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Opinión

  • | 2002/04/15 00:00

    Juventud en construcción

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Muchos jóvenes colombianos piensan que les tocó ser joven en la peor época de la historia. Consideran que el país no les brinda las oportunidades de estudio y trabajo que merecen. Se quejan porque según ellos les toca y les tocará más difícil que a sus padres y que a los jóvenes de otros países. Están desilusionados porque siempre les dijeron que educarse y portarse bien en el trabajo y en sociedad era suficiente para lograr sus metas en la vida. No ven signos de mejoría alrededor. El panorama de corrupción y terrorismo parece empeorar, no sólo en el país sino también a nivel mundial. Además, observan que hay desigualdades entre los jóvenes y señalan que ser joven y no tener dinero y conexiones es emprender un camino muy difícil.

Todas estas ideas fueron expresadas por los jóvenes entrevistados para un informe especial publicado por la Revista Semana hace dos números. Si tenemos en cuenta que en Colombia el 20.2% de la población en las ciudades y el 17.2% en el campo está compuesta por jóvenes (entre 14 y 26 años), estamos hablando de un problema serio. Porque si hay algo más grave que encontrarse en dificultades, es perder la capacidad para reaccionar frente a esas dificultades. Los jóvenes están desesperados y desilusionados y comienzan a contemplar opciones extremas, como tomar las armas o ingresar en forma ilegal a otro país. Son miles de jóvenes en sus casas sin hacer nada, porque no tienen recursos para estudiar o porque no hay trabajo.

Buenas razones argumentan los jóvenes para ésta desesperanza. La invitación nuestra sin embargo, es crear convencimientos de que el país se puede construir mejor y los jóvenes en esto sí que tienen mucho que decir. Para acompañar ésta gran acción constructora es que el Estado acogió la trascendental medida de darle institucionalidad a la promoción y consolidación de políticas públicas de juventud. La expresión de ello es el actual Programa Presidencial Colombia Joven que trabaja por promover una Política Nacional de Juventud. Se busca una gran pretensión. Que el joven sea efectivamente valorado y apoyado y que el país se integre con los jóvenes y éstos con el país.

Colombia cuenta con logros y oportunidades para los jóvenes, que ya empiezan a dar frutos. Existe una ley de la juventud (Ley 375 de 1997) que creó el Sistema Nacional de Juventud y establece que se constituyan los Consejos de Juventud a nivel local departamental y nacional, elegidos por la juventud de los municipios, para que sean órganos consultores de la administración en materia de juventud. Ya existen un poco más de 700 jóvenes que cumplen funciones de Consejeros Municipales de Juventud en 70 municipios del país, y han demostrado ser un invaluable instrumento de participación directa para los jóvenes y escuela de líderes.

Recientemente se realizó el Diálogo Nacional Presente y Futuro de los Jóvenes, convocado por la Presidencia de la República y en el que participaron 8.000 jóvenes en todo el país. Los jóvenes pidieron crear mecanismos de expresión permanentes y más apoyo para quienes están intentando desarrollar nuevos liderazgos políticos. Mayor difusión de los planes y programas dirigidos a la juventud y continuidad en los programas de apoyo y crédito. También consideran indispensable que exista una mayor relación y planeación entre el sistema educativo y las posibilidades laborales para los jóvenes. Y pidieron a la sociedad un cambio de actitud en general en torno al joven y del joven hacia el resto de la sociedad.

Este último punto es fundamental para que pueda darse un cambio real que tenga repercusión en los próximos años y décadas, cuando como generación los jóvenes de hoy reciban el encargo de dirigir el país. Hay que dejar de ver a los jóvenes como causantes de los principales problemas de violencia, delincuencia y drogadicción. Colombia no puede descuidar esta generación. No puede dejar de escuchar sus pedidos y de tener en cuenta sus puntos de vista. Es necesario seguir trabajando especialmente las políticas creativas de generación de empleo como ha sucedido con las ferias de trabajo juvenil Expocamello, realizadas por Colombia Joven en Bogotá, Ibagué y Bucaramanga.

Pero también se requiere un cambio de actitud por parte de los jóvenes. Es urgente que comprendan que el país los reclama y necesita su energía, su inteligencia, sus ganas, para contribuir a solucionar los problemas y a construir una realidad pacífica en la que sea posible estudiar, trabajar, recrearse, vivir. No hay tiempo de esperar a que las cosas mejoren, hay que unirse y trabajar por el mejoramiento de la realidad y de la propia situación. Precisamente los momentos de crisis y de dificultades, son los que hacen que las personas se exijan al máximo y les permiten darse cuenta de sus verdaderas capacidades y habilidades.

Invito a los jóvenes colombianos a tomar la iniciativa, a participar, a apropiarse de los instrumentos y posibilidades que les ofrece el país, a desarrollar sus inquietudes y a que se atrevan a proponer. Hay que insistir. Hay que buscar nuevas oportunidades, es necesario relacionarse con otros jóvenes, integrar y apoyar organizaciones de diferente tipo. Dificultades siempre ha habido, pero precisamente los jóvenes son los que suelen tener más creatividad para superarlas.

* Director Programa Colombia Joven de la Presidencia de la República



Página web de Colombia Joven



Contacto: coljoven@presidencia.gov.co
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