoy para el Segundo Centenario es absolutamente fabuloso?

Echémosle un vistazo a lo que anuncian.

María Cecilia Donado, alta consejera presidencial para el Bicentenario, dice que "por desgracia, hemos hallado que los colombianos no conocemos nuestra historia", y que por eso es necesario aprovechar las conmemoraciones de la patriótica efemérides para redescubrirla. Dice, pues, que hay que "revisar cómo vivió cada región nuestro proceso de libertad" (...) y descubrir, no lo que sucedía en Santa Fe el 20 de julio de 1810 -o sea, el Grito de Independencia- sino qué estaba pasando en Leticia y en San Andrés ("que Bolívar no conoció", se lamenta la funcionaria), en donde, la verdad, no estaba pasando absolutamente nada. Bolívar, por su parte, tampoco tuvo nada que ver con el asunto.

Porque la propia alta consejera es la mejor ilustración de lo que ella llama nuestra ignorancia de la historia. Así, entre los eventos que su Alta Consejería organiza figura "un gran desfile militar con ejércitos que ayudaron a la Independencia, como el de Inglaterra". Pero eso no ocurrió nunca. Aquí vinieron, sí, para formar la Legión Británica, veteranos ingleses e irlandeses de las guerras napoleónicas: pero no como soldados del ejército británico -ya estaban retirados- sino como voluntarios idealistas o como mercenarios profesionales. A lo que ayudó el ejército inglés como tal no fue a la guerra de Independencia de las colonias españolas de América, sino a la guerra de los españoles contra la ocupación francesa; permitiendo con ello que España pudiera mandar luego a América una fuerza expedicionaria de reconquista. Añade la doctora Donado que se hará también un desfile naval de veleros insignia de las armadas de doce países, entre los cuales figuran, además de Inglaterra (que por lo menos le dio a la Gran Colombia un empréstito que siguió cobrando hasta después de terminada la Segunda Guerra Mundial), los Estados Unidos: un país que en tiempos de la guerra de la Independencia, y en nombre del libre comercio, alimentó en armas a las fuerzas españolas al tiempo que bloqueaba a las patriotas.

Esos son los proyectos de celebración de revisionismo histórico por cuenta del gobierno nacional, es decir, de la Alta Consejería Presidencial. Al parecer no se han dado cuenta allá de que el Grito de Independencia, que es lo que se conmemora, no tiene mucho que ver con la guerra que vino años después (y cuyo centenario coincidirá con el cuarto período presidencial de Álvaro Uribe). Y a escala local, en la Alcaldía de Bogotá, pasa lo mismo: no tienen ni idea. Anuncia Yuri Chillán, su secretario general, un batiburrillo de cosas: mimos y payasos, claro. Un fusilamiento en vivo en la Plaza de Bolívar, para conmemorar el de Policarpa Salavarrieta (que ocurrió en 1817), y un disfrazado remedando la distribución de los 'Derechos del Hombre' por Antonio Nariño (que ocurrió en 1794). Un gran espectáculo pirotécnico ("el más grande espectáculo de luz y color visto en Colombia"). Grandes obras públicas. Varios parques, y nada menos que "la recuperación de todo el centro de la ciudad" (sin abrir licitaciones, por supuesto: Chillán anuncia sin sonrojo que los grandes trabajos de harán mediante la moderna modalidad de las 'adiciones' a contratos ya firmados. Y, para rematar, "la reconstrucción del ejército libertador en arcilla o en bronce, al estilo de los soldados de terracota" (del emperador chino Huang Di). Serán, dice Chillán, "alrededor de 2.800 figuras".

No creo que haya con qué pagar todo eso. Ni siquiera los voladores del espectáculo pirotécnico, que por lo visto hay que importar de Francia porque ahora está prohibido fabricarlos en Soacha y en Bosa: ya la plata del Distrito se gastó hace tres meses en un desfile de globos aerostáticos. En cuanto a lo de vaciar en bronce 2.800 estatuas de guerreros (más que todas las esculturas públicas y privadas que existen hoy en Bogotá), digámoslo de frente: no sólo es ridículo, sino que es imposible.

Salvo que tales estatuas se usen como soporte de anuncios publicitarios de benévolas empresas patrocinadoras: Telefónica Española, el Banco Santander Central Hispano, Planeta, Prisa, el Banco Bilbao Vizcaya, etcétera.

El rey de España vendrá encantado a cortar las cintas de la Independencia.

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