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Opinión

  • | 2012/02/25 00:00

    La fiscal neutra

    Cada minuto que pasa sin que la verdad salga a flote corre a favor de esa mafia bien vestida que desfalcó al estado desde la DNE.

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La fiscal Viviane Morales acaba de rechazar su primera recusación por cuenta de la cercanía que Carlos Alonso Lucio, su temible y todopoderoso esposo, tiene con uno de los peces gordos de esa mafia que saqueó a la Dirección Nacional de Estupefacientes, el exdepositario Camilo Bula.

Sin embargo, los argumentos sobre los cuales la fiscal sostiene que no está inhabilitada para adelantar este caso, clave para destapar los hilos de esa poderosa mafia, son tan poco creíbles que resultan hasta cínicos.

Según la fiscal, la razón principal por la que la recusación en su contra no procede es porque su despacho no lleva la investigación contra Bula. De manera muy comedida, en la misiva dirigida a la Corte Suprema publicada hace unos días por El Tiempo, les recuerda a los magistrados que ese caso está en manos de la Unaim, una unidad autónoma en sus decisiones, y que por ende ella no tuvo nada que ver con la captura de Camilo Bula, declarada como irregular por un juez de garantías y que fue a la postre el sustento de esa recusación. Tampoco la desvela la existencia de algún grado de cercanía entre Bula y Lucio. Tan espinoso tema termina minimizándolo con la tesis de que eso "no es prueba suficiente para demostrar que la fiscal pueda llegar a tener interés en el resultado del proceso o que logre nublar la imparcialidad de la Fiscalía y del fiscal del caso".

Lo que no dice la fiscal, porque no le quedaría bien decirlo, es que a pesar de que la Unaim es una unidad autónoma ella no la ha respetado mucho. Ana Margarita Durán, la activa y valiente fiscal de la Unaim que llevaba el caso cuando ella asumió las riendas del ente acusador, la misma que la sorprendió el día de su posesión con un allanamiento a Camilo Bula, fue removida del caso de manera sorpresiva en el momento crucial de la investigación. La removió del caso bajo el argumento de que ella no había avanzado en las pesquisas. Si eso hubiera sido cierto, que no lo fue, uno hubiera pensado que cuando la doctora Viviane Morales reasignó el caso al fiscal que reemplazó a Ana Margarita, este habría avanzado de manera sustancial. Sin embargo, eso no ocurrió. La investigación no avanzó y aún hoy está signada por una operación tortuga y sometida al vaivén de la presión de los medios. Por todas estas anomalías alrededor del escándalo del DNE se han levantando, y con razón, muchas suspicacias en torno al verdadero poder que podría estar ejerciendo en la Fiscalía su esposo Carlos Alonso Lucio.

Para una fiscal que se precia de su imparcialidad en este caso, la lentitud con que se ha venido manejando este tema no la deja muy bien parada. Cada vez que necesitan bajar la presión mediática, anuncian una acusación de algún exfuncionario de la DNE de medio pelo y las aguas vuelven otra vez a su cauce.

Después de un año y medio, la Fiscalía solo ha acusado a unos exfuncionarios de la DNE que en su mayoría fueron esbirros de los verdaderos peces gordos, quienes aún andan por ahí tranquilos, sin ser expuestos.

Cada minuto que pasa sin que la verdad salga a flote, corre a favor de esa mafia bien vestida que desfalcó al estado desde la DNE; que se alió con el narcotráfico para devolverles a muchos de ellos las tierras que el Estado les había quitado por derecha y que logró entroncarse con importantes caciques políticos que convirtieron a la DNE en su caja menor para su reelección y la de Uribe, muchos de los cuales no pueden más que estarse frotando las manos al ver que la investigación del DNE se va embolatando en el letargo y se centra en chivos expiatorios de segundo nivel.

Una forma de haber desatado ese monstruo de siete cabezas era a través del caso de Camilo Bula, un exbeneficiario del DNE que presuntamente se habría lucrado de su condición de ser liquidador de millonarias sociedades a las que habría pretendido liquidar sin otro norte que su propio enriquecimiento. Pero su cercanía con Carlos Alonso Lucio, bien sea por amistad o por inquina, hasta ahora ha impedido que ese caso haya sido resuelto.

Si eso es actuar de manera independiente y neutral, entonces, ¿qué nos queda a los mundanos?
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