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Opinión

  • | 2017/02/10 21:53

    Árbitros: se fueron sin decir adiós

    Un mal sabor dejó la renuncia de los tres árbitros del caso Ruta del Sol II. ¿Quiénes eran y por qué se fueron sin decir adiós?

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La estadística es más o menos así: de cada 10 casos que se ventilan en los tribunales de arbitramento en los que una de las partes es una entidad del gobierno, 7 los pierde a la fija esa entidad. Odebrecht lo sabía perfectamente y, sin duda, lo tenía bien estudiado. No en vano, en los arbitramentos a los que ha recurrido siempre ha ganado.

Así ocurrió, cuando le arrebató a Isagén 125 mil millones de pesos por los desacuerdos en la ejecución del contrato del proyecto hidroeléctrico del río la miel o durante el pleito por la obra Tunjuelo-Canoas en el que un tribunal de arbitramento condenó al Acueducto de Bogotá por más de 12 mil millones de pesos a favor de la corrupta constructora brasilera. Lo mismo pasó en la construcción de la planta de tratamiento de Cañaveralejo en Cali en cuyo tribunal también resultó victorioso Odebrecht.

Aunque todos estos casos han quedado en el ojo del huracán, en ninguno ha podido probarse que los árbitros hayan actuado por fuera de la ley o hayan sido sobornados. Sin embargo, la estrategia de Odebrecht parecía sistemática: desembolsar cuantiosas coimas para ganarse ciertos contratos y recuperar el valor de las mismas demandando al Estado por la vía de estos tribunales de arbitramento. Negocio redondo.

No obstante, en todos los anteriores tribunales se había llegado a una decisión de fondo a pesar de que sus laudos o decisiones finales resultaran problemáticas.

No ocurrió así con el tribunal de arbitramento pactado en el caso de la Ruta del Sol II. Hace unos días al cabo de una audiencia, los árbitros Stella Villegas, Alier Hernández y William Namen colgaron literalmente sus togas. Esgrimiendo que “las condiciones en las que aceptaron su designación ya no son las mismas que se plantean en la controversia actual”, la verdad es que los ilustres árbitros se fueron tirando la puerta sin siquiera decir adiós. Lo curioso es que durante toda la mañana habían resuelto algunas cuestiones trascendentales en este caso pero sólo al mediodía cayeron en cuenta de lo indignados que estaban y renunciaron sin más.

Aunque el gobierno, apoyado por la procuraduría, les había solicitado declarar la nulidad del contrato por las evidentes irregularidades de público conocimiento y las descaradas pretensiones que tenía Odebrecht, los árbitros se fueron sin decidir de fondo esta solicitud. Horas más tarde y como si se hubiera propuesto darle una lección a los árbitros en cuestión, la jurisdicción contencioso administrativa a través del Tribunal de Bogotá declaró la suspensión del segundo tramo de la Ruta del Sol  "hasta tanto se dicte sentencia de acción popular o se resuelva por el tribunal de Arbitramiento la petición de nulidad del contrato".

¿Pero por qué se fueron en realidad los árbitros? ¿Es profesional y serio dejar tirado un caso tan importante como éste después de meses de trabajo que quedaron tirados por la borda por cuenta de la controversial dimisión? ¿Deberían ser sancionados por esta actitud y ordenarse su exclusión de las listas de arbitraje?

Todas estas preguntas tendrán que ser contestadas en su momento por los ilustres profesionales del derecho cuyas conductas, sin embargo, deslucen de su trayectoria y ameritarían una explicación pública de su renuncia.

Por fortuna, no alcanzaron a pagarles los 700 millones de pesos que cada uno recibiría como honorarios pero aún así, tendrán que darle la cara, si no a sus disciplinadores, a la opinión pública que reclama transparencia en sus actuaciones.

No puede ser que por este caso quede manchada la institución arbitral que ha servido mucho en la descongestión judicial y ha introducido un carácter técnico a la resolución de ciertas disputas. Por lo mismo se requiere que los abogados den la cara y cuenten lo que pasó. Entretanto, será vital que los disciplinadores de los árbitros y la propia fiscalía indaguen si tanta belleza a favor de Odebrecht en este y los demás tribunales que se ganó la brasilera, era válido y ajustado a derecho.

Lo cierto es que hoy, en medio de tanta porquería, hay más dudas que certezas y que el capítulo de los arbitrajes de Odebrecht está todavía pendiente de abordarse.

Twitter: @JoseMAcevedo

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