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Opinión

  • | 2016/12/12 09:02

    Colombia a los 75 años de Pearl Harbor

    La entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial a raíz del ataque japonés a Pearl Harbor tuvo para Colombia efectos fundamentales y olvidados en su política exterior y fue de los pocos países latinoamericanos que sufrió además el ataque de las potencias del Eje.

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Aunque la invasión a Polonia por los alemanes marcó el inicio de la II guerra mundial, fue la ocupación de Holanda en 1940, la que generó mayor preocupación entre los estados latinoamericanos que vieron más cercano el conflicto.

Considerando que en tan graves circunstancias no podían subsistir rivalidades territoriales, el canciller colombiano López de Mesa propuso a Venezuela en mayo de 1940, una solución integral de todas las cuestiones fronterizas pendientes mediante la fórmula de “equidad afectiva”, dividiendo por igual las áreas en disputa y estableciendo la libre navegación de los ríos comunes. Al año siguiente se firmó el tratado, que dio lugar a severas críticas en Venezuela en donde afirmaron que el gobierno se había entregado a Colombia.

El 7 de diciembre de 1941, hace 75 años, el Japón atacó alevemente la base de Pearl Harbor. Al otro día el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, solicitó al congreso la declaración de guerra al Japón. Cuatro días después hizo lo mismo respecto a Alemania e Italia.

Aunque los Estados Unidos esperaban que los países de América Latina se declararan en beligerancia contra Alemania, Japón e Italia, varios optaron por una posición “más prudente”. Colombia, rompió relaciones el 18 de diciembre de 1941, pero no declaró la guerra. Para lograr mayor solidaridad hemisférica, se convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Rio de Janeiro entre 15 y el 28 de enero de 1942.

La delegación colombiana estuvo presidida por nuestro embajador en Washington, Gabriel Turbay, que cuatro años después competiría por la presidencia con Jorge Eliecer Gaitán. En la reunión, México, Colombia y Venezuela, que habían roto relaciones con los países del Eje, presentaron una resolución invitando a las demás naciones a seguir su ejemplo.
En la reunión, el secretario de Estado expresó que estando los Estados Unidos en guerra, no podían subsistir conflictos armados en el continente, específicamente entre Ecuador y Perú, y que era indispensable concertar la paz.

El llamado “Protocolo de Rio de Janeiro”, que fijó la frontera peruano-ecuatoriana, se firmó al terminar la reunión. Se consideró por el Ecuador como el mayor desastre diplomático de su historia y al poco tiempo lo declaró nulo e inejecutable. Aunque Colombia no formó parte de los países “garantes” del acuerdo, Gabriel Turbay fue acusado en el Ecuador de haber influido para forzar su aceptación. El Ecuador, había roto relaciones con Colombia por la firma del tratado colombo-peruano de 1922, que consideró como una traición colombiana por haber transferido al Perú, territorios que nos había reconocido en el tratado de 1916.

Tiempo después, nuestra vecindad al canal de Panamá comenzó a tener consecuencias. El 23 de junio de 1942, la goleta colombiana “Resolute” fue hundida por un submarino alemán a 56 millas de San Andrés y a las pocas semanas, el velero “Roamar” de 120 toneladas corrió igual suerte. El gobierno de Colombia prohibió el uso público del idioma alemán y unos 160 alemanes, italianos y japoneses fueron enviados a Fusagasugá y Cachipay. La comunidad judía protestó porque los “concentrados” supuestamente estaban “veraneando” y tomando jarros de deliciosa cerveza al compás de conocidas tonadas alemanas.

El 17 de noviembre de 1943, la goleta colombiana “Ruby”, que había zarpado de Providencia con destino a Cartagena, igualmente fue hundida. Colombia no tuvo opción y declaró el 27 de noviembre de 1943 el “reconocimiento del estado de beligerancia de Alemania con Colombia” mediante una resolución aprobada por el Senado por 33 votos a favor y 13 en contra (?!). Meses más tarde, el velero “Hilda”, que había salido de San Andrés el 1° de febrero de 1944, fue hundido también por los nazis. En estos hechos, treinta y dos colombianos, murieron ametrallados a sangre fría por las tripulaciones de los submarinos alemanes y trece resultaron heridos.

Algunos aseguran, con sabor de ciencia ficción, que después de la guerra, Hitler pasó por Tunja y Bogotá con rumbo al Sur…

(*) Profesor de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario

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