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Opinión

  • | 2008/09/27 00:00

    Los nuevos cacaos

    Otro nuevo cacao es el exitoso contratista paisa William Vélez Sierra, el amigo no sólo del presidente sino de sus hijos

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Hasta hace poco, los cacaos eran Julio Mario Santo Domingo, Carlos Ardila Lülle, Luis Carlos Sarmiento Angulo y el Sindicato Antioqueño. Sin embargo, tras casi siete años de régimen uribista, el relevo en el cacaoísmo nacional es total. Empresarios como David Murcia Guzmán, el rey del dinero fácil, dueño de la multinacional DMG, la empresa que ofrece beneficios descomunales a sus clientes, son el epítome de los nuevos cacaos de la Colombia de hoy, por no hablar de Felipe Sierra, hasta hace poco un exitoso contratista de seguridad paisa, que infortunadamente cayó preso acusado de trabajar para 'Don Mario'.

A diferencia de Julio Mario, David Murcia es de extracción humilde. No estudió en prestantes universidades gringas porque le tocó comenzar a trabajar desde los 15 años y sus pinos como comerciante los hizo en La Hormiga, Putumayo, a donde llegó en 2003 en momentos en que el Plan Colombia irrigaba con subsidios a sus habitantes para sacarlos (sin mucho éxito) del negocio de la coca. Hoy, a sus escasos 27 años, dirige una empresa de captación de dinero que produce una rentabilidad sin parangón en ningún sector de la economía formal.

DMG es producto de esa elasticidad de la ética pública ahora tan en boga en este gobierno. No de otra forma se explica que durante estos seis años las pirámides se hayan reproducido como conejos y que ahora muchas de ellas estén haciendo agua sin que el Estado hubiera anticipado medidas para evitar que cientos de colombianos estén hoy afectados por estos culebreros del dinero fácil. Desde luego el caso de DMG es bastante más complejo: no se ha desplomado, como ha sucedido con otras de su especie, ni las tremendas suspicacias que suscita el misterio de su capital semilla han impedido que su clientela crezca: entre sus afiliados se cuentan no sólo personas humildes, sino empleados de multinacionales.

De todas formas, la manera fácil como DMG ha conseguido salirse con la suya dice mucho de la permisividad del Estado en estos casos: a pesar de que a nadie le salen las cuentas, David Murcia sigue campante insistiendo en que no son una pirámide y en que su sostenibilidad se debe a la venta de tarjetas prepago. El Estado no encuentra cómo ponerlos en cintura y su dueño, consciente de ese vacío, sigue tranquilo, defendiéndose de quienes lo acusan sin pruebas de ser para o lavador de dinero. Dependiendo del rasero ético que apliquemos -me decía acertadamente una amiga-, David Murcia puede ser el próximo Nobel de Economía o el más astuto de los estafadores. Confieso que yo era proclive a creer más en lo primero que en lo segundo, pero cambié de parecer cuando supe que el abogado de DMG era Abelardo de la Espriella, otro exitoso figurín producto de este régimen, reconocido no sólo por ser el abogado de una buena parte de los para-políticos presos en La Picota, sino por ser una de las personas más cercanas al fiscal Iguarán.

Otro nuevo cacao es el exitoso contratista paisa William Vélez -favor no confundir con el escudero del Presidente en el Congreso, el mismo que se estrenó en la política bajo la batuta de Pablo Escobar-. Me refiero a William Vélez Sierra, natural de San Pedro, Antioquia, el amigo no sólo del Presidente sino de sus hijos, otros, cuyo éxito empresarial los tiene muy cerca de entrar en la lista de nuevos cacaos -a su corta edad ya se desenvuelven como pez en el agua en el sector del manejo de las basuras y en el de las artesanías-. Durante estos seis años de gobierno, William Vélez Sierra ha logrado amasar una inmensa fortuna: se ha ganado las más importantes concesiones viales, como la de la malla vial de Cúcuta y la del corredor vial Bogotá-Girardot-Cajamarca, y participa de megaproyectos tan importantes y controvertidos como la nueva construcción del aeropuerto El Dorado, concesión que acaba de ser extendida 12 años, luego de un abrupto cambio en el contrato, hecho que podría convertirla en un nuevo Commsa. "Tras un cálculo arbitrario de su fortuna, a William Vélez se le ubica entre el banquero Luis Carlos Sarmiento y el industrial Carlos Ardila", reza una frase de un perfil suyo aparecido en El Tiempo, su nuevo socio en la licitación para el tercer canal de televisión -sí, como lo oyen: William Vélez tendría una participación en el grupo comandado por Planeta que podría llegar al 12 por ciento, hecho que debe haber puesto a temblar a los demás proponentes-. En sólo seis años, estos nuevos cacaos han alcanzado cimas empresariales que a los anteriores cacaos les tomó media vida. ¿Terminaremos añorando a Julio Mario?

P: Me han contado que los 'ovidios' y los 'angelinos', esos dos portentos de idoneidad que acaban de ser elegidos magistrados de la sala disciplinaria del CSJ, van a empezar a aceptar tutelas contra la sala penal de la Corte Suprema y que la primera posiblemente sea la del ministro Diego Palacios contra la sentencia de Yidis. ¿Se cocina por ahí el fin de la Yidis-política y de la para-política?
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