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Opinión

  • | 2009/10/24 00:00

    La ley del silencio

    Todo indica que una casilla postal no era lo único que compartían Carlos Alberto Gaviria y Nolexand, una empresa de fachada del cartel de Medellín.

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Una nueva serie de evidencias corrobora que Carlos Alberto Gaviria Vélez, el hermano de José Obdulio Gaviria, lavó millones de dólares para el cartel de Medellín. Manejó depósitos de la mafia en bancos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Suiza, Luxemburgo y Colombia; incluida una cuenta usada por los pagadores del asesinato de Guillermo Cano.
Como si fuera poco, hay pruebas de que Carlos Alberto Gaviria trató de apoderarse de más de 1.600.000 dólares después de que el cuerpo elite de la Policía, en 1990, abatiera a su primo, el capo Gustavo de Jesús Gaviria, con quien mantuvo cuentas bancarias conjuntas.

A lo largo de su carrera criminal, Gaviria, el capo, usó repetidamente la falsa identidad de ‘Jesús María Rivero García’. Con ese nombre abrió varias cuentas en Europa. Entre ellas una por más de dos millones de dólares, descubierta apenas 12 días después de su muerte, en el Banco Santander de Gijón (España). Otra en el BNP Paribas suscrita conjuntamente con Alexandra Tapias Bustamante, y una tercera en el Banco suizo UBS, con Carlos Alberto Gaviria Vélez, dicha cuenta mantiene un saldo de 1.037.000 dólares.

Esa cuenta fue abierta en octubre de 1986. El pasaporte usado por Carlos Alberto Gaviria Vélez demuestra que para esas fechas salió de Colombia, y regresó el 26 de octubre de 1986. (Ver pasaporte.jpg)

Una cuenta más –que inicialmente no estaba en el mapa de los investigadores– operó en el Banco de Crédito y Comercio Internacional de Luxemburgo (Bcci). El último balance que alcanzó a ver Gustavo Gaviria registraba un saldo de 1.695.742 dólares.

Poco después de la muerte del mafioso, su fiel primo Carlos Alberto Gaviria Vélez empezó a averiguar por el estatus de la cuenta para reclamar los fondos. Con ese propósito envió correspondencia al banco tres veces. La última de ellas fue en agosto 12 de 1992, cuando remitió un formato en el que aparecen su nombre y su firma. (Ver Firma Banco.jpg)

El Bcci, un banco que para esa época estaba en liquidación después de verse envuelto en un gran escándalo de lavado internacional, respondió acusando recibo de la comunicación a “Carlos Gaviria. Apartado Aéreo 049687. Medellín. Colombia”. (Ver Apartado aéreo correspondencia

En los archivos de la operación C-Chase, adelantada por el servicio de Aduanas de Estados Unidos contra un sofisticado grupo de lavadores, aparece reseñado el apartado aéreo 049687 como la dirección de Nolexand Corporation, una empresa panameña que servía de fachada al cartel de Medellín.

Todo indica que la casilla postal no era lo único que compartían Carlos Alberto Gaviria y Nolexand.

El registro mercantil de Panamá muestra que los representantes legales de esa sociedad son su presidente, Jesús María Rivero García, el nombre falso del extinto capo Gustavo Gaviria; la tesorera Ahidé Gaviria de Gómez, hermana de Gustavo y prima de Carlos Alberto y José Obdulio, y el secretario, León Darío Gómez, esposo de la anterior. (Ver registro Panamá Nolexand.jpg)

Dicho sea de paso, Ahidé y León Darío figuran como titulares de dos de las cuentas de la mafia recientemente descubiertas. Las dos están en el Banque Générale de Luxemburgo, la más grande con un saldo de 3.300.000 dólares y la segunda con 360.000.
Hace dos meses, el destacado periodista Gerardo Reyes reseñó en el Nuevo Herald el lanzamiento de un libro escrito por Robert Mazur, un ex agente de la Aduana de Estados Unidos. Se llama El infiltrado, mi vida secreta dentro de los bancos corruptos del Cartel de Medellín de Pablo Escobar.

Mazur asegura allí que el representante del Bcci en Miami, Akbar Bilgrami, le ayudó a un lavador del cartel de Medellín, identificado como Carlos A. Gaviria V., a depositar millones de dólares en Boca Ratón, Londres, Suiza, Nueva York y Medellín. Para ello usaron una empresa de fachada registrada en Panamá y llamada Nolexand.
Ninguna de estas evidencias ha resultado suficiente para que el señor Carlos Alberto Gaviria Vélez se pronuncie. Un elocuente silencio sólo comparable con el de las autoridades colombianas. (Ver fragmento libro.jpg)
 
Ninguna de estas evidencias ha resultado suficiente para que el señor Carlos Alberto Gaviria Vélez, se pronuncie. Un elocuente silencio sólo comparable con el de las autoridades colombianas.
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